Manuel Jardi

Nació un martes de noviembre en Catarroja, bajo los efectos de la riada de 1957. En les Barraques, porque en aquel tiempo se paría en casa.

La lucha de clases le sorprendió a los seis añitos, cuando escondido en la sacristía descubrió que los regalos chulos que repartían por asistir obligatoriamente a las sesiones de catecismo previas a la primera (y última) comunión, se los llevaban los niños bien y para los demás repartían arsenal de plástico. Ayudó en tareas agrícolas e incluso intentó, sin éxito, aprender carpintería y contabilidad creativa. Trabajó en una cooperativa y ganó una oposición en el Ministerio de Hacienda, plaza a la que renunció porque el periodismo era más divertido y apasionante. Tras el cierre de incontables cabeceras, recaló en El País y en 1989, ya colaborador de la Turia, se incorporó, oposición mediante, a la primera redacción de Canal 9. Al llegar Zaplana le mandaron a galeras, circunstancia que aprovechó para licenciarse en Sociología y en Ciencias Políticas por la Universitat de València. Le gustan casi todas, pero especialmente Cate Blanchett y Kate Winslet. Soñar es gratis.

Su lema: que parezca un accidente.