CICLO BERLANGA EN ÀPUNT

PAU VERGARA: Corría el año 1991. La Cartelera Turia preparaba sus primeros premios Turia. Uno de los galardonados de aquellos incipientes premios fue Luis García Berlanga. Se celebró una comida en un restaurante de Valencia a la que asistieron algunos premiados y buena parte de la plana mayor de la redacción del momento. Mi padre, Vicente había establecido cierta relación con Luis, y Aespecialmente, con Ricardo Muñoz Suay antes de que desembarcara en Valencia para crear la Filmoteca Valenciana que hasta entonces había dirigido mi padre a través de la sede que la Filmoteca Española tenía en Valencia. Meses antes, posiblemente en una Mostra de Valencia, Vázquez Montalbán, Luis García Berlanga, mi padre y mi querida madre, Mila, celebraron una cena en la que Muñoz Suay contó algunas batallitas de la guerra civil que a Berlanga le pusieron los pelos de punta. Por aquel entonces (años 80 y 90), Berlanga era un “apestado” para buena parte de la derecha política y mediática española. Una especie de “enfant terrible”. Su mordaz y humorística visión de España no gustaba a los sectores más reaccionarios de la sociedad. Todo esto cambió mucho tiempo después cuando prestó su imagen (ya con el PP) para construir los estudios de la Ciudad de la Luz por cuestiones pecuaniarias, pero haríamos bien en no olvidar cómo sucedieron los hechos para tener una visión global de quién fue Berlanga. Y ahora va la anécdota. En aquella comida, Berlanga me preguntó a qué quería dedicarme de mayor y yo le dije que al cine. “Uy, eso es muy complicado, mejor dedícate a otra cosa”, me espetó con cierta socarronería. Si Luís viviera hoy tendríamos al mejor puntal para situar a la cinematografía valenciana en el lugar que se merece. Sin duda, el director valenciano y español más influyente de todos los tiempos. A falta del autor, queda su obra, su legado. La televisión autonómica Àpunt ha tenido la loable iniciativa de programar un ciclo con buena parte de sus películas, una oportunidad única de revisitar su filmografía y disfrutar de su humor mediterráneo, mordaz y caótico. Aunque Berlanga retrataba una época, los comportamientos de los personajes que pululan por sus películas no son tan ajenos a la realidad del pasado inmediato y del presente. El ciclo arrancó con La Vaquilla, y continúa con Todos a la cárcel (10 de julio), Bienvenido Mr.Marshall (17 de julio), Patrimonio Nacional, (24 de julio), Nacional III (31 de julio), Los jueves Milagro (7 de agosto), ¡Vivan los novios!, (14 agosto), El Verdugo (21 agosto). A mí provoca cierta simpatía Todos a la cárcel, quizá porque la tengo más fresca en la memoria (la volví a repescar hace un tiempo) y es verdaderamente descojonante. Un retrato de toda una época. Recomiendo encarecidamente este ciclo en Àpunt para revisitar las mejores películas del maestro.

 

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