CRÍTICA INCIERTA GLORIA, DE AGUSTÍ VILLARONGA: DETRÁS DE LA TRINCHERA

(3) PAU VERGARA: Dice uno de los personajes de Incierta Gloria (Incerta glòria) que el momento culminante dura unos pocos segundos, los suficientes para contemplar las estrellas. Y de eso va la película de Agustí Villaronga, de pequeñas glorias y muchas miserias. Tras el éxito de Pa Negre y su incursión caribeña con El Rey de La Habana (2015) , Villaronga vuelve sobre su particular mirada de la guerra civil, adaptando el libro de Joan Sales, para contarnos una historia de amor, redención y sacrificio. Los autores alemanes de ópera eran muy aficionados a la redención por amor. Cuando moría uno, se salvaba el otro. Era un peaje que había que pagar al destino o la exigencia de los dioses. Villaronga nos presenta una película de personajes, solos y abandonados en un contexto de guerra civil cotidiano. Entre las trincheras viven su propio conflicto interno, su propia guerra particular. La batalla se libra en el campo de los sentimientos. Un héroe que traiciona sus ideales por una mujer, un excéntrico amigo que quiere a la mujer del otro, una mujer vacía y una señora que teje una red de intereses para curar las heridas del pasado.Lo primero es dar las gracias a Agustí Villaronga por continuar contando historias de la guerra civil. Las historias de nuestro conflicto bélico más reciente (excluyendo el de Perejil, por supuesto) no se acaban nunca. Hay multitud de relatos, de sucesos y de conflictos por contar. Lo que no estamos tan habituados es a hacerlo como Villaronga, con su estilo alejado de cualquier realismo o naturalismo, con personajes que transmiten su verdad dentro de las coordenadas particulares que traza en sus películas. A partir de ahí, los mira desde una distancia brechtiana, sin juzgarlos, ni comprometerse con ninguno de ellos. Todos tienen sus razones para hacer lo que hacen. No hay héroes, ni traidores. Bendice su propia razón de ser, sus miserias y también sus momentos de gloria que, como decía al principio, dura unos instantes. Su propuesta no cae en lo folletinesco, ni en las pasiones desbocadas en un contexto de guerra. Sus personajes transmiten verdad, y esa verdad, es lo que hace que la película funcione y nos creamos lo que allí sucede. Incierta gloria No es una película política, pero tiene un trasfondo donde se puede apreciar el caciquismo, las desigualdades sociales, la fuerza de la religión y la falta de preparación de buena parte de los soldados republicanos. Quiero destacar el excelente reparto
de actores -poco conocidos a nivel nacional- que logran dar vida a esos personajes que deambulan por un perdido pueblo del frente de Aragón. Especialmente destacable la interpretación del cuarteto principal con Marcel Borràs, Núria Prims, Oriol Pla, Bruna Cusí y
Luisa Gavasa, fina y sin aristas. En el cine español es habitual ver las costuras interpretativas de los actores o la falta de vocalización. De eso no hay rastro en Incierta Gloria. Todo brilla a gran nivel. Nada está escogido al azar. El rodaje en Belchite, la fotografía de Josep María Civit o la dirección de arte de Ana Alvargonzález son la guinda formal para una película que podría, como ya sucedió en Pa Negre, llevarse un buen puñado de goyas. Es posible que Incierta gloria sea una de las mejores películas sobre la guerra civil que se ha hecho hasta el momento. Vayan a verla. Vale la pena.

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