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CUANDO SE APAGUEN LAS LUCES-A PROPÓSITO DE LOS GOYA

Este fin de semana Valencia se pondrá de largo para acoger los 36 Premios Goya, una edición muy especial en un momento en el que el cine y la cultura trata de reponerse del golpe causado por la pandemia. Los Goya cumplen con tres de los requisitos que muchos reclamábamos desde hace tiempo. Primero, la descentralización de los eventos culturales fuera del núcleo de Madrid. Segundo, es un evento cultural que alimenta y sirve de escaparate para la cultura y el entretenimiento, y tercero proyecta la imagen de una ciudad abierta, mediterránea, libre y acogedora. Los Goya son una inversión publicitaria que nos pone en el mapa del audiovisual, tanto a nivel nacional como internacional. Valencia cumple con todas las características para convertirse en un importante polo audiovisual-hub como se llama ahora- que alimente una industria  generadora de miles de empleos bien detallada en el llamado Spain AVSHub, Plan de Impulso al sector audiovisual llamado” a cambiar el ecosistema audiovisual español”.

Pero el lunes, cuando las luces se hayan apagado, cuando todos los invitados hayan vuelto a sus casas y la tramoya vuelva a los camiones, el audiovisual valenciano seguirá estando en el mismo lugar que estaba. ¿Y cuál es ese lugar?  Sin duda, uno que no se merece por su importancia, en lo que se refiere al PIB, al talento y a la creatividad. Costaría mucho analizar los motivos. Algunos son nuevos y otros vienen de lejos. Pero basta con mirarse en el espejo de otras autonomías para entender que hay mucho por hacer.

Andalucía en muy poco tiempo ha conseguido situar su cinematografía y talento a nivel nacional y europeo. Tienen tres festivales de cine punteros: Málaga, de cine español, Sevilla, de Cine Europeo y Huelva, Iberoamericano y uno despuntando como el de Almería. Alrededor de estos eventos se han creado potentes encuentros industriales que ayudan a interactuar o hacer eso que también se llama “networking”. Esto no sale de la nada. Se corresponde con un plan millonario de la Junta de Andalucía que anualmente inyecta decenas de millones de euros y es complementada con la importante aportación de ayuntamientos ( Sevilla, Málaga, Huelva, Almería) y diputaciones. También las producciones en Galicia y en el País Vasco ganan cada vez mayor presencia en las pantallas, al tiempo que  generadoras de puestos de trabajo e industria.

Y qué decir de Cataluña, el espejo donde siempre hemos querido mirarnos. Pioneros en el fomento de la ficción televisiva, cantera de actores y guionistas, algunos valencianos, que tuvieron que marcharse de aquí, porque los antiguos gestores de Canal 9 pensaban que una ficción en valenciano no era posible y tardaron décadas en ponerla en marcha. En la actualidad algunos siguen pensando que la ficción “es cara” y sigue bajo mínimos.

Cuando pisábamos un mercado internacional, siempre sorprendía ver a Catalan Films, Madrid Plató de cine y Galicia en el pabellón del ICEX, y una total ausencia de producciones valencianas. La sensación generalizada es que en Valencia cada uno hace “la guerra por su cuenta”. Es una frase muy repetida. No hay un organismo que coordine y aglutine todas esas energías para apuntar hacia un mismo objetivo, destinado a impulsar las películas y el audiovisual valenciano entendido como una totalidad.

No hay que confundir la atracción de rodajes o lo que se denomina “service” con la apuesta para impulsar y fomentar nuestras propias películas y series. El trabajo coordinado entre instituciones, productoras, asociaciones y medios de comunicación es una tarea pendiente. Y hablar. Hablar y escuchar. Como me decía hace poco la directora Claudia Pinto con motivo de la organización del II Encontre audiovisual els camins de la ficció, poder hablar en voz alta de los problemas comunes .En aquella charla concluimos que hay brotes verdes y motivos para la esperanza. Están saliendo películas de géneros muy distintos (Las consecuencias, de la propia Claudia Pinto, Lucas, de Álex Montoya, Espíritu Sagrado de Chema García Ibarra o Visitante, de Alberto Evangelio) hechas y generadas desde la Comunitat Valenciana. No son “service”, ni aportación minoritaria a producciones que se generan fuera. Es talento de aquí.

El lunes, cuando se apaguen los focos, tenemos una oportunidad que hay que saber aprovechar. Vamos a ello.

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