EDITORIAL: LA ESTAFA DEL RESCATE BANCARIO

TURIA: El rescate a la banca le costará finalmente a los españoles 40.078 millones de euros. Así lo ha reconocido el Banco de España que, según sus últimas, previsiones estima que el estado solo podrá recuperar 10.402 millones de los 54.353 millones de euros de dinero público que inyectó a los bancos a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria. Pero la cifra perdida todavía podría ser mayor. De hecho, en la práctica, el estado solo ha recuperado 3.873 millones, el 7% del total. Los otros 6.529 están a la espera de cómo concluya el proceso de reprivatización de Bankia y el BMN, el banco creado para aglutinar diversas entidades bancarias intervenidas (Caja Murcia, Caixa Penedès, Caja Granada y Sa Nostra). En 2015 el estado esperaba ingresar por este concepto 12.187 millones, una cantidad que según las últimas estimaciones queda reducida ahora a 9.798 millones de euros. Y lo que es peor todavía, estas estimaciones se refieren exclusivamente a los costes directos del saneamiento a los bancos. A ello debería sumarse otro tipo de intervenciones como avales, garantías, inyección de liquidez del Banco Central Europeo, cifras más difíciles de cuantificar pero no por ello menos reales y astronómicas. Estos datos transforman en puro sarcasmo las pomposas declaraciones que en 2012 hacía el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, cuando aseguraba que el rescate bancario no iba a tener coste alguno para los contribuyentes. No era el único. También la vicepresidenta del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría afirmaba en aquellos días que la operación no iba a costarles “un duro” a los españoles y al propio presidente del gobierno Mariano Rajoy se le llenaba la boca asegurando que el crédito público a los bancos lo pagaría la propia banca. Hoy

sabemos que no será un duro lo que tendrán que asumir los ciudadanos sino, como mínimo, 40.078 millones de euros. Obviamente, no se ha producido ninguna dimisión por aquellas nefastas previsiones. O desvergonzadas mentiras. Y las consecuencias han sido y seguirán siendo dramáticas. Solo un ejemplo: mientras hoy se atemoriza a los españoles con el futuro de sus pensiones, el dinero público devorada por la banca hubiera permitido mantener el Fondo de Reserva de la Seguridad Social en su nivel más alto de 2011. Tampoco está de más hacer algunas comparaciones ahora que comienza el nuevo curso escolar. Porque los 40.078 millones destinados a los bancos equivaldría a todo el actual presupuesto que el gobierno destina a Educación durante 20 años. O toda la partida de Educación de la Generalitat Valenciana en los próximos 1000 años. Por ello cuando veamos niños estudiando en barracones, cuando veamos que los servicios públicos de salud se deterioran día a día por falta de medios y de personal, o nuestro endeble estado del bienestar en fase de derribo haríamos bien en recordar estas cifras. Y luego, si es posible, actuar en consecuencia. Es mucho mejor que acabar poniendo siempre la misma cara de tontos.

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