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EL TEMA DE LARA: MACROCIFRAS Y MICROCIFRAS

Pues resulta que, mediado el pasado mes de enero, los accionistas de Netflix se llevaron un gran sofoco porque la compañía había cerrado el ejercicio 2021 con un beneficio neto de ¡solo! 5.116 millones de dólares, unos 4.500 millones de nuestros euros, duplicando casi el del año anterior. Estaban muy cariacontecidos los pobres porque había descendido el ritmo de suscripciones: ¡solo! 18,2 millones de nuevos abonados, cuando en el año más duro de la pandemia, con la gente confinada en casa, se había logrado más de 36 millones de suscriptores. Como la previsión es que se capten ¡solo! unos dos millones y medio de usuarios en el primer trimestre de este 2021, no es extraño que los accionistas corrieran despavoridos y la compañía sufriese un descenso en Bolsa superior al 20%. Total, los 221,8 millones de abonados con los que ¡solo! cuenta Netflix los tiene cualquier plataforma de medio pelo… ¿Quién había dicho que el capitalismo no es insaciable?

Y hablando de macrocifras, no están mal los 1.700 millones de dólares que lleva recaudados hasta ahora la última entrega de Spider-Man, de los cuales cerca de 30 millones corresponden al mercado español. Y eso que todavía no se ha estrenado en China, lo que multiplicará la cantidad. Frente a ello, poco pueden hacer las películas independientes, cada vez más reducidas a ser un mero acompañamiento de los estrenos semanales. A ellas les pertenecen las microcifras del Box Office, las que raramente superan los mil espectadores por pantalla en cada fin de semana. Si el público, salvo el más joven de los superhéroes y los efectos digitales próximos al videojuego, sigue muy renuente a entrar en las salas (menos de medio millón de espectadores en España el pasado finde), nuestros distribuidores independientes tienen cada vez más difícil amortizar sus adquisiciones y seguir en la pelea.

Pero que nadie tire la toalla ni se rinda antes de tiempo. Aviso de que vienen a los cines unos excelentes títulos que deberían motivar al espectador mínimamente cinéfilo. ¿Quieren algunos de ellos, ya proyectándose u otros dentro de muy poco? Pues ahí van: Drive my Car, de Ryûsuke Hamaguchi, máxima favorita al Oscar a la Mejor Película Extranjera; El acontecimiento, de Audrey Diwan, León de Oro en la última Mostra de Venecia; Un héroe, de Asghar Farhadi, que tanto destacase en el pasado Cannes, lo mismo que París, Distrito 13, de Jacques Audiard; En un muelle de Normandía, tercera incursión tras la cámara del gran novelista Emmanuel Carrère, con una impresionante Juliette Binoche; o dos películas de fuerte contenido social, ya sea por su tratamiento del acoso escolar, Un pequeño mundo, de la debutante Laura Wandel, o de la bipolaridad, Un amor intranquilo, de Joachim Lafosse, bien experimentado en el tema de las duras relaciones de pareja. Todas ellas de distribuidoras independientes, aunque, además de sus “blockbusters”, alguna multinacional también ofrece films de notable calidad, como Universal con Belfast, de Kenneth Branagh, y Licorice Pizza, de Paul Thomas Anderson. Como ven, hay margen para la esperanza del cine en salas, no desaprovechen esta oportunidad de oro.

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