EN LA CIUDAD SIN LÍMITES: ÉTICA PERIODÍSTICA O INFAMIA

XIMO CÁDIZ: Advertía con acierto Jean Daniel que “la capacidad de hacer el mal que tiene el periodista es devastadora”. Y el papel de los medios de comunicación en la crisis del COVID19 merece una mínima reflexión. Vivimos una situación de excepcionalidad en el plano sanitario, en la economía, en la política, en nuestros hábitos sociales… pero algunos medios parecen ajenos a ese contexto extraordinario y agudizan su vena tendenciosa con datos y números que se convierten en munición para criticar descarnadamente la gestión de los gobiernos. Ahora los hay en abundancia. En unos casos, se les añade una retórica que acentúa el drama (estaría bien que Javier Ruiz-Hora 25 de los Negocios en la SER- rebaje su tono apocalíptico) y en otros se distorsiona la necesaria denuncia legal de los bulos como “cuestionar la libertad de información” (Las Provincias, 17 de abril) o se trae a colación al autoritario Víctor Orban para relatar que “les Corts abandonan su labor de control al Consell” (Valenciaplaza, 2 de abril). Cualquier retraso, error o insuficiencia en las cifras que cada día difunde la consellera Ana Barceló son indicio de un nuevo Watergate . Y claro que ha habido fallos en la gestión de la crisis y los seguirá habiendo. La situación es lo suficientemente grave, como para no tener que amplificar y estirar la información jugando con la angustia de una ciudadanía expuesta a la sobre-información y la infoxicación. Se echa de menos el curso de ética periodística de Caiga quien caiga. Y si repasamos la opinión, hay quien se atreve a comparar esta crisis con la del 11M o el Prestige y reprocha a la izquierda que pida ahora la lealtad al Gobierno que no demostró entonces (Javier Alfonso en Valencia plaza). En el mismo medio, Javier Carrasco, con un pretendido estilo literario, sólo sabe opinar insultando o denigrando. ¿Sería mucho pedir un poco de sensibilidad y rigor en la controversia? La libertad de opinión no es barra libre para la infamia. Y todo esto sin entrar en las fake news… de esto se ocupa muy bien el interesante documental After Truth de Andrew Rossi (estrenado en HBO en marzo).
La tarea de los medios es informar y, de ese modo, ayudan a controlar al poder (¡no sólo el político!). Pero ¿quién controla que los medios ejerzan de manera ecuánime su crucial función de hacer efectivo el artículo 20 de la Constitución Española? Por el bien del periodismo y la democracia, vale la pena pensar en ello. Parafraseando a Albert Camus (maestro de Daniel): “¡Vale la pena luchar por una profesión como esa!” Y por esto, como lector y demócrata, les critico y les pido responsabilidad. Ahora más que nunca.

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