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ENTREVISTA CON ENRIQUE LÓPEZ LAVIGNE, PRODUCTOR:

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Enrique López Lavigne (Madrid, 1967) es responsable de películas que muchos recordaremos: Lucía y el sexo, Un monstruo viene a verme, Lo imposible, Gente en sitios, Verónica, Quién te cantará… Fundador de Apaches Entertainment (junto a su entonces socia Belén Atienza) y Apache Films, a lo largo de más de 25 años ha producido más de 60 películas y series (Paquita Salas, Vergüenza y Veneno). A propósito del escenario cinematográfico actual, entrevistamos al tenaz productor de cine.

En tu texto para el número Especial 2021 de la Academia de Cine empezabas haciendo recapitulación de los más de 125 años de vida del cine hasta hoy. ¿Qué piensas que recordarás de estos tiempos de cambios en un futuro?

Bueno, los cambios aún están sucediendo ante nuestros ojos y ni tenemos distancia, ni creo que seamos capaces de asimilarlos aún, y de gestionar ni hablamos. Los seres humanos, en situaciones así, solo aspiramos a sobrevivir y adaptarnos. Hace exactamente un año presentaba una nueva compañía, El Estudio, con cuatro sedes (Los Ángeles, México, Buenos Aires y Madrid), y estaba en la cuarta semana de una película internacional coproducida con Sony Pictures International, AtresMedia y Les Films du Worso. A la semana siguiente se anunció el Estado de Alarma y vimos cómo teníamos que clausurar todas nuestras oficinas y un rodaje de forma indefinida. Un año después, hemos conseguido mantenernos todo el equipo desarrollando proyectos en activo y terminar la que es una de las mejores películas que ha producido Apache Films. 64 semanas después, estamos aquí, dispuestos a adaptarnos y pelear en un escenario completamente distinto al que dejamos aquel 13 de marzo.

Desde toda tu trayectoria como productor, ¿cómo vives este nuevo escenario cinematográfico? 

Mi trayectoria de productor es larga pero accidentada. Es muy difícil mantenerse independiente en un escenario como el nuestro y sobrevivir a ello. He vivido 10 años protegido por un grupo que creía en el cine y luego lo abandonó a su suerte. Más tarde he vivido una era dorada en la que el cine era el contenido estrella y el productor también, y ahora, con la independencia de todo, navego en un océano de grandes corporaciones.

El mundo ha cambiado en 3 años, pero estos cambios nos afectan a todos, a los grandes estudios que están operando una profunda reestructuración, a las plataformas que están combatiendo por su implantación en los continentes, y más abajo, en la base de la pirámide, al resto. La paradoja es que nunca hubo tanto trabajo y tanta libertad y al tiempo tantas diferencias sociales, industriales, brechas salariales y de derechos. Un síntoma del neoliberalismo aplicado a la producción audiovisual.

Decías que la supervivencia del cine como arte mayor del entretenimiento no ofrece para ti duda alguna, a pesar de todos los cambios acelerados por la pandemia. ¿Por qué esa confianza? 

Aunque el paradigma cambie hacia el consumo en casa, siempre habrá sitio para aquellos que quieran disfrutar del consumo fuera de ella. El cine seguirá siendo la catedral para disfrutar de aquello que no podamos consumir en casa, bien porque la tecnología le devuelve la condición de espectáculo -esto ya sucedió con el Cinerama, 3D en la primera de las guerras contra la televisión en los 50-, o bien porque las plataformas descuidan un tipo de cine intimista y emocionante que los cines de los centros urbanos fidelizan a través de sus programadores, como sucedió con el fenómeno de los cineclubs de los 70.

En un ensayo publicado recientemente en Letras Libres, Scorsese hablaba de la creación de una falsa democracia con las plataformas de streaming, debido a su funcionamiento a base de algoritmos y la primacía del “contenido”. ¿Qué piensas al respecto? 

Sé que parece una pataleta viniendo de alguien que ha podido realizar el sueño de rodar una película que los propios estudios no permitieron producir (El Irlandés, coproducida por Netflix), pero precisamente por eso tiene la experiencia para extraer conclusiones. Creo que nos perderíamos muchas películas “no deseadas” a priori si aplicáramos estos criterios instalados en la repetición de patrones. Por eso mismo los estudios, en los momentos de crisis, miran hacia otro lado. Con las plataformas habrá una segunda fase en la que la alianza con los estudios definirá un panorama diferente al que vivimos ahora. La evolución es lógica y hay que darle tiempo a que los cambios operen de forma plena, aún es pronto para hacer una fotografía completa de las animalias del sistema. Démosle una oportunidad primero. El cine tampoco es la prioridad en las plataformas, aquí convive con formatos que fidelizan más y mejor al abonado. Admitamos de una vez que el reinado del cine en el audiovisual y en el entretenimiento da paso a algo nuevo. Los que tenemos hijos adolescentes sabemos que “Fortnite” o los “Streamers son quienes detentan esta primera posición ahora.

Para Scorsese, todos estos cambios han provocado una devaluación del cine en nuestra cultura.

En mi cultura, la de un tipo de 54 años, sí, pero no en la de mi hijo de 15. Creo que debemos intentar asimilar y estudiar en qué momento los nuevos espectadores, aquellos que estaban destinados a sostener nuestro cine, a tomar el relevo para contar nuevas historias, se pasaron al otro lado. ¿Será la brecha generacional? ¿El taponar a las nuevas generaciones impidiéndoles hacer sus películas y contar sus historias, como lo hicieron los directores del “Angry Cinema” británico de los 60 o los Easy Riders de la América de los 70? Ahora es el momento de las mujeres cineastas, que han irrumpido en un reinado masculino que ha durado más de 125 años. El siguiente paso está en Nollywood y la diversidad racial, en Nigeria llevan 13.000 películas en 7 años… Los cambios ya están encima.

Decías que el 2021 es la odisea del espacio que hasta ahora llamábamos cine, y hablabas de la búsqueda de uno nuevo. ¿Qué es para ti ese nuevo cine?

Por un lado, películas más grandes, producidas y distribuidas por las sedes locales de los estudios, en cines mejor diseñados para disfrutar de una experiencia fílmica diferente a la que podamos tener en el cómodo sillón de casa y que compense el desplazamiento y el precio de la entrada. Cine más grande, más tecnológico, que compita con el parque de atracciones. Avatar, Titanic, Joker, Lo imposible, Marvel, Harry Potter, West Side Story… La profecía de Spielberg y Lucas que formularon en la Universidad de California, es el momento.

Por otro, en el polo opuesto, películas que conecten a nivel emocional, que te cambien la vida y que empujen a un debate social acerca del tiempo que vivimos. Distribuido en pequeños complejos, y como en los 70 y 80, que puedan estar disponibles en exclusividad muchas semanas, meses incluso. Otra ronda, Nomadland, Las niñas… si no hubieran sido castigadas por la pandemia

¿Cómo afrontas este año como productor?, ¿alguna producción en la que estés trabajando o estreno que esperes especialmente?

Estoy desarrollando más que nunca y preparando 4 largometrajes y 5 series de ficción, una serie documental y un documental de creación. Estoy en una especie de rueda, quemando grasa mientras preparamos el estreno de La abuela (dirigida por Paco Plaza y con guion de Carlos Vermut), esa película hija de una época oscura. Afortunadamente, este tiempo de encierro nos ha permitido trabajar para adaptar formatos e ideas a otros territorios que mirábamos por encima del hombro, concentrarnos en Latinoamérica, donde está el mercado natural de nuestra cultura. Allí hemos trasladado nuestro esfuerzo en conectar con historias y cineastas, para un mundo que se ha ampliado para todos.

 

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