La Turia dice que...

Entrevista con Lucía Alemany

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Lucía Alemany es natural de Traiguera (Castellón) y en Turia ya la conocíamos por haber ganado el Premi Turia al Mejor Cortometraje Valenciano en 2016. Fue con su primer corto, 14 anys i un día. La historia de una adolescente que vive en un pueblo se amplia para convertirse en La Inocencia, su debut en el largometraje. Tras pasar por Donostia en la sección Nuevos Directores, presenta su película en la Sección Informativa de La Mostra.

 Buenas impresiones en San Sebastián, habéis participado en AbyCine, irás a Sevilla… ¿Cómo llevas la gira?

Estamos haciendo una buena ruta. Las impresiones son muy buenas, aunque soy consciente de que si te encuentras en un festival con el director de la película, no le vas a decir que no te ha gustado, así que nunca sabes si son del todo sinceros. Aun así, el recibimiento ha sido muy bueno y es genial ver la peli entre tanta gente. Yo siempre me quedo en la sala y me fijo en las reacciones del público.

 En el estreno en San Sebastián el público se reía mucho. ¿Esperabas esa reacción?

No ha habido otro pase como ese. En otros pases, yo me espero a los puntos clave a ver si la gente se ríe, pero suele ocurrir hacia el final, veo que la gente tiene pudor de reírse. En realidad, las situaciones no son cómicas, porque pasan cosas muy serias, pero yo prefiero que se rían. No era el objetivo principal, pero no me esperaba las carcajadas de San Sebastián.

Ahora juegas en casa, ¿cómo te sientes al participar en La Mostra?

Como bien dices, es jugar en casa. No sé cuanta gente vendrá, pero es un pase casi familiar, vendrán muchos conocidos, amigos y gran parte del equipo. En realidad es una película muy valenciana, aunque tiene lugar en una zona muy fronteriza cercana a Cataluña, pero aun así se nota que es de aquí.

Es cierto que captas muy bien la atmósfera de un pueblo valenciano en verano, con las fiestas, los toros y las charangas. Pero rehúyes de los tópicos, y eso le da mucho valor.

En ningún momento pensé que iba a hacer una película que reflejara esa valencianidad. Un amigo que no es de aquí y la vio en un pase técnico, me dijo que la vio muy valenciana pero que lo entendió todo. En realidad nunca pensé mostrar la cultura valenciana en general, por eso  no caí en tópicos, porque esa es mi relación directa con esas tradiciones, no quería hacer un panfleto.

Has rodado en tu pueblo, Traiguera. ¿Cómo fue el rodaje allí?

 Ha sido fantástico. Lo único malo que puedo decir es que un trayecto de tres minutos me costaba una hora, ¡me paraba todo el mundo por la calle! Por lo demás, todo fueron beneficios, y de hecho, ya era mi estrategia cuando presenté el proyecto. Por un lado, yo quería contar algo que conociera muy bien, saber de lo que estoy hablando. Por otro, a los productores les di un guion aparentemente complejo de rodar, pero yo les dije que tenemos la verbena, los toros, la procesión, y todo; solo teníamos que saber infiltrarnos. Todo es real en la película, la gente que sale en el bar estaban realmente allí. ¡Hasta el cura se volcó con la película!

Sin embargo, aunque se aprecia tu amor por tu pueblo, muestras lo complejo de la vida en zonas rurales y la poca intimidad que existe, especialmente para una adolescente. ¿Querías contar eso?

 Totalmente. A mí ya no me agobia, yo vivo allí y estoy muy contenta. Lo que quería contar era la historia de una niña que se estaba desarrollando en un lugar donde no tiene intimidad y desde el punto de vista de ella. Lo que pasa es que cuando cambias el punto de vista, también cambia la percepción. No hago una crítica al pueblo, o quizá sí, pero no es la visión que yo tengo ahora. Así lo veía yo cuando tenía 16 años, pero igual que me ocurre a mí, le pasa a las 1000 personas que viven en ese pueblo. Por eso, nadie se va a sentir ofendido, al contrario, se van a sentir identificados.

 Has dirigido una serie para À Punt, 69 raons, que también habla sobre sexo y los tabúes desde el prisma de los adolescentes. ¿Por qué te interesa tanto la etapa de la pubertad?

 Me flipan los adolescentes. Siento que lo primero que tenemos que hacer es salvar las nuevas generaciones. Habríamos de tener un cuidado especial con los más pequeños, que al final van a ser los que van a tomar el mundo. Los adolescentes en concreto, están en una época difícil, en la que dejan de ser el niño espontáneo para ser una persona adulta, y es muy complicado. En ese momento se tienen que mirar a sí mismos y descubrir quiénes son. Sin embargo, los adultos lo que hacemos es machacarlos y ponerles obstáculos, como si solo tuviéramos razón nosotros por ser los mayores. Yo me sentía así, y creo que también la mayoría de los adolescentes. Cuando llegó a nosotros el proyecto de 69 raons, para mí era importante darles voz y que ellos nos enseñaran a nosotros con sus experiencias. Quiero que los adultos escuchen a los adolescentes de una vez por todas.

En la prensa han destacado en muchas ocasiones el tema del aborto, como si la película fuera de eso. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué quieres contar en La Inocencia?

 Claro, es que no es una película que va del aborto, pero como dije que yo había abortado, eso les gustó y lo destacaron mucho. Tampoco me parece mal, pues opino que no hay que tener tabúes ni en el sexo ni en nada de esto, pues los secretos son una carga y tenemos que liberarnos de ellos y tratar las cosas con normalidad. A mí me preguntaban mucho si era autobiográfica y era muy poco honesto negarlo. No creo que sea para ponerlo en un titular, pero sé que llama mucho la atención, y con esta pelicula me he dado cuenta de que sigue siendo un tema tabú entre las mujeres. Pero el embarazo solo es el detonante del conflicto que demuestra la incomunicación que hay en esa familia.

¿La inocencia tiene su germen en el cortometraje 14 anys i un día?

 Yo estaba trabajando en la pelicula El Olivo y ya había acabado el corto, pero no se había estrenado todavía. Allí conocí a Juan Gordon (Morena Films) y se lo pasé para que me diera su opinión. También le dije que tenía el guion de un largo, no quería perder esa oportunidad. A Juan le encantó el corto y me dijo que estaba interesado en mi guion. Quedamos días después y me dijo que quería producirme una película, no me lo podía creer. Fue Juan quien descubrió este proyecto, pero Lina Badenes y Belén Sánchez (las productoras) lo han levantado y se lo han currado.

 Al ser debutante, ¿has notado más dificultad para encontrar financiación por no tener mucha experiencia y ser tan joven?

Fácil no ha sido. Nos denegaron dos subvenciones; una del IVC y otra de Televisión Española, y eso fue un shock. Pero lejos de quejarme, decidí retocar el guion y presentarnos de nuevo. La segunda vez vi el guion acabado y me di cuenta de que estaba muy bien. Pero lo que fue difícil para mí fue ganarme la confianza de la gente del equipo, pues no dejaba de ser mi opera prima y todavía no había demostrado lo que era capaz de hacer, lo que da mucho miedo. Por una parte es normal, pero da la sensación de que te están haciendo un favor por trabajar para ti, y eso es muy duro hasta que te lo quitas de encima.

 De todos modos, dicen que lo complicado es hacer la segunda película. ¿Tienes proyecto a la vista?

Eso que dices se cierto, lo noté en San Sebastián; todo el mundo nos trató con mucho cariño porque les había gustado la peli, pero también porque es la primera, es humilde y nada pretenciosa. Entonces me preguntaban por la segunda, y me quedé un poco sorprendida. Los mismos productores con los que he trabajado me han pedido una segunda película, aunque todavía no saben la  idea. Quiero hacer una totalmente distinta, que no sea como la primera. Quiero  desbancarme de eso, buscar otros estilos y hacer algo más arriesgado.

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