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GASTRONOMÍA: YA LLEGÓ LA PRIMAVERA

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En el silencio roto por unos pocos petardos tristes e ilegales, parece algo casi irreal que estas Fallas, invisibles e impalpables hayan sido el preludio de una de las estaciones más bonitas y llenas de vida del año. Para un valenciano es algo difícil de comprender, porque estas fiestas siempre han sido sinónimo de ruido, celebración, gentío, diversión y todo lo que queráis imaginar. Es el momento en que comienzan a aparecer los brotes en las ramas de los árboles y las flores en las plantas de nuestras ciudades y pueblos. Despiertan con sus colores y belleza como siempre desde que existe la vida misma, desprendiendo aromas y sensaciones que nos hacen renacer y sentirnos bien. Es un poco como una película a cámara lenta de la corola de una flor que estira sus pétalos de colores brillantes hacia el sol primaveral: algo que en mi imaginación representa la perfecta metáfora del lento despertar de nuestra restauración.

Leer en internet las repetidas noticias de la vuelta al trabajo de muchos establecimientos de siempre (porque sí es verdad que ya se habían abierto las terrazas, pero también es cierto que casi 800 restaurantes de la región no las tienen), después de mucho tiempo cerrados y con gran mérito reinventándose también con la comida para llevar, entre sufrimiento y esperanza, ha sido una sensación muy fuerte. “Volvemos a abrir” no es solo una simple frase de tres palabras, es un poco como una atrevida declaración de guerra, un ataque frontal a la pandemia que, tras un año, parece que inicia su retirada con la afortunada incursión de las vacunas, ojalá. Soy consciente de que el final está lejos todavía y que el camino es largo, pero hay fuertes señales de que la situación está cambiando. El espíritu de adaptación y la creatividad han sido fundamentales para que la restauración pudiera sobrevivir a esta prueba de resistencia que, en comparación, “los juegos del hambre” parecen más bien unos divertidos “juegos sin fronteras”. Ha sido y sigue siendo muy duro. En la entrevista que hizo Paco Cremades en su transmisión “A pie de calle” en las frecuencias de Plaza Radio a la fantástica Manoli Romeralo, una de las más grandes sumilleres de España, directora de los establecimientos de Quique Dacosta en València y profesora, entre otros, en el Master Tastavins del Aula Vinícola, pocos días antes de volver a abrir el interior de los locales, comentaba los grandes esfuerzos que se han tenido que hacer para poder regresar y como tenía la esperanza de que la gente volviera con plena confianza en las medidas de seguridad aplicadas por los hosteleros. Ahora como nunca es importantísimo que también la clientela colabore para que todo funcione, evitando a toda costa los riesgos de un retroceso que, con todo lo que lleva ya, podría resultar fatal. Nadie quiere volver atrás después de todo lo que ha ocurrido y ya hemos tenido demasiados bajas.

Así me llega al móvil el mensaje de Bernd Knöller que anuncia la reapertura del RiFF -con aforo limitado-, con un optimista “¡tenemos muchas ganas de veros!”, pero también comunicando que siguen con sus deliciosas y sorprendentes propuestas de cajas para llevar, como la ya famosa “the FishBox”, porque, como dijo Manoli Romeralo en la entrevista, esta no es una nueva normalidad, sino una nueva realidad. Del mismo modo, reinician muchas actividades que se habían quedado hibernadas, no solo por el cierre impuesto, sino por el bloqueo psicológico y el miedo a reunirnos. Por poner un ejemplo muy directo y personal, en Aula Vinícola, la escuela de cultura vitivinícola no reglamentada más antigua de España donde me encargo de la gestión de los cursos (a parte de impartir varias asignaturas), en los primeros dos meses de este año no pudimos realizar ninguno de los monográficos o masterclass, no porque las normativas nos lo impidieran (se ha garantizado siempre el máximo respeto de aforo, distancias y todas la medidas de seguridad sanitarias previstas) sino por la falta de asistentes. La atmósfera que se respiraba en la calle era negativa y oprimente. No eran días propicios para que la gente se animara a salir y participar en un curso de vinos, ni siquiera online desde su casa. Esto lo podemos aplicar a muchos sectores que, si para muchos son “prescindibles”, obviamente no lo son para quien vive de ellos. Ahora hemos vuelto con varias propuestas, como el curso monográfico sobre los vinos de Italia, la masterclass sobre Oporto o el próximo curso básico Connaisseur y parece que finalmente se nota un lento despertar de este prolongado letargo. ¡Animo gente, ya llegó la primavera! Toca seguir cuidándose, pero con optimismo y mirando hacia delante.

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