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GET BACK DE PETER JACKSON O CÓMO REESCRIBIR EL FINAL DE LOS BEATLES

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Desconozco hasta qué punto los más jóvenes pueden compartir, o al menos entender, la veneración que aún se profesa a los Beatles. Incluso la de los militantes estonianos que sucumbimos sin complejos al impacto emocional que sigue generando la banda más influyente y carismática de la historia. Por ello, mucho me temo que enfrentarse a las 8 horas de The Beatles: Get Back que emite Disney+, repartidas en 3 capítulos, puede ser para unos un tostón insufrible, y para otros, gloria bendita.

Situemos los hechos: en 1968, un año después de la muerte de su manager Brian Epstein que dejó al grupo descabezado, Paul McCartney asumió definitivamente las riendas del grupo, y propuso un regreso a los orígenes, a tocar rock ‘n’ roll en directo, en tomas únicas, sin artificios de estudio. Se planeó un documental para la televisión, y un concierto en directo a celebrar en los sitios más disparatados del planeta. El director elegido para inmortalizar la grabación del nuevo disco de los Beatles fue Michael Lindsay-Hogg (hijo biológico de Orson Welles) y que acababa de trabajar con los Stones en la película del show Rock’n’Roll Circus.

Rodada en enero del 69, Let it be fue un testimonio de la agonía de los Beatles que dejó algunas escenas míticas:  la discusión entre Paul y George, la presencia inquietante de Yoko Ono, el famoso concierto de la azotea… Y un clima de tensión y frialdad, escenificación de una ruptura. Pero ¿fue realmente así? ¿Tan deprimente era la atmósfera en la grabación?  Lo cierto es que en Let it be había momentos en que se veía a la banda riendo, bromeando y disfrutando. Pero básicamente se la recuerda como testimonio de los momentos más tensos del grupo. De hecho, su estreno coincidió con su separación oficial, de modo que Let it be se asocia a un mal recuerdo. Los Beatles no quisieron saber nada de esta película, que tras su edición en formato cinta de video en los 80, no volvió a publicarse. Parece que McCartney vetó su edición en DVD. ¿O fueron Yoko Ono y Olivia Harrison?

El rumor de que se iba a reeditar Let it be, siempre ha estado presente, pero nunca se plasmó. La película ha circulado en copias piratas por todo el planeta, pero sigue siendo maldita. Cuando se anunció para 2002  Let It Be…Naked, la edición del álbum sin los artificios añadidos de Phil Spector, se especuló con que incluiría un DVD con la versión restaurada de la película. Pero tampoco. Incluso cuando llegó el Blu-Ray, se reeditaron todas las películas de los Beatles, menos Let It Be. Apple siempre amagó con volver a publicarla, pero nunca lo hizo.

En verano de 2017, los ejecutivos de Apple Corps se reunieron con el director de cine Peter Jackson, para interesarse por la técnica de restauración con la que estaba preparando el documental de la Primera Guerra Mundial  They Shall Not Grow Old. Querían hacer algo similar con los viejos archivos de los Beatles, y en especial, con las más de 50 horas filmadas y otras 150 de audio, que Michael Lindsay-Hogg registró para Let It Be. El mayor tesoro de Apple. En principio, Jackson no lo vio claro, era fan declarado de los Beatles y no le seducía trabajar con un material que también él recordaba como triste y deprimente. Pidió ver las cintas antes de tomar una decisión, y lo que vio le asombró tanto, que decidió involucrarse en un proyecto que le ocuparía los siguientes cuatro años.

Get Back ve ahora la luz con un claro propósito: combatir el mal rollo que iba asociado a la película original y reescribir la historia. De acuerdo, el documental deja claro que los Beatles ya pensaban en sus carreras en solitario, pero muestra que ni todo fueron malos rollos, ni se gritaban, ni dejaron de hablarse. Hubo momentos divertidos, mucho cachondeo y talento a raudales. Disfrutaban tocando viejas canciones y arreglando las nuevas. Y Yoko simplemente estaba ahí, calladita, sin molestar a nadie.  Todo esto ya se veía, en menor medida, en Let It Be, pero ahora la perspectiva general está más equilibrada: se atisba el final, pero aún eran los Beatles. Vamos, lo que siempre quiso Apple, reescribir un final feliz para ellos. Y para Yoko, ya lejos de la imagen de la arpía que destruyó al grupo.

El documental rescata del olvido grandes momentos: la creación, paso a paso, del tema Get Back;  la conversación privada de John y Paul cuando, tras el abandono de George, hacen un aparte y un micro oculto capta su conversación, en la que John reconoce el ninguneo que le han hecho a Harrison, y asegura que él mismo se sintió así trabajando con Paul;  el frio encuentro con su admirado Peter Sellers; las dudas sobre la realización del concierto de la azotea; la continua y divertida diarrea mental de Lennon, o la desternillante escena de Paul y John cantando Two of us como dos ventrílocuos. Y, por fin, la escena completa del concierto de la azotea, incluyendo al policía cascarrabias, y la divertida reacción de Paul cuando, en mitad de Don’t let me down, los ve llegar. Pero, sobre todo, sorprende el caos organizativo en el que estaba sumida la banda, con un McCartney voluntarioso (y un poco pesado) intentando, sin éxito, contagiar su entusiasmo al resto.

Una medallita, pues, para Peter Jackson por esta fantástica labor de recuperación y restauración, con evidentes mejoras de imagen y audio. Y todos los respetos para Michael Lindsay-Hogg. No solo por las casi cien horas que filmó aquel mes de enero del 69, sino por las penalidades que tuvo que pasar en la sala de edición, en la que los cuatro de Liverpool, con sus egos en la cúspide, no paraban de entrar para exigir cortar o editar escenas. Ahora Jackson ha trabajado sin presiones, incluso los propios Ringo Starr y Paul McCartney le han dado total libertad para la edición. Solo han exigido que los mojigatos de Disney no cortaran ni un solo taco.

Curioso: Peter Jackson ha querido cambiar la percepción del final de los Beatles. Y los Beatles pudieron cambiar el futuro de Jackson, de haber fraguado aquel proyecto del año 1968, en el que llegaron a coquetear con la idea de protagonizar ellos mismos la película de “El Señor de los Anillos”: Paul McCartney iba a ser Frodo, Ringo Starr haría de Sam, John Lennon de Gollum y George Harrison sería Gandalf. Incluso contactaron con David Lean y Stanley Kubrick para ponerse a los mandos. Lennon estaba entusiasmado con hacer las canciones de la banda sonora. Pero a Tolkien no le hizo tanta gracia.

¿Significa el lanzamiento de Get Back que Apple da por enterrada Let it be? ¿O alguna vez la van a reeditar como llevan años reclamando los fans? Puede que ahora no sea tan necesaria, todo lo que había en Let it be está recogido y ampliado en Get Back. Pero habría que hacer justicia con aquel film que recogió los últimos momentos en estudio de los Beatles. Mejor dicho, los penúltimos, aún les quedaron fuerzas para, sin cámaras ni presiones, grabar el magnífico Abbey Road. Y luego, ya, para empezar a darse hostias de verdad y poner punto y final a la aventura que cambió la historia de la música.

(2) MATRIX RESURRECTIONS, de Lana Wachowski. La máquina en el diván.

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