COMER, BEBER, AMAR (tapeo y vinos)

HA LLEGADO EL MOMENTO (DE LA CATARSIS GASTRONOMICA)

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Las restricciones, los encierros en casa, los restaurantes cerrados a cal y canto, ni un bar para tomarse una cervecita bajo el sol invernal de València que tanto nos gusta y nos ayuda a recargar las pilas desgastadas después tanto sacrificio, nos están pasando factura. No me refiero solo desde el lado psicológico, de lo cual ya he escrito de sobra anteriormente, sino de nuestra salud física. Lo que quiero decir es que ansias, preocupaciones y frustraciones han provocado un frenesí gastronómico (en mi caso, diría casi una obsesión) que nos ha lanzado a miles de experimentos en la cocina, maridajes y combinaciones de lo más atrevido; nos hemos convertido en panaderos gourmet, expertos en masa madre y en cierto modo, hemos dejado de saquear las estanterías del papel higiénico del supermercado para buscar productos gastronómicos que seguramente no habíamos utilizado en la vida. La prueba irrefutable la encontramos en los millones de videos de recetas en Youtube (algunos con la pretensión de ser tutoriales) y de fotos de platos caseros en Facebook e Instagram que han inundado la red.

Me alegro mucho de este repentino o acentuado interés nuestro, porqué está muy bien volcar las vibraciones negativas en algo tan creativo y placentero, pero creo que hemos perdido un poco el control en lo que se refiere a nuestra salud. Lo que quiero decir es que, según lo que me cuenta mi médico de cabecera, se han disparado colesterol, triglicéridos y todo lo que debería estar bajo control en los análisis de sus pacientes y me imagino que sea una tónica general. Ha estado bien convertirnos en modernos Trimalción (si no sabéis quien era este personaje, leed el “Satiricón” de Petronio) por una temporada, pero ahora ha llegado el momento de desintoxicarse y recuperar unos hábitos más saludables. Con esto no quiero decir que tengamos que renunciar a comer carne, carbohidratos, dulces o riquísimas salsas, pero sí variar nuestro menú integrando, por ejemplo, más elementos vegetales.

Nos acercamos a la primavera y las verdulerías de nuestros barrios se llenan de fantásticos productos. Podemos encontrar berenjenas, brócolis, calabacines, espinacas, judías verdes, acelgas, puerros, apios, alcachofas, calabazas, lombardas, calçots, espárragos y muchísimas más verduras en su momento óptimo. Muchas familias las utilizan poco porque sus hijos son reacios a comer “verde”. Bueno, si no funciona una buena ensalada “detox”, unas verduras a la plancha o hervidas, se pueden siempre transformar en platos más apetecibles para ellos, como gustosísimas cremas, lasañas vegetales o incluso ratatouille, moussaka o melanzane alla parmigiana (este plato italiano es prácticamente irresistible para cualquiera). La necesidad de “aligerar” un poco el trabajo de nuestros órganos digestivos, es algo necesario sobre todo cuando la obligación al sedentarismo de estos meses ha provocado que carbohidratos y proteínas asumidos fueran demasiado para nuestro físico. Ya que vamos a echar un ojo en verdulería, no nos olvidemos de la fruta de temporada, porque podemos comprar buenísimas manzanas, naranjas, mandarinas, peras e incluso fresones y piñas.

Es decir, no hay excusa. Además de fruta y verdura, podemos también recurrir a los productos que nos regala nuestro querido Mediterráneo. Un buen pescado al horno, a la plancha o como más os guste, es algo bastante más saludable que cualquier carne (roja o blanca que sea). En todas las pescaderías encontramos lubinas, merluzas, bacaladillas, rodaballos (¡mi favorito sin duda!), doradas, sardinas, atún, caballas, boquerones y muchos más que (aunque sean de piscifactoría, con todo lo que conlleva) serán siempre frescos y nos aportarán proteínas, vitaminas (grupo B), minerales y ácidos grasos muy buenos para nuestra salud, como los Omega 3 (no hace falta comprar el yogur que anuncian en la tele, lo encontramos en muchos productos frescos). Podemos de verdad dar un vuelco importante a nuestros hábitos alimenticios y, sobre todo, ver como se reflejan en los resultados de nuestros análisis médicos. En fin, habrá que purificarse antes de volver al ritmo de vida de antes, porque llegará, aunque siga habiendo pesimistas que no piensen así. En la historia de la humanidad se han superado pandemias muchos más letales y graves que esta y con medios técnicos y farmacológicos prácticamente inexistentes. Así que salid a pasear al sol, comed sano, haced que esto se convierta en hábito y seguramente empezareis a sentiros mucho mejor.

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