Cartelera Turia

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CRÍTICA CONCIERTO J (LOS PLANETAS) – LA RAMBLETA. EL FANTASMA DE LA TRANSICIÓN

El disco fue más que satisfactorio, una grata sorpresa para quienes en cierto modo añoraban la vena más pop y anglo de Los Planetas, con esas alusiones al sonido de The Velvet Underground o The Jesus and Mary Chain, pero la conjunción de sus canciones con las imágenes que se proyectaban sobre la pantalla del escenario realzaba el poderío de ambas en directo: el de las canciones de J (Juan Rodríguez Cervilla en su DNI) y el de las películas inéditas de Iván Zulueta (1943 – 2009), a quien rinde tributo en este montaje. Tanto unas como otras puedan defenderse solas, pero lo que ha logrado el vocalista y compositor de Los Planetas es redimensionarlas mediante su combinación. Las grabaciones inéditas del director donostiarra, cuya música le fue encomendada por la Filmoteca Española hace un par de años y fue plasmada en el disco Plena Pausa (2023), su primera experiencia en solitario, cobraban un nuevo significado. Bastaba contemplar esas imágenes de la Plaza de Oriente en 1975, año de la muerte de Franco, acompasando una sociedad en transformación al son de “Fandangos del rascacielos”, con sus guiños a “El rascacielos” de Family y al “Walk On The Wilde Side” de Lou Reed, para darse cuenta de que lo que el músico granadino ha logrado es reflejar – indirectamente, de forma vicaria, a través de la obra del cineasta – una parte clave de nuestra historia sin por ello borrar su propio rastro autobiográfico, porque mucho hay en estas canciones de él mismo, aunque su despertar a la música (como consumidor y creador) se produjera a finales de los ochenta y principios de los noventa, y no (evidentemente) cuando tenía seis años. Conviene no olvidar que una de las claves de la pervivencia de Los Planetas, pese a su condición de emblemas del indie hispano de los noventa, es que nunca fueron tan miopes como para querer anular nuestra tradición anterior. No mataron al padre, solo lo ahogaron un poquito. Y este fue recobrando progresivamente el resuello en su obra conforme pasaban los años.

“Luces de Neón”, con su eco al “Neon Lights” de Kraftwerk (no deja de ser un trabajo de guiños que no necesitan ser disimulados), se vio acompañada por imágenes del centro de Londres en 1958, cuando la distancia que nos separaba del resto de Europa aún parecía sideral. “Hotel” cobró un brío impresionante con las imágenes de un aparatoso intento de suicidio desde lo alto de la Torre de Madrid. Y “Jaleo de la calle” ilustró la parte más personalmente zuluetista, con Eusebio Poncela y Will More, actores de Arrebato (1979), mirándonos desde la parte trasera del escenario. Los cinco músicos tocaron de espaldas al público y de cara a la pantalla – al más puro estilo de la primera bajista de Los Planetas, May: no estará dentro de unas semanas en el rescate del álbum Súper 8 (título premonitorio de esto) por su treinta aniversario, solo separado por un mes de este concierto en Valencia – porque eso es lo que demanda este espectáculo: no debe haber nada más que la música y las imágenes, si acaso tan solo la penumbra, y es algo que saben muy bien ese compendio de juventud y veteranía que completan la guitarra de Jaime Stinus, el bajo de Miguel López, la batería de Roberto Colina, la guitarra y voz de Natalia Drago y los teclados de Miguel Martín. La Rambleta no se llenó, pero todos salimos de allí con la impresión de haber asistido a un espectáculo muy especial, seguramente irrepetible.

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