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JOAN GENOVÉS EN LA FUNDACIÓN BANCAIXA: LA REBELIÓN DE LAS MASAS

ABERLARDO MUÑOZ:Yo también tengo nostalgia de futuro, declaró el pintor valenciano  más radical y combativo de su tiempo. Y eso lo dice un hombre futurista, como un personaje de ciencia ficción que aventura con su obra el mundo distópico que nos espera. La destrucción del individuo en función de la planificación tecnológica. Como toda buena obra de arte, la de Genovés da pie a una libre interpretación, más allá de la contundente carga política de su primera etapa militante. Porque cualquiera que se adentre en esta magna exposición del artista comprobará que sus cuadros, repletos de masas que se desplazan; gentes acosadas, reprimidas, masacradas, diminutos personajes a centenares que se mueven por sus lienzos acrílicos como ejércitos de  insectos vistos desde un avión, todo ese escenario es plenamente actual. Civiles corriendo, civiles muertos, la voz de los callados.

El mismo Genovés contó cómo Francis Bacon, al contemplar su obra, quedó pasmado porque, le dijo, el era incapaz de pintar a las multitudes. Solo individualidades. Ese criterio del gran pintor británico dio fuerzas al valenciano que desde los años de la revuelta de 1968 inauguró un estilo único, que ha creado una admiración internacional. Sus cuadros pintados bajo la dictadura son un desafío y un manifiesto revolucionario que estimuló a tantos luchadores por la libertad. Todas las obras dedicadas a la represión y violencia fascistas que sufrimos en España, y que en realidad son universales, pueden pertenecer a cualquier país, poseen una fuerza panfletaria, como los pasquines y hojas que la oposición comunista ciclostilaba en los pisos francos y luego arrojaba a las puertas de las fábricas. Genovés declara que esa parte de su obra vendría de las escenas de terror que vivió en su infancia. Y por descontado de su posicionamiento político radicalmente revolucionario. Las visiones de un niño en plena guerra civil porque Genovés en 1936 tenía seis años. Esos tropeles de gente corriendo, huyendo del monstruo, esos cadáveres que alfombran el suelo, sin rostro, ese brazo de 1960 que empuña una pistola, siempre aparecen en tonos oscuros, rojo sangre, marrones. Ese cuadro espectacular y potente “El sospechoso” de 1973. Y esa masas aterradas que corren hacia ninguna parte aparecen enmarcadas en círculos o rectángulos que acentúan las dinámicas propias del movimiento de las gentes. Tropeles. Para todos los que conocen a Joan Genovés por su icónica obra El abrazo, de 1976, será muy provechoso comprobar cómo el pintor viajó mucho más allá de ese momento. La obra tiene su historia y por ella estuvo ocho días incomunicado en una mazmorra de la policía franquista. Luego Amnistía Internacional la hizo suya y la sangre derramada por los abogados de Atocha también. Y los ministros de los gobiernos democráticos colgaron sus cuadros en sus despachos.

Y cuando el visitante ha recorrido esa primera etapa de Genovés, aparece un cuadro magnifico, Paisaje urbano: El foco, una pieza de 1983 onírica, fantasmal y que anuncia lo que Genovés podría haber hecho si no hubiese seguido obsesionado por su descripción de las masas. El movimiento de las gentes. Llegada la democracia, la obra de Genovés se colorea y cambia de texturas. Si la producción de los años setenta es fruto del compromiso histórico, los cuadros de masas en relieve, personajes como granos de arena, ya coloreados, ya no sombras, sino más presentes. Y en ese periodo hay cumbres pictóricas como “Disgregación”, en el que Genovés lanza sobre sus personajes manchurrones de acrílicos. Uno recuerda el relato de El hombre en la multitud de Poe. En el documental que realizó para la televisión pública Ana Morente, el artista explica algunas de sus técnicas de composición. Cómo desde las gradas más altas de los campos de futbol, fotografiaba el movimiento de los jugadores, el baile de las masas. En eso coincide con un pintor muy lejano a su obra, Sorolla, que utilizaba las fotos de su suegro para pintar. La comisaria de la exposición María Toral, comienza su texto del catálogo con la cita del pintor de 2011.”El arte de ahora nos sobrevivirá a todos nosotros. Generaciones vendrán del futuro. Intentarán comprenderlo de distinta manera. Esta es la magia del Arte. Yo también tengo nostalgia del futuro”. Como aquel pub de la calle Roteros que se llamó Records de l´avenir, todos nosotros, contemporáneos de Joan, queremos un futuro nuevo, muy lejos del que nos reserva el capitalismo depredador. Y la obra inmortal de Joan Genovés es un manual de instrucciones para la tarea común de la ciudadanía del siglo XXI.

JOAN GENOVÉS EN LA FUNDACIÓN BANCAIXA: LA REBELIÓN DE LAS MASAS

L’IVC i Les Arts presenten en la

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