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LA DELGADA LINEA ROJA… La foto de Marsé

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¿Qué hacías tu el día que los fascistas yanquis asaltaron el Capitolio? Glup. Leer, como siempre, hasta que una amiga envío un mensaje alertándome sobre el desaguisado. Me abalancé hacia los medios de comunicación a mi alcance; miré atónito como la ficción superaba la realidad una vez más. Y me vino a la cabeza las peli de Siegel sobre la invasión de los ultracuerpos y aquellas vainas que duplicaban a la gente; pensaba en la miseria de una civilización occidental que alimenta sin cesar al monstruo, tolerando la desigualdad, descuidando la educación y promocionando la ignorancia consumista como modelo universal. Una civilización occidental en manos, medios, de los poderosos, que se cree el ombligo del mundo, desprecia a las minorías y sufre los avatares del menos malo de los sistemas, la democracia, como sentenció el cínico Churchill. Una democracia tan desigual e injusta que sepulta pueblos enteros y enerva la maldad de los progroms. Pasada la sorpresa, no valía la pena angustiarse por la capacidad del fascismo de resurgir de sus cenizas una y otra vez, de Washington a Moscú, pasando por Madrid. De manera que  el escritor cambió su mirada, desplazó su foco de visión de las noticias de las pantallas o las emisoras y regresó al más sosegado mundo del papel impreso, ese que los predicadores de la tecnología digital quieren liquidar, sin mucho éxito hasta ahora.

Como tantos otros, el lletraferit tiene su estudio empapelado de pequeños iconos y fotografías de sus universos más gratos y personajes favoritos. Una foto de Chejov, otra de Poe, más allá el autorretrato del anciano Leonardo, otra foto de Mary Shelley, y sonando en el equipo un disco de The war on drugs, A deeper understanding, de 2017, una banda indie de Filadelfia. Hay un escritor valenciano que tiene un salón rococó en su piso de Antic Regne, forrado de satén rojo y cubierto de fotografías de los titanes de la literatura universal, de Faulkner a Marsé. Y justo en Marsé se demoran los ojos al descubrir en el periódico del día una imagen del escritor en su estudio de Barcelona y una gran foto de Rita Hayworth colgada a su espalda. La estrella adelanta desafiante una de sus hermosas piernas  que emergen del corte de un vestido negro. Mito y belleza del pasado. Juan Marsé, como Rafael Chirbes, grandes escritores de la cultura mediterránea cuna de una civilización que languidece. Escritores sin ínfulas ni pretensión de notoriedad. Artesanos eficaces que haciéndose feliz a sí mismos escribiendo con libertad, hacen felices a los lectores. En algunas de sus mejores obras escriben sobre el pasado.

¿Y qué leías cuando te pilló la espantosa comedia americana? Un hermoso libro de relatos cortos, Metáforas imprescindibles, escrito por Ana, una buena amiga. Un alegre regalo con una dedicatoria de salvaje melancolía: “Por tantos ratos pasados en exaltación y armonía. Por todas las personas que formamos parte de aquello”.

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