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LOS PREMIOS FEROZ MARCAN EL CAMINO A LOS GOYA DE VALENCIA

Los festivales de cine siempre han tenido una esencia especial, y sobre todo, si acudes como periodista. Supongo que defender el “metacine” es admirar, creer y defender que todavía existe el buen cine, y esto viene dado por diversos motivos; en parte, esta buena maniera cinematográfica, debe someterse previamente a una crítica constructiva, que ejerza como filtro y eleve con dignidad a aquellas producciones, directores, directoras, actores y actrices al lugar que se merecen.

Podemos afirmar que los festivales de cine en este caso, son fundamentales. Y sobre todo, si siguen apostando por aquellas producciones cinematográficas que tienen algo nuevo que relatarnos o que aportar a la historia del cine. Los premios Feroz han vuelto a conseguir situarse como los premios independientes por antonomasia. Este último aspecto se ha visto reflejado tanto en las nominaciones. Aspecto que me enorgulleció enormemente como fan incondicional de Espíritu Sagrado (Feroz Arrebato de Ficción) y Cardo (premio Feroz a mejor serie dramática).

Antes de detenernos en todo el resto de premiados y premiadas, creo que es más que evidente que la gala se desarrolló de la manera más orgánica posible. Tras una alfombra roja desde la cual se escuchaban chillidos y aplausos cada vez que desfilaban actrices como Najwa Nimri, no faltaron a lo largo de la velada los humoristas, las alabanzas y los discursos rompedores que reivindicaron toda una serie de motivos como la perspectiva de género en la industria cinematográfica. Y a todo esto -aspecto quizás irrelevante- se le sumaron botellas y botellas de vino que convirtieron el Auditorio de Zaragoza en un espacio de celebración pero sobre todo, de amor hacia las películas y a las series de televisión que tan importantes han resultado a lo largo de estos dos últimos e interminables años.

Entre todos los atípicos y sensacionales instantes que se dieron a lo largo de la gala, considero que merece la pena hacer hincapié en el discurso icónico de Petra Martínez tras recoger el galardón de manos de Javier Cámara; la actriz de La vida era eso afirmaba delante de todo el público que “Lo más importante es haberme masturbado delante de mucha gente”; momento al que le siguió una ovación de todo el público. Y aquí mi declaración: ¡Qué bonito es celebrar el cine! Y a pesar de que detenerme en cada uno de los discursos de esta novena edición de los premios Feroz me llevaría más de un artículo también me gustaría destacar el momento en el que Júlia de Paz, Pilar Palomero, Neus Ballús, Leticia Dolera y Ainhoa Rodríguez le entregaron el Feroz de honor a Cecilia Bartolomé. Y a esto, añadir las predicciones que efectivamente se confirmaron, Maixabel de Iciar Bollain consiguió el premio a mejor actor secundario para Urko Olazabal, y El Buen Patrón de Fernando León de Aranoa (uno de los favoritos de los premios Goya) se llevó el galardón a mejor guión y el premio a mejor actor para Javier Bardem. Cómo bien dice la expresión, “nada nuevo bajo el sol”.

A pesar de que los premios Feroz siempre se han considerado la antesala de los Goya, se podría afirmar que este año se han situado en la vanguardia cinematográfica. De nuevo, nuestra versión catalana de Adrien Brody y ganador de un Goya, Enric Auquer, recogió su Premio Feroz a mejor actor de reparto de una serie por su interpretación de Gary en Vida Perfecta. Y admito, hace años  que el joven actor se ha convertido en una de las grandes apuestas por su habilidad para convertir a cada uno de los personajes interpretados en suyos e inimitables. También, creo conveniente dedicarle unas frases a las nominaciones de Chavalas y El tiempo que te doy. Los relatos intimistas, estrechamente relacionados a la herencia del cine mumblecore, vuelven a imponerse con fuerza y a demostrar la maestría que se requiere a la hora de enfrentarse a las “microhistorias” que tan bien interpretó Greta Gerwig en sus primeros años como protagonista de un género tan sumamente infravalorado y con el que tan solo unos pocos, y sensibles cineastas conseguimos abordar en su plenitud.

Admito, que desde mi perspectiva fue especialmente difícil ser completamente objetiva y no deleitarse con cada uno de los actores o directores que tuve la oportunidad de conocer; me decía constantemente a mi misma, “Anna, que no se te note que estás a punto de chillar” pero agradezco que esta gala fuese todo lo contrario a “contención” y “discreción”. Supongo, que entre uno de los momentos más álgidos de mi velada, destacaría el momento en el que Javier Cámara, premiado a mejor protagonista en Venga Juan me prestó su estatuilla para poder hacernos una fotografía y criticar -en el buen sentido de la palabra- conjuntamente la película ganadora de dos premios Feroz (a mejor cartel, y a mejor actriz de reparto) Madres Paralelas.

Por último, para intentar definir mi paso por los Feroz me gustaría -como no- hacer referencia a una de mis películas favoritas: Almost Famous. Película, que dejé de considerar un placer prohibido después de conocer la obra de Pedro Vallín Me cago en Godard. Creo, que todos conocemos al personaje de William Miller y Penny Lane. Y añado, que además de todos los divertidos debates que plantea esta película, podemos sacar en conclusión que existe una delgada línea entre admiración y ser un, o una groupie. Supongo que si tuviese que definir mi paso por los premios Feroz, esta sería mi conclusión final: la realidad supera la ficción. La historia de cómo perdí el viaje en tren que había pagado religiosamente, os la reservo para otro artículo ya que “a Dios pongo por testigo” que no desvelaré ninguno de los secretos de lo acontecido tras la entrega de premios, al menos por ahora.

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