Cartelera Turia

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SOBRE HOLY SPIDER: EL HORROR ESTÁ AL OTRO LADO.

PEDRO URIS: Primer título que conozco de Ali Abbasi, un cineasta iraní afincado en Dinamarca con algunos títulos en su haber y con cierto recorrido en festivales. Lo mismo que sucede con esta impresionante película, cuya protagonista, Zar Amir-Ebrahimi, obtuvo el premio a la mejor interpretación en Cannes. La película está basada en unos sucesos ocurridos a principios del presente siglo en la ciudad santa de Mashdad (Irán), cuando un padre de familia asesinó a 16 prostitutas con el objetivo de extirpar el mal de los lugares sagrados. Evidentemente, el film no se pudo rodar en Irán y se filmó en Jordania.

El film reconstruye los hechos con un preciso e incómodo realismo —nada que ver con la sublimación de la violencia de un Tarantino o un Peckinpah—, un poco como hacía Fatih Akin en El monstruo de St. Pauli, el film más «insoportable» que he visto en mi vida, y constituye un trabajo extraordinario desde todos los puntos de vista. Por la precisión y complejidad con que describe los ambientes y personajes, obteniendo el horror de su serial killer a través de su condición de honrado y apacible padre de familia, es uno más de la comunidad, puede ser nuestro vecino, uno de nosotros, nosotros mismos incluso… Pero también adjudicando un extremo rencor —no decimos que no esté justificado— a la protagonista femenina, la periodista de Teherán decisiva en la captura del asesino, que reclama el castigo corporal impuesto cuando el condenado ya se encuentra a los pies del patíbulo.

Ellos son los dos personajes centrales de un drama que nos proporciona una compleja radiografía de la sociedad iraní, especialmente en lo referido a la situación de la mujer, y todo ello sin caer en el maniqueísmo manifiesto. No solo no hubiera servido de nada cargar las tintas en algunos personajes (masculinos, pero también femeninos), sino que ello hubiera actuado en contra de los propios intereses de denuncia del film. Estos personajes con motivaciones y con una función dentro del sistema —el juez, el policía, los vecinos y la esposa del asesino— son mucho más aterradores por su normalidad, por ser alguien como nosotros.

Y en última instancia, como toda buena película que se precie, Holy Spider trasciende su anécdota concreta, el Irán de nuestro tiempo, para hablarnos de algo que va más allá del espacio y del tiempo, que a todos nos afecta, el peligro de cualquier fanatismo religioso que pretende imponer por la fuerza y el terror sus ideas, y cuyas principales víctimas son, cómo no, las mujeres. En este sentido, la secuencia que cierra el film, con los hijos del asesino escenificando los crímenes y las razones de su padre, resulta tan terrible como esclarecedora. Gran película.

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