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“SUR L´ADAMANT” de Nicolas Philibert ganar el Oso de Oro de la 73 Berlinale. Y el cine español, vuelve a estar en el Palmarés.

ANNA ENGUIX: Y cómo en cualquier quiniela, unas a veces se acierta, y otras no. El Oso de Oro de esta 73 edición del festival ha sido para “Sur l’Adamant” de Nicolas Philibert. El documental del director de “Ser o tener” toma como eje un centro de atención diurno para personas con trastornos psiquiátricos ubicado en París, en una estructura flotante sobre el río Sena. Una apuesta arriesgada, pero necesaria.  Tal y cómo el director ha relatado al recibir el galardón: “He intentado invertir la imagen que todavía tenemos de los locos, que es tan discriminatoria, quiero que seamos capaces, si no somos capaces de identificarnos con ellos, al menos de reconocer lo que nos une más allá de nuestras diferencias, algo así como una humanidad común”. Podríamos decir que este galardón ha sido una sorpresa y a la vez no tanto; de hecho, en la rueda de prensa, donde se juntan periodistas de todas las nacionalidades, se ha vivido el mismo ambiente que un Barça-Madrid, cada uno con sus apuestas, cada uno con sus artículos preparados, y cada uno con sus respectivas suposiciones. No obstante, sí que ha sorprendido que “Past Lives” -la cual será distribuida en España de la mano de Elastica Films- no haya sido reconocida con ningún galardón,  aunque por otra parte, también se ha valorado el atrevimiento y las inclinaciones del jurado, ya que si algo ha caracterizado a esta edición del festival ha sido su valentía. Es por esto que el hecho de que un documental haya sido premiado con el Oso de Oro, no solo ha conseguido revalorizar este formato, sino que nos empuja a establecer determinados debates entorno a las expresiones cinematográficas menos hegemónicas,  las cuales  también tienen derecho ha ser reconocidas.

Por otra parte, el Oso de Plata del premio especial del jurado fue para la alemana Roter Himmel, de Christian Petzold, y el Oso del premio del jurado fueron para Mal Viver, del portugués Joᾶo Canijo, una película que sabíamos que iba a ser reconocida con alguno de estos galardones. De la misma manera, el galardón al mejor guión fue para Angela Schanelec, también directora, de Music y el premio a la mejor aportación artística se lo llevó Hélène Louvart -una cinematógrafa muy reconocida- por su dirección de fotografía de Disco Boy. Además, el director Philippe Garrel se ha llevado el Oso de Plata a Mejor director por “Le Grand Chariot”. Una original historia que no sólo consigue incluir a sus hijos de una manera magistral, sino que nos enseña de que manera el cine y la vida son en esencia cosas muy parecidas.

En cuanto al cine español, a pesar de que “20.000 especies de abejas” no se ha llevado el Oso de Oro, España no puede quedar insatisfecha ya que la niña Sofia Otero ha ganado el Oso de Plata a mejor interpretación de la Berlinale por este filme, y de la misma manera, Lois Patiño, el realizador vigués, ha triunfado con “Samsara” ganando el premio a la mejor película en su sección, Encounters. Este nos ha confirmado que el “cine es un arte muy joven” y que “todavía nos quedan muchas posibilidades por explorar”. El realizador, que grabó en 16 mm, al igual que en el caso de “Sica”, demuestra de nuevo lo ampliables que son los márgenes del cine y todo lo que podemos hacer con él. Además, tras observar estos reconocimientos, considero que en los próximos años observaremos cómo esta devoción por el formato en 16 mm irá creciendo exponencialmente, no sólo por esa irremediable necesidad de volver al analógico, sino por la necesidad de reivindicar la imperfección visual, doblemente bella que el digital.

En lo que concierne al filme adorado por la crítica “Orlando, mi biografía política”, este no sólo ha sido reconocido una vez sino tres; esta mañana, ha sido galardonado con el Teddy a mejor documental LGTBIQ+, con el galardón especial del jurado de los documentales, y con el especial del jurado de la sección en la que se vio su ensayo,  Encounters donde también ha sido reconocido Lois Patiño.

En definitiva, tal y como podemos observar, el cine español ha vuelto a triunfar en la Berlinale. Este, no solo ha representado diversidad, inclusión, y una devoción por la creatividad muy distintiva, sino que además, se han atrevido a enfrentarse a ciertas problemáticas que actualmente están siendo debatidas en nuestro país. De nuevo, el cine español vuelve a darnos una lección de ética de la que todos y todas podremos aprender cuando estos filmes lleguen a las salas españolas.

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