UN PLAN DE CHOQUE PARA LA CULTURA II,¿Y AHORA QUÉ?

PAU VERGARA: ¿Se imaginan un confinamiento sin animación, sin películas, sin series? Esta crisis ha demostrado más que nunca la necesidad de poner en valor la cultura asociada a la creación y a todas las personas que la ejecutan para llevarla a la gente. Las películas, las series, la música o los conciertos no salen del aire, cuestan dinero.  Como ya escribí la semana pasada en otro artículo, en los grandes países la cultura es una cuestión de Estado y recibe la financiación que se merece. Para entender mejor  lo que reivindica el mundo de la cultura, habría que recordar una vez más lo que ocurre con el sector de la automoción, un sector que lleva décadas apoyado por los gobiernos autonómicos para que no se deslocalice su producción. Las mismas personas que defienden la subvenciones para la industria automovilística cuestionan que se deba ayudar a la industria cultural. En Europa hace muchos años que se entendió este concepto. La Directiva “Televisión sin Fronteras” obliga a invertir el 5% del beneficio de las cadenas de televisión en cine porque el cine es cultura, es creación y es identidad europea. España va muy por detrás en esta inversión y ocurre, en consecuencia, que  cuando el “perro es flaco todo son pulgas”. La semana pasada tuvo ocasión de comprobarlo el ministro de Cultura y

Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes. Ahora llega el tiempo de pensar cómo vamos a salir de esta crisis y si de una vez por todas se van a abordar los temas que están pendientes. El anuncio del ministro de reunirse con los representantes del sector es una buena noticia. Pero mucho mejor es que a esa reunión asista la ministra de Hacienda, María Jesús Montero y esté informada la de Economía, Nadia Calviño. En los últimos años las principales iniciativas han chocado con el muro de Economía y Hacienda. Ahora ya no solo están sobre la mesa reivindicaciones clásicas como suprimir “el IVA cultural”, una especie de condena bíblica que nos dejó Montoro, sino hacer una clara apuesta por el cine doblando las ayudas a la cinematografía, al teatro o a las artes plásticas y a los libros. Hay que buscar nuevas vías de financiación, hacer más atractivas las llamadas AIE´s por las cuales empresas e inversores privados pueden ahorrarse el pago de impuestos si invierten en audiovisual, o destinar un porcentaje de la recaudación de los sorteos de la Lotería Nacional a la financiación del cine y otros ámbitos culturales. Lo más curioso es que buena parte de esas reivindicaciones están recogidas en el programa cultural del PSOE. Tienen una hoja de ruta perfecta para empezar a trabajar. No lo dejen más tiempo.

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