Cartelera Turia

(3) KONTINENTAL 25, de Radu Jude. Agente judicial en crisis.

PEDRO URIS. Radu Jude es un cineasta rumano que comenzó en la realización a principios de este nuevo siglo y del que apenas nos han llegado unos pocos títulos, algunos parece ser que directamente en plataformas. Yo no conozco ninguno de ellos, incluso no recuerdo haberlos visto programados en las salas valencianas (no digo que no lo hayan sido, pero, en su caso, debe haber sido de modo «sigiloso»), y el estreno del film que nos ocupa está, sin duda, propiciado por su exitoso paso por el pasado festival de Berlín, donde obtuvo el premio al mejor guion.

Una de las singularidades que presenta es haber sido rodado con un iPhone, una circunstancia que despierta emociones en aquellos que suspiran por un cine al alcance de todos, una buenas intenciones que, sin embargo, no se corresponden con la realidad, porque el coste de la cámara no es, ni mucho menos, la parte del león en el presupuesto de una película, más bien es una insignificancia. En este caso, lo que realmente la convierte en una película barata —y por lo tanto mucho más accesible de producción para sus responsables— es el hecho de que haya sido rodada en tan solo 10 días, un plazo asombroso a la vista de las imágenes del film.

Este minimalismo en la producción se corresponde en la narración, con una pequeña anécdota —la crisis que provoca en una agente judicial rumana de origen húngaro el suicidio de un mendigo al que acaba de desahuciar— que, a través del amargado deambular de la protagonista, permite al cineasta una cascada de reflexiones sobre diversos temas de nuestro mundo más contemporáneo —hay menciones a Putin, Gaza y la guerra de Ucrania—, tales como las aristas más excluyentes del nacionalismo, la especulación inmobiliaria, la juventud formada pero sin expectativas laborales, más aún entregada a unas ilusiones esotéricas a falta de referentes reales en el suelo que pisan,  las donaciones a causas justas como lavado de conciencia de las personas compasivas que no pueden hacer otra cosa frente a un sistema que fomenta la desigualdad, el legado del viejo orden comunista todavía presente, la destrucción de los barrios con eso que conocemos como gentrificación, el papel de la religión como calmante de cualquier inquietud de tipo moral… todo ello hilado con una cita de Brecht en la que carga contra los inocentes por el hecho de serlo y no haberse comprometido nunca.

Una película singular, tan barata (iPhones aparte) como inteligente que, para los cinéfilos, cuenta con una emotiva cita a la obra maestra de la serie Z «Detour» (Edgar G. Ulmer, 1945), una especie de confesión o proclama de un retorno a aquellos tiempos en los que la falta de dinero en una producción era sinónimo de libertad creativa. Y de esto último la película anda más que sobrada.

(3) KONTINENTAL 25, de Radu Jude. Agente judicial en crisis.

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