Cartelera Turia

BALANCE CINE VALENCIANO 2025: Visibilidad y el eterno problema de NO tener acceso a los datos del IVC.

PAU VERGARA: Con el cierre de 2025 a la vista, es tiempo de hacer balance, aunque una vez más surge la misma frustración: la dificultad para acceder a datos completos y ordenados sobre la taquilla de las películas valencianas estrenadas durante el año. Al contactar con el Institut Valencià de Cultura (IVC), la respuesta vuelve a ser la misma: remitirnos al Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA). El problema no es tanto la existencia de los datos —que sí existen— como su fragmentación, dispersión y falta de lectura específica desde el territorio.

Esta carencia dificulta un seguimiento real y continuo de la evolución del cine valenciano y obliga a medios, profesionales y analistas a reconstruir el mapa a posteriori, cruzando listados estatales que no distinguen por origen ni contexto. Y sin embargo, un análisis exhaustivo de la taquilla del cine valenciano debería ser una herramienta estratégica básica para entender su presente y planificar su futuro.

Disponer de un informe anual que recoja de forma sistemática la recaudación, el número de espectadores, el alcance territorial de los estrenos, el número de copias y pantallas, y su posición relativa dentro del ranking estatal no es un lujo: es una necesidad estructural. La administración pública tendría aquí una oportunidad clara de respaldar al sector con información útil, transparente y continuada, permitiendo construir estrategias realistas y no basadas en intuiciones.

Qué entendemos por “película valenciana”

Antes de entrar en cifras conviene aclarar el marco. En este informe entendemos por película valenciana aquella que cumple al menos uno de los siguientes criterios: participación de productoras valencianas, dirección o autoría valenciana, rodaje mayoritario en la Comunitat Valenciana o vinculación cultural y lingüística directa con el territorio. No se trata de una etiqueta identitaria, sino de una categoría industrial y cultural, necesaria para poder analizar con rigor.

El cine valenciano en el ranking nacional de 2025

Según el listado oficial de Cine Español Acumulado 2025 (Comscore–ICAA), que contabiliza más de 600 títulos estrenados en salas, el cine valenciano presenta un comportamiento claramente polarizado.

El bloque fuerte: dos películas sostienen el año

En el tramo alto del ranking nacional aparecen dos títulos valencianos con resultados claramente por encima de la media del cine independiente español:

  • Una quinta portuguesa ocupa el puesto 29 del ranking nacional, con 704.553 euros de recaudación y 118.823 espectadores. Es la película valenciana mejor situada del año y la única que supera holgadamente la barrera de los 100.000 espectadores. Su posición la sitúa en el primer tercio del cine español de 2025, un dato nada menor.

  • Mala influencia le sigue muy de cerca en el puesto 30, con 647.170 euros y 95.043 espectadores. Aunque se queda ligeramente por debajo en cifras absolutas, su rendimiento confirma que existe un espacio real para el cine valenciano en la clase media-alta de la taquilla española cuando cuenta con distribución suficiente.

Estas dos películas no son fenómenos, pero sí casos de éxito relativo, capaces de competir con decenas de producciones estatales con mayor músculo promocional.

La clase media: presencia digna, impacto limitado

Un segundo bloque lo forman películas que se mueven entre los 400.000 y 130.000 euros, con resultados modestos pero significativos dentro del ecosistema español:

  • Parecido a un asesinato (puesto 36): 438.951 euros y 68.524 espectadores.

  • La buena letra (puesto 37): 423.539 euros y 69.030 espectadores.

  • La invasió dels bàrbars (puesto 69): 132.661 euros y 21.230 espectadores.

Estas cifras sitúan a estas películas por delante de cientos de títulos estrenados en 2025. No son fracasos, pero tampoco alcanzan la visibilidad necesaria para consolidar un recorrido amplio. Representan lo que podría llamarse la clase media del cine valenciano, hoy claramente frágil.

El resto del catálogo: estrenos testimoniales

A partir de aquí, el grueso del cine valenciano entra en una franja de impacto comercial muy reducido:

  • Bodegón entre fantasmas (puesto 105): 37.928 euros, 6.404 espectadores.

  • La terra negra (puesto 112): 30.037 euros, 5.259 espectadores.

  • Mario (puesto 144): 15.245 euros, 2.666 espectadores.

  • Pequeños calvarios (puesto 154): 11.356 euros, 1.965 espectadores.

  • Balearic (puesto 172): 8.377 euros, 1.293 espectadores.

  • Un bany propi (puesto 185): 6.688 euros, 1.221 espectadores.

  • A la cara (puesto 576): 50 euros, 8 espectadores, un caso de estreno puramente técnico.

Este bloque confirma una realidad incómoda: la mayoría de películas valencianas no fracasan en taquilla; simplemente no llegan a existir comercialmente. Se estrenan con muy pocas copias, en pocos días y con escasa o nula campaña, lo que las condena a cifras testimoniales desde el primer momento.

Lectura global: concentración y visibilidad

El balance numérico es claro. En 2025, el cine valenciano sí tiene presencia en la taquilla española, pero está fuertemente concentrado en dos títulos. Cuatro películas más logran una visibilidad media razonable, mientras que el resto del catálogo se diluye en cifras marginales.

Este patrón no es una anomalía valenciana: es una réplica amplificada del modelo del cine español, donde un pequeño porcentaje de títulos concentra la mayor parte del impacto y el resto sobrevive en la periferia del sistema.

El verdadero problema no es la taquilla

Los datos desmontan un discurso habitual: el cine valenciano no es invisible porque no interese, sino porque no se le da escala. La diferencia entre una película que recauda 700.000 euros y otra que no llega a 30.000 no está solo en la calidad o el público potencial, sino en copias, tiempo en cartel, promoción y estrategia de lanzamiento.

Sin un seguimiento público y sistemático de estos datos desde la administración autonómica, el debate se empobrece y se repite cada año la misma sensación de fracaso, aunque los números cuenten otra cosa.

Conclusión

El cine valenciano de 2025 no está muerto ni ausente del mercado. Tiene capacidad para colocar películas en posiciones relevantes del ranking nacional, pero carece de un marco estable de análisis, visibilidad y acompañamiento. Mientras no exista un informe anual propio que ordene, interprete y contextualice estos datos, el sector seguirá avanzando a ciegas.

El talento existe. El público, en algunos casos, también.
Lo que falta no es cine, sino
herramientas para medirlo, entenderlo y hacerlo crecer.

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