Cartelera Turia

FAM DE FEM: À Punt regula la vestimenta de sus trabajadores

Newsroom staff in ornate bullfighter costumes at desks; a man on a decorated horse and a bull stand near the À Punt sign.

CONXA DAROCA: La dirección de À Punt ha decidido poner orden en uno de los grandes problemas que desvelaban a la sociedad valenciana. No eran las audiencias. No era la financiación. No era la programación. Tampoco la pérdida de peso de la cadena, la fuga de talento hacia otras televisiones o el creciente malestar de buena parte del sector audiovisual valenciano. El verdadero desafío que amenazaba el futuro de la radiotelevisión pública eran las chanclas.

Por suerte, la Corporació Audiovisual de la Comunitat Valenciana ha reaccionado a tiempo.La empresa ha remitido una instrucción interna a todos sus trabajadores para regular la indumentaria y garantizar una imagen coherente con los valores de la casa: profesionalidad, neutralidad, rigor y respeto a la ciudadanía. A partir de ahora se recomienda vestir de forma adecuada al entorno profesional, evitar pantalones rotos, camisetas con mensajes inapropiados, ropa excesivamente informal y cualquier calzado sospechoso de haber pisado una playa.

La noticia abre, sin embargo, una oportunidad histórica.Si À Punt quiere reforzar de verdad su identidad valenciana e institucional, quizá debería dar un paso más allá y aprobar un auténtico reglamento autonómico de vestimenta oficial.

Los presentadores de informativos comparecerán vestidos de traje de luces completo. Nada transmite mejor la neutralidad de un medio público que un torero anunciando una DANA mientras señala un anticiclón sobre la Safor.

Los responsables de programación podrían utilizar indumentaria de capataz de bous al carrer para afrontar las reuniones de escaleta. Además se hace obligatorio dejar gorra y sombrero para ponerse la montera.Y como perfume un poco de olor a corral de toros para tener mejor inspiración en la parrilla.Los redactores de política podrían vestir de banderilleros. Cuando toca entrevistar a Mazón o a Pérez Llorca se ponen el traje de lujo con las banderillas fake, así pica menos.

Para los corresponsales parlamentarios se propone uniforme de picador. Se permite la entrada a caballo al recinto de À Punt siempre que estén amaestrados y el toro no los derribe.Los directivos podrían recuperar la tradicional capa española. Siempre favorece las fotografías institucionales y permite desaparecer elegantemente cuando llegan preguntas sobre audiencias, presupuestos o nombramientos.En los programas religiosos se recomienda directamente el uso de sotana. En los culturales, hábito monacal. El voto de pobreza presupuestaria está garantizado.

Las retransmisiones de Fallas exigirán peineta homologada por la Conselleria correspondiente. Los comentaristas deportivos deberán lucir blusón de peña festera. Y para los programas de debate se estudia la incorporación obligatoria de armadura medieval, dada la frecuencia con la que algunos tertulianos convierten cualquier asunto en una batalla de reconquista.

La medida podría extenderse incluso a la ciudadanía. Para acceder a determinados contenidos bastaría acreditar la posesión de un traje regional, dos bandas falleras y un certificado oficial de valencianidad expedido por una comisión de expertos en paellas, mascletaes y almuerzos de diez de la mañana.Porque cuando una televisión pública empieza a preocuparse más por el color de los zapatos que por el rumbo del proyecto, siempre existe el riesgo de confundir la imagen con la realidad.

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