Antes que anochezca
Ya lo señalamos en su momento a raíz del primer festival de artes escénicas impulsado por la Companyia Hongaresa de Teatre y asumido por la Concejalía de Cultura y Turismo de Sagunto, que tuvo muy buena acogida: la temporada oficial de los teatros tradicionales llega a su fin, comienza el buen tiempo y apetece disfrutar de experiencias artísticas al aire libre y sin los agobios del calor en las horas centrales del día. De tal modo que aprovechando la luz natural crepuscular del solsticio de verano, los organizadores del festival ofrecen al público local y a quienes se acercan al lugar, que esta vez ha sido el de los Jardines de la Gerencia del Port de Sagunt, una variada muestra de espectáculos teatrales y musicales, que en esta ocasión ha comenzado con Qué sabe nadie o las canciones de Penélope, un recital en el que los acordes al vibráfono de Salvador Chapi acompañan mágicamente las canciones entonadas por la incomparable actriz y cantante Lara Salvador, su hija. A actuación seguiría el estreno de una obra en catalán de Josep María Miró, celebrado dramaturgo al que se ha visto muy poco por estos lares, La majordoma, complejo y difícil soliloquio, magistralmente interpretado por Rosa Renom. Esa misma velada, ya anochecida, el cantautor cordobés (de Córdoba, Argentina) Marcelo Márquez nos deleitó a la guitarra con una serie de temas adscritos al folclore de su tierra algunos de los cuales eran poemas musicados de su propio padre o de Julio Cortázar. La cuarta actuación titulada Cordes al Crepuscle, corrió a cargo del Cuarteto de Cuerda Valencia, integrado por Paloma Castellar, Lola Bendicho, Loreto Vayá y Teresa Alamá, que deleitó a la concurrencia con un concierto de música clásica. Llegó después el turno de la propia Companyia Hongaresa con Piedra y encrucijada, ese lúcido montaje auto referencial de Paco Zarzoso, que ya en su día celebramos en esta misma publicación a raíz de su estreno en Valencia, con interpretación de Lola López y el propio Zarzoso, más el auxilio de Marcelo Márquez y Marcos Sproston, responsable también de la dirección escénica. La muestra concluyó con un espectáculo de Pablo Rosal, titulado A la fresca, que parecía haber sido escrito para ese magnífico escenario en el que se desarrolló la propia acción de la obra y donde la puesta en escena encajó como anillo al dedo, siendo la labor actoral del trío formado por Israel Frías, Alberto Berzal y Luis Rallo el plus que cautivó al agradecido público asistente que, sin duda, ya debe estar pensando en la próxima edición crepuscular, aunque por fortuna para la ciudad, bien pronto podrá disfrutar del infaltable Sagunt a Escena que comenzará en unos días. Buena iniciativa.

