Cartelera Turia

(3) LA HABITACIÓN DE AL LADO, de Pedro Almodóvar. Sin miedo a morir.

JAVIER BERGANZA:  Ir al cine a ver una peli de Almodóvar después de tres años es como volver a casa de tus padres y que tu madre haga un puchero. Desde el primer instante se te pone una sonrisa bobalicona en el rostro y la mirada se pierde al infinito mientras recuerdas los veranos en la piscina, con el sonido de risas de niño corriendo de un lado a otro de fondo. Felicidad. Y es que cada vez que lo pienso tengo más claro que Almodóvar es como un puchero de madre, parece sencillo de hacer y puedes intentar copiarlo pero, amigo, estás a años luz de que sepa igual.

 Martha (Tilda Swinton) tiene cáncer y una decisión tomada. Quiere abandonar esta vida cuando y de la forma que ella quiera, con orgullo, presencia y sintiéndose ella misma. Para ello, le pide un favor impagable a su amiga Ingrid (Julianne Moore), que la acompañe durante el proceso, yéndose a una casa en medio del bosque a estar con ella hasta el día en que esté preparada. Ingrid, una escritora con cierto pánico a la muerte, recoge el peso del filme, dejando que sea su arco transformativo el que guíe la película. De una mujer que no quiere oir ni hablar del tema a alguien que transita la muerte de un ser querido con toda la templanza y madurez que puede.

 Es, probablemente, una definición casi perfecta de película de actrices. Aquí lo que manda es la interpretación, dejar que sean ellas las que lleven la batuta. Dos bestias interpretativas que consiguen todo lo que pretenden con belleza y sutileza. Todo cae en pequeños gestos, miradas, silencios. El poder del diálogo, de lo que se dice y de lo que se calla. Además, todo esto está aderezado por un Almodóvar cada vez más fino. Todo ocurre dentro de su mundo, con ese diseño de arte que está a otro nivel y que dificilmente volveremos a ver repetido en la historia del cine español. Todo está medido al milimetro, cada detalle de cada habitación nos habla de los personajes, cada color, cada prenda de ropa. Todo. Todo está impregando del director manchego. Consiguiendo eso que muy pocos y pocas tienen, que viendo un solo fotograma de sus películas ya sabes indentificar quién está detrás.

 Se nota la madurez y las referencias al cine que le ha acompañado a lo largo de su vida. Más allá de las secuencias con Buster Keaton o The Dead, de John Huston y del claro homenaje a Persona, de Ingmar Bergman (y, quizá una referencia a El padrino con unas naranjas algo sospechosas), se nota que Almodóvar vuela libre, haciendo lo que le apetece y lo que mejor sabe hacer. Contar historias humanas, con una pretensión social que camina muy por encima del estilo.

 Otra muy buena película de uno de los mejores directores de la historia de este país. Que sigue demostrando que está en forma y que la barrera del idioma no es un impedimento para seguir contando historias que emocionan. Larga vida a Pedro y al puchero de madre.

 

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