Cartelera Turia

HUEVO DE COLÓN: BARBARITAT CULTURAL

Two adults standing side by side in front of a large orange-and-pink event backdrop with Spanish text.

COCOLISO: La Conselleria de Educación y Cultura, a través del Institut Valencià de Cultura, continúa con su deriva una semana más y el sector ya no habla de crisis, habla directamente de abandono. Once asociaciones alzando la voz no es una pataleta colectiva, es un diagnóstico compartido. Lo llamativo no es la protesta, es que nadie dentro de la administración parece dispuesto a escucharla. El silencio institucional empieza a ser tan preocupante como la propia falta de gestión.

EL RECORTE del 11% no es un accidente presupuestario, es una decisión ideológica. En un momento en el que el sector necesita estabilidad, se introduce incertidumbre. Y en cultura, la incertidumbre no genera eficiencia, genera parálisis. Menos dinero no implica hacer más con menos: implica hacer menos, producir menos y, en última instancia, desaparecer del mapa.

DENTRO del IVC ya no se oculta el colapso. Falta personal, los expedientes se acumulan y los tiempos administrativos se dilatan hasta lo insostenible. Pero, al mismo tiempo, se destinan más de 200.000 euros a externalizar funciones. Es el modelo perfecto de la contradicción: debilitas lo público y pagas fuera para que alguien haga lo que antes funcionaba dentro.

EL CIRCUIT Cultural Valencià se ha convertido en un sistema fallido que concentra la programación en unos pocos meses, dejando amplias zonas del calendario en blanco. Municipios sin actividad, compañías sin gira, público desconectado. La cultura ya no es un flujo continuo, es un evento puntual. Y cuando la cultura se convierte en excepción, deja de ser servicio.

EL NUEVO sistema de justificación de ayudas roza lo absurdo. Documentación infinita, plazos imposibles y una sensación generalizada en el sector: no quieren que entres. No hace falta eliminar subvenciones si conviertes el acceso en una carrera de obstáculos diseñada para que muchos desistan antes de empezar.

EN MEDIO de este escenario, hay nombres que se mantienen intactos. El de María José Mora, responsable de Teatres, sigue ahí, inamovible, pese al deterioro evidente del sistema. En el sector ya no se habla en voz baja: su continuidad no se entiende sin el contexto político y familiar que la rodea. La percepción es clara —y peligrosa—: no se trata de gestión, se trata de protección. Y cuando la meritocracia se sustituye por redes de afinidad, el sistema deja de ser profesional para convertirse en otra cosa.

EN LA CÚSPIDE, Álvaro López Jamar es conocido por los distintos agentes culturales como un “inútil”. Pero eso ya se sabía cuando lo nombraron. Un chupatintas gris carente de cualquier interés por el sector cultural, y sin experiencia para conocer los detalles de cómo funciona una administración pública. Y cuando la cúspide falla el edificio entero se resiente.

EN SU HABER quedará el haber decidido retirarle la ayuda a la Academia Valenciana del Audiovisual, el haberse cargado el Circuit teatral valencià, el haber denostado la Mostra de Teatre d´Alcoi que era el escaparate referencia del teatro valenciano al exterior y muchas otras decisiones o indecisiones que han subsumido a la cultura pública en un cienagal.

La caída de la producción valenciana y en valenciano ya no es una hipótesis, es una realidad. Menos apoyo, menos recursos, menos visibilidad. Y luego llegarán los discursos sobre la defensa de la identidad cultural. Pero la identidad no se protege con palabras, se sostiene con políticas.

LA MOSTRA d’Alcoi, uno de los pilares históricos del sector, entra en recortes. Y cuando empiezas a tocar lo que funciona, es que ya no controlas lo que no funciona. Es el síntoma más claro de que el modelo ha entrado en una fase de deterioro estructural, muy en la línea de la situación del propio gobierno del PP, apoyado por la ultraderecha de Vox.

COMO GUINDA, la eliminación de los Premios de las Artes Escénicas Valencianas en 2025 no es un detalle menor, es un gesto político con consecuencias profundas. Sin premios no hay foco, sin foco no hay relato, y sin relato el sector desaparece del imaginario público. Lo más preocupante no es el cansancio del sector, es que empieza a instalarse la resignación. Y cuando llega la resignación, el desmantelamiento ya está casi completado.

LA SEMANA pasada contábamos que la Conselleria de eduación y Cultura pedía al Ayuntamiento de Xàtiva la devolución de una subvención de 300.000 que se había gastado en la construcción del próximo Centro Raimon, un proyecto importante que no solo será un centro cultural sino el lugar de legado de la obra del cantautor. Pues esta semana había novedades.

LA DIPUTACIÓN de Valencia, a través de la Vicepresidenta Primera (Ens Uneix) ha aprobado 1 millón de euros para financiar las obras de dicho centro.Según el alcalde de Xàtiva, Roger Cerdà esto contrasta con la actitud sectaria de la GVA que no ha renovado el convenio y además pide la devolución de lo invertido. Estamos en manos de auténticos bárbaros.

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