Cartelera Turia

JOAQUÍN REYES DESEMBARCA EN LA RAMBLETA CON LA VERDAD: MENTIRAS, CARCAJADAS Y UN “GALÁN CÓMICO” QUE SE CRECE EN EL CAOS

REDACCIÓN: Joaquín Reyes llega a La Rambleta convertido en algo más que un humorista, ilustrador o icono chanante: ahora es Miguel, un mentiroso compulsivo que habita en un ecosistema donde todos los demás mienten todavía mejor que él. Y ese es, quizá, el drama —o la delicia— de esta comedia escrita por Florian Zeller, que juega con la verdad, la mentira y esa zona gris donde todos vivimos más cómodos de lo que admitimos. Porque La verdad plantea un dilema universal: ¿queremos realmente saberla? ¿O preferimos que nos la envuelvan en papel de regalo, con un lacito de mentira piadosa? Para Reyes, la obra funciona porque toca algo que todos hacemos: «Todos nos manejamos con mentirijillas en la vida», confiesa sin rubor. Y, claro, cuando Miguel empieza a sostener su vida a base de equilibrios imposibles entre su esposa, su amante y su mejor amigo, el público no solo se ríe: se reconoce. Miguel, el personaje que interpreta Reyes, es —según él— “un regalo”. «Hago de Miguel y lo bordo», asegura, reivindicando la figura del galán cómico, ese espécimen en extinción que él interpreta con un entusiasmo contagioso.Pero lo fascinante de Miguel no es que mienta: es que vive rodeado de personas que le mienten aún mejor. Su amante amenaza con destapar su relación; su esposa sospecha; su mejor amigo desconoce que lo traiciona… o no tanto. Miguel maniobra, argumenta, se enreda y desenreda, convencido de que lo mejor para todos es callarse la verdad… siempre que sea su verdad. Zeller construye así una comedia de enredo que funciona como una trampa de espejos: nadie dice lo que piensa, nadie piensa lo que dice y, cuando la verdad empieza a emerger, todos desean volver a enterrarla. Reyes lo resume con su estilo inconfundible:«A veces la verdad raya con la mala educación… esas opiniones que no pedimos. El exceso de sinceridad también puede ser un problema.» Aunque Reyes ha pisado muchos escenarios, esta vez no llega como monologuista, sino como actor de teatro. Y reconoce que la experiencia le ha sorprendido:«Nunca me hubiera figurado que se trabaja tanto. Es como trabajar en hostelería: estás de miércoles a domingo sin parar.» Sin embargo, la exigencia también le ha dado alas: «Ha sido un regalo, una experiencia muy enriquecedora.»Trabajar bajo la dirección de Juan Carlos Fisher y compartir escena con Natalie Pinot, Alicia Rubio y Raúl Jiménez ha despertado en él un gusanillo nuevo, tan nuevo que ya confiesa que seguirá “explorando este camino”. Y en medio de ensayos y funciones, aún tiene tiempo para su otra faceta:está terminando una novela satírica sobre el mundo del arte contemporáneo, un ecosistema que conoce bien desde sus tiempos de Bellas Artes. «Es un proyecto que me tiene muy ilusionado.» Uno de los grandes aciertos de esta obra es que no sermonea: muestra. Muestra cómo la mentira construye, destruye, maquilla, suaviza o dinamita relaciones.Y muestra, también, ese mecanismo psicológico tan inquietante como común: las personas que acaban creyendo sus propias mentiras.Reyes lo explica con humor: Y, sobre todo: ¿cuánta parte de nuestra convivencia social está hecha de pequeñas ficciones? Reyes asegura que el humor ha sido fundamental en su vida, no solo como profesión, sino como forma de sobrevivir: «Me gusta bromear con mis hijos y mi mujer, hacer el tonto, decir chorradas…» Y no es casualidad: en su casa ya venía de fábrica.Sus padres encaraban la vida con humor, y eso, en algún momento, se convirtió en una forma de estar en el mundo. Por eso Reyes defiende que la comedia es un vehículo natural para tratar temas serios: «Con la comedia estos temas entran mejor.» Aunque su carrera ha evolucionado, él dice que sigue siendo el mismo: “Sé que suena cursi, pero es así.” La esencia chanante —la curiosidad, el absurdo, la libertad creativa— sigue ahí, solo que ahora convive con la disciplina teatral y la madurez artística. Eso sí, entre todos los personajes que ha creado, hay uno que ocupa un lugar sentimental privilegiado:Enjuto Mojamuto.«Le tengo cariño… es muy especial para mí.»La verdad no ofrece soluciones. No dice qué está bien o qué está mal.Lo que hace es poner un espejo, uno ligeramente deformante, como los que tanto gustan a Reyes, en el que todos podemos ver nuestras propias contradicciones. Lo que sí es seguro es que la llegada de Joaquín Reyes a La Rambleta será una de las grandes citas escénicas de la temporada: inteligente, divertida y con esa mezcla tan suya de ternura, ironía y absurdo.

‘LA MÚSICA’, EL ECO DEL AMOR PERDIDO LLEGA AL TEATRO OLYMPIA

Ana Duato y Darío Grandinetti protagonizan la obra de Marguerite Duras bajo la dirección de Magüi Mira El Teatro Olympia de València acoge este mes de noviembre uno de los estrenos más esperados de la temporada teatral: La música, un texto de Marguerite Duras dirigido por Magüi Mira e interpretado por dos figuras de primer nivel, Ana Duato y Darío Grandinetti. Una obra sobre el amor y el desamor, sobre las palabras que sanan y los silencios que destruyen, sobre lo que se dice y lo que no puede decirse. Marguerite Duras escribió La música en 1965, en un momento de búsqueda artística en el que comenzó a experimentar con el lenguaje y la emoción como si fueran instrumentos de una misma partitura. En esta pieza, el amor se convierte literalmente en música: algo que vibra, que se disuelve, que persiste aun cuando la melodía parece haber terminado. Un reencuentro que suena como una despedida La historia es sencilla, pero devastadora. Él y Ella —dos personas que se amaron y se perdieron— se reencuentran en un hotel tras dos años de separación para firmar los papeles del divorcio. Lo que debería ser un trámite se transforma en una noche intensa, de confesiones, reproches, ternura y deseo. Entre risas nerviosas, discusiones furiosas y largos silencios, ambos reviven su relación como si tocaran por última vez una melodía que se niegan a olvidar. La obra transcurre en una noche de verano sofocante, cargada de sensualidad y nostalgia. Afuera, la ciudad duerme. Dentro, dos voces buscan la manera de entender lo que les pasó. La incomunicación, esa fuerza invisible que separa incluso a quienes se aman, se convierte en el verdadero protagonista. Magüi Mira: la dirección como escucha La directora Magüi Mira, reconocida por su sensibilidad y su dominio del ritmo escénico, aborda el texto con la delicadeza de quien sabe que el silencio también es una forma de música. Su puesta en escena evita los artificios y apuesta por la intimidad, el gesto mínimo y la verdad emocional. “En Duras, cada pausa es una nota, cada respiración es parte de la melodía”, ha señalado Mira, que encuentra en esta obra una partitura emocional donde los cuerpos hablan tanto como las palabras. La dirección convierte el escenario en un espacio suspendido entre el recuerdo y la despedida, donde los personajes se enfrentan a lo más humano de sí mismos: la imposibilidad de amar sin herir. Ana Duato y Darío Grandinetti: dos cuerpos en el borde del abismo En escena, Ana Duato y Darío Grandinetti despliegan una complicidad que va más allá del texto. Duato, que regresa al teatro con uno de los personajes más complejos de su carrera, ofrece una interpretación de una mujer que oscila entre la lucidez y la nostalgia, entre el deseo y la aceptación. Su presencia irradia verdad y vulnerabilidad. Grandinetti, uno de los grandes actores del cine y el teatro latinoamericano, aporta a su personaje una profundidad contenida, casi melancólica. Su “Él” es un hombre que no comprende cómo el amor puede transformarse en distancia, pero que aún escucha en su interior los ecos de lo que fue. Juntos, crean una tensión emocional que envuelve al público. Sus miradas, sus pausas, su respiración compartida convierten el escenario en una trinchera de sentimientos. La música no se representa: se vive. Marguerite Duras, la autora del deseo Hablar de Marguerite Duras (1914–1996) es hablar de una mujer que convirtió la pasión en literatura. Escritora, guionista y cineasta, Duras exploró como nadie los límites entre el amor y la soledad, entre la palabra y el silencio. Fue autora del guion de Hiroshima, mon amour (Alain Resnais, 1959), por el que fue nominada al Oscar, y alcanzó fama mundial con El amante (1984), obra con la que ganó el Premio Goncourt. Su teatro —del que La música es una de las piezas más delicadas y reveladoras— nace de esa necesidad de confrontar al espectador con lo invisible: con los sentimientos que sobreviven al final del amor. Su escritura, desnuda y poética, convierte lo cotidiano en trascendente, lo íntimo en universal. Una obra que resuena más allá del silencio La música es un duelo y una celebración. Una elegía del amor que fue y del amor que no puede dejar de ser. Su fuerza no está en la trama, sino en el ritmo interior con el que se enfrenta a la pérdida. Cuando amanece, los protagonistas deben separarse. Pero lo vivido —esas horas de palabras y silencios— se queda flotando, como una melodía imposible de olvidar. Duras lo sabía: la música del amor no se apaga, sólo cambia de tono. Con la dirección precisa de Magüi Mira y la interpretación soberbia de Ana Duato y Darío Grandinetti, el Teatro Olympia presenta un espectáculo que no sólo se ve: se siente. Un encuentro entre dos gigantes de la interpretación y una autora eterna.

«UNA QUINTA PORTUGUESA» DE AVELINA PRAT SE ALZA COMO LA GRAN PROTAGONISTA DE LOS PREMIOS LOLA GAOS.

La noche del Auditorio de la Diputación de Alicante se convirtió en un punto de encuentro para toda la comunidad audiovisual valenciana. La Acadèmia Valenciana de l’Audiovisual y el Consell Audiovisual de la Comunitat Valenciana celebraron allí la octava edición de los Premis Lola Gaos, una gala que dejó claro que el sector atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia reciente. Más que un desfile de premios, la ceremonia funcionó como una declaración colectiva: el audiovisual valenciano ya no se conforma con existir; quiere liderar. Y en esa fotografía de ambición y madurez, un título destacó con luz propia: Una quinta portuguesa. La película de Avelina Prat vivió una noche que difícilmente podrá repetirse, llevándose siete premios fundamentales —mejor largometraje, dirección, guion, actor protagonista, música original, montaje y sonido— y confirmando a su directora como una de las voces más firmes del cine valenciano contemporáneo. Manolo Solo, protagonista del filme, fue uno de los nombres más celebrados de la gala. La retransmisión, a cargo de À Punt, estuvo conducida por Inma Sancho y dirigida por Rafa Piqueras, con guion de Laura Pérez. Su tono ágil y cercano contribuyó a que la velada fluyera con ritmo propio, sin perder de vista el objetivo: celebrar un año histórico para la creación audiovisual en la Comunitat Valenciana. Además del triunfo de Prat, la noche dio espacio a otras miradas. Un bany propi, de Lucía Casañ, conquistó al jurado joven y permitió a Nuria González recoger el premio a mejor actriz protagonista. Pequeños calvarios, de Javier Polo, reforzó su sello autoral con los reconocimientos en dirección de fotografía (Beatriz Sastre) y vestuario (Ruth Sempere). Víctor Palmero, por Cel meu infern teu, y Gloria March Chulvi, por La cena, se llevaron los galardones interpretativos de reparto, y esta última producción sumó además el premio a dirección artística para Maje Tarazona. En el terreno documental, Equipo Crónica. Arte de trinchera se impuso como mejor largometraje, mientras que Los chicos con las chicas se llevó el reconocimiento al mejor cortometraje. La animación quedó en manos de El tesoro de Barracuda y Carmela, premiadas en formato largo y corto respectivamente. Còlera triunfó en la categoría de ficción breve, y Caminar el tiempo, de Blanca Paloma y Luis Ivars, fue distinguida como mejor canción original. Las series también ocuparon un espacio relevante: Favàritx se erigió como mejor serie de ficción y Informe (segunda temporada) como la mejor serie documental. La categoría de videojuegos —ya totalmente integrada en los Lola Gaos— tuvo como vencedor a BAMBAS! de DevilishGames, un reconocimiento que vuelve a situar al certamen como referencia nacional en este ámbito. El jurado valoró especialmente la creatividad y el compromiso del estudio, en un año donde el desarrollo valenciano en este sector continúa creciendo. La edición introdujo, además, los nuevos premios a formatos de proximidad, creados en colaboración con el Consell de l’Audiovisual de la Comunitat Valenciana. Càmera i acció (radio), Xino Xano (televisión) y la campaña All i Pebre, de Mar Navarro Herráiz, fueron las primeras producciones reconocidas en esta categoría destinada a visibilizar la comunicación local y reforzar su papel dentro del ecosistema cultural valenciano. Con un total de 458 obras inscritas —un crecimiento del 30 % respecto al año anterior—, los Premis Lola Gaos firman su edición más participativa. Un dato que no sólo ilustra la vitalidad del sector, sino también la necesidad de espacios donde todos sus agentes puedan reconocerse. Uno de los momentos más emotivos llegó con el homenaje a Rodolf Sirera. El dramaturgo y guionista recibió el Premio de Honor entre aplausos que obligaron al ADDA a ponerse en pie. Su amigo y compañero Carles Alberola le entregó la estatuilla, convirtiendo el instante en una celebración del legado narrativo valenciano. La presidenta de la AVAV, Teresa Cebrián, aprovechó su último discurso como presidenta para recordar la importancia de la cultura en tiempos difíciles y tuvo un gesto de apoyo hacia las personas afectadas por la DANA. Reclamó estabilidad, políticas a largo plazo y una mirada que proteja la diversidad y la identidad cultural valenciana. También lanzó un mensaje directo a las creadoras: «Las mujeres apenas representamos el 30 % de la Academia. Compañeras, es hora de estar». Su despedida incluyó un agradecimiento colectivo a la Junta Directiva saliente, reforzando la idea de que la construcción del sector es un trabajo coral. La octava edición de los Premis Lola Gaos deja un retrato preciso del audiovisual valenciano: diverso, ambicioso, arraigado a su territorio y dispuesto a seguir creciendo. Un sector que aúna tradición y futuro, y que en esta gala encontró no sólo un lugar de celebración, sino un espejo en el que reconocerse.

RODOLF SIRERA RECIBE EL PREMIO DE HONOR DE LA ACADÈMIA VALENCIANA DE L’AUDIOVISUAL

REDACCIÓN: La Acadèmia Valenciana de l’Audiovisual (AVAV) y el Consell de l’Audiovisual de la Comunitat Valenciana (CACV) han anunciado que el premio de honor del audiovisual valenciano en su VIII edición será para Rodolf Sirera, guionista y dramaturgo que ha dejado una huella decisiva en la ficción televisiva y en la modernización del teatro valenciano contemporáneo. Figura esencial en la consolidación del relato audiovisual en valenciano y en castellano, su trayectoria representa el vínculo entre la escritura dramática y la narrativa audiovisual. El acto ha arrancado con unas palabras de la presidenta de la AVAV, Teresa Cebrián, quien ha subrayado el valor de este punto de encuentro como momento para hacer comunidad y reivindicar el trabajo creativo que sostiene al sector. «Este encuentro es una forma de reconocernos, de mirarnos y de celebrar el talento que impulsa nuestro audiovisual», ha señalado, además de agradecer la colaboración institucional del CACV. A continuación, Cebrián ha puesto el foco en el origen de cualquier obra: la escritura. «Sin guion no hay relato; sin palabra no hay emoción», ha afirmado, reforzando la idea de que la creación empieza en la mirada y la voz de quien imagina y escribe. Con estas palabras, ha dado paso al anuncio del premio de honor, que en esta edición reconocerá la trayectoria del guionista y dramaturgo Rodolf Sirera. Sobre el homenajeado, ha destacado la profundidad y coherencia de su recorrido creativo: «Rodolf Sirera es una de las voces más lúcidas y coherentes de nuestra cultura. Su obra ha enriquecido nuestro imaginario y ha construido identidad desde la palabra, la memoria y la verdad de los personajes». Cebrián ha cerrado su intervención recordando el sentido del reconocimiento: «Reconocer hoy a Rodolf Sirera es también una forma de agradecer una vida dedicada a la escritura y a la creación». Tras el anuncio, Cebrián y el presidente del CACV, José María Vidal, han recibido a las personas nominadas, que posteriormente han compartido un espacio distendido para conversar sobre los proyectos en competición, el proceso creativo de este año y la evolución del sector. El encuentro ha servido para celebrar el trabajo desarrollado a lo largo del año y reforzar el vínculo entre profesionales de distintas generaciones y disciplinas del audiovisual valenciano. Sobre Rodolf Sirera Rodolf Sirera (València, 1948) es uno de los guionistas y dramaturgos valencianos más influyentes de las últimas décadas y una figura clave para entender la evolución del audiovisual y el teatro valenciano contemporáneo. Licenciado en Historia por la Universitat de València, inició su trayectoria en los años sesenta vinculado al movimiento de teatro independiente y fue cofundador del grupo «El Rogle», decisivo en el impulso del teatro en valenciano durante la Transición. A partir de los años noventa, su talento narrativo se consolidó también en el ámbito audiovisual, convirtiéndose en un referente para varias generaciones de guionistas. Su extraordinaria trayectoria en televisión incluye títulos emblemáticos como «Temps de silenci», «El Súper», «Amar en tiempos revueltos», «Amar es para siempre», «La señora», «Parany», «La catedral del mar» o «Los herederos de la tierra», entre muchas otras producciones. Su capacidad para construir personajes con profundidad y para abordar grandes temas humanos desde una mirada crítica y comprometida ha hecho de él una voz esencial en la ficción televisiva en lengua catalana y castellana. En el ámbito escénico, es autor de más de cuarenta obras teatrales, muchas de ellas traducidas y representadas internacionalmente. Su pieza «El verí del teatre» (1978) está considerada un clásico contemporáneo y uno de los títulos más influyentes de la dramaturgia catalana del siglo XX. También destacan «Cavalls de mar» (1988) e «Indian Summer» (1991), entre otras. Ha desempeñado también un papel relevante en la gestión cultural, como jefe del Servicio de Música, Teatro y Cinematografía de la Generalitat Valenciana (1984-1988), y ha ocupado funciones directivas en instituciones teatrales durante los años de consolidación democrática. Sirera es miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España y fue distinguido con el Premio de Honor a la Trayectoria de las Artes Escénicas de la Generalitat Valenciana en 2019. Su obra completa se está publicando en varios volúmenes que recogen más de cinco décadas de escritura, testimonio de una carrera marcada por el rigor, la coherencia y un profundo compromiso con la cultura valenciana.

ARRANCA EL IX FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO MANIATIC DE VALENCIA (2025)

REDACCIÓN: La novena edición del Festival Internacional de Cine Fantástico MANIATIC de Valencia llega cargada de novedades y ambición. Del 10 al 15 de noviembre de 2025, los cines ABC Park se convertirán en el epicentro del cine fantástico, de terror y de ciencia ficción, con una programación que combina talento emergente, propuestas internacionales y actividades paralelas destinadas a convertir València en un punto de encuentro para los amantes del género. Este año, MANIATIC celebra además un importante hito: su reconocimiento oficial como festival calificador para los Premios Goya, un paso decisivo que lo sitúa entre los certámenes más destacados del panorama cinematográfico español. Con este aval de la Academia, los cortometrajes ganadores podrán optar directamente a la nominación en la próxima edición de los premios. La programación incluye 5 largometrajes y 28 cortometrajes —10 de producción nacional y 18 internacionales— seleccionados entre cientos de obras presentadas. Estas proyecciones componen el núcleo del festival, que este año vuelve a apostar por el cine de autor, la diversidad temática y la búsqueda de nuevas voces dentro del género fantástico. El pistoletazo de salida se dará el domingo 9 de noviembre con la sesión “Freak Horror Show”, una cita ya clásica que se traslada este año al espacio Inmortal Road, en el barrio de Benimaclet. Allí se proyectarán cortometrajes de espíritu irreverente, underground y experimental, una antesala perfecta para calentar motores antes del inicio oficial del certamen. Durante toda la semana, los cines ABC Park acogerán las sesiones diarias de cortometrajes a las 18:30 horas y los largometrajes a las 20:30. Entre los títulos seleccionados destacan La larga marcha, Alpha, Redux Redux, The Last Viking y Resurrection, cinco películas que han recorrido festivales internacionales con excelentes críticas y que ahora llegan a València para mostrar lo más potente del cine fantástico contemporáneo. Además del programa principal, MANIATIC refuerza su dimensión cultural y participativa con diversas actividades paralelas. La FNAC Valencia se con vierte en una de las sedes colaboradoras más activas: el 11 de noviembre a las 19:00 se presentará el libro Crisálida, de la directora y escritora Alicia Albares, publicado por la editorial Dimensiones Ocultas, mientras que el 13 de noviembre, también a las 19:00, se grabará en directo un episodio del popular podcast La Batcueva Show, dedicado al cine fantástico y d e culto. El festival culminará el sábado 15 de noviembre con la Gala de Clausura, que se celebrará a las 18:00 en los cines ABC Park, donde se entregarán los premios a los mejores cortometrajes y largometrajes de la edición, además de menciones especiales del jurado. Consolidado ya como un referente entre los festivales de cine fantástico en España, MANIATIC mantiene su apuesta por el espíritu independiente, la creatividad y el compromiso con las nuevas generaciones de cineastas. Su programación se apoya en un equilibrio entre obras de autor, propuestas internacionales y cine de género en estado puro. La IX edición del MANIATIC cuenta con el apoyo institucional de la Generalitat Valenciana, el Institut Valencià de Cultura y la Diputación de Valencia, entidades que respaldan un proyecto que, año tras año, ha sabido crecer sin perder su identidad ni su esencia underground. Con una selección diversa, un público fiel y un ambiente de comunidad entre profesionales y espectadores, MANIATIC 2025 se consolida como una cita imprescindible del calendario cultural valenciano y un escaparate privilegiado para descubrir el mejor cine fantástico actual, tanto nacional como internacional.

EDITORIAL: 229 MUERTOS, CERO RESPONSABLES.

Un año después, la cifra sigue doliendo como una herida abierta: 229 muertos. Doscientas veintinueve vidas segadas por la DANA de octubre, familias enteras destrozadas, barrios arrasados, huertos convertidos en cementerios de lodo y silencio. Y, sin embargo, ningún responsable. Ni político, ni técnico, ni institucional. El relato oficial se ha acomodado en la palabra “tragedia”, como si el cielo fuera el único culpable. Pero no fue el cielo quien abandonó a las víctimas. No fue el cielo quien no activó los protocolos de emergencia a tiempo. No fue el cielo quien decidió cenar mientras el agua se tragaba carreteras y residencias. Fue la Generalitat, fue una cadena de negligencias políticas y administrativas que nadie ha querido asumir. Porque sí, el cambio climático agrava los temporales, pero lo que mata no es la lluvia, sino la imprevisión, la desidia y el abandono. En cada nombre de esa lista interminable hay una historia que no se borrará jamás, y también una responsabilidad que sigue sin exigirse. Mientras tanto, los gobiernos reparten culpas, los partidos hacen cálculos y las familias siguen esperando verdad, justicia y reparación. Nadie responde. Nadie dimite. Nadie se disculpa. ¿Dónde estaba la Generalitat cuando las alarmas no sonaron y los canales se desbordaron sin aviso? ¿Quién supervisó las infraestructuras que cedieron como si fueran de papel? ¿Quién decidió que la prioridad aquel día era una comida y no un gabinete de crisis? No basta con homenajes ni minutos de silencio. No basta con banderas a media asta. El silencio institucional es ya una forma de impunidad. La memoria de las víctimas exige responsabilidades. Porque 229 muertos no son una estadística: son el precio de una administración que se protege a sí misma antes que a su gente. Y no habrá paz política ni moral hasta que se asuma la verdad. Mazón es el responsable político y todo el peso de la ley caerá sobre él. Por acción, por omisión y por cobardía. Por permitir que el miedo al coste político pese más que la vida de sus ciudadanos. Un año después, el barro se ha secado, pero la vergüenza no. Hasta que haya justicia, no habrá reconciliación posible.  

LA MOSTRA DE VALÈNCIA IGNORA A LAS VÍCTIMAS DE LA DANA Y EXCLUYE LA MEMORIA DEMOCRÁTICA

València, 28 de octubre de 2025 — Desde este medio consideramos indignante que la Mostra de València–Cinema del Mediterrani, bajo la dirección de Sara Mansanet, haya ignorado por completo la tragedia de la DANA que asoló la Comunitat Valenciana. En toda su programación no aparece ni una sola película, exposición, homenaje o presentación relacionada con la mayor catástrofe humana reciente en la ciudad. Ni en la gala inaugural ni en los discursos oficiales se mencionó la DANA ni a sus víctimas, y el festival no suspendió ningún acto el día del funeral de Estado, cuando otras instituciones sí detuvieron su actividad pública en señal de respeto. Tampoco se han programado documentales, exposiciones ni mesas de debate sobre la tragedia. Parece existir un veto total a cualquier contenido que recuerde aquel episodio que marcó la vida de miles de valencianos. En contraste, el actor José Sacristán ha anunciado la suspensión de su obra teatral prevista para el miércoles en Valencia como gesto de respeto hacia las víctimas de la DANA, un ejemplo de sensibilidad que contrasta con el silencio del festival. Por otra parte, el exconsejero de À Punt Rafa Xambó ha denunciado públicamente que la película valenciana La invasió dels bàrbars, que inauguró el FIC-CAT 2025 en Cataluña, ha sido excluida de la Mostra de València, pese a su relevancia cultural y a su origen valenciano. A esta exclusión se suma la ausencia de obras vinculadas a la Memoria Democrática y la marginación de varias producciones locales, mientras sí se ha dado espacio a propuestas de tono ligero como la retrospectiva sobre La Ruta del Bakalao y otros contenidos alejados de la actualidad social. Una Mostra desconectada de la realidad, más pendiente del escaparate que de la memoria colectiva, en una ciudad que —culturalmente— parece avanzar hacia su liquidación moral y simbólica. A esta exclusión se suma la ausencia de obras vinculadas a la Memoria Democrática y la marginación de varias producciones valencianas, mientras sí se ha dado espacio a propuestas de tono ligero como la retrospectiva sobre La Ruta del Bakalao y otros contenidos irrelevantes. Una Mostra desconectada de la realidad social, más pendiente del escaparate que de la memoria colectiva, en una ciudad que —culturalmente— parece avanzar hacia su liquidación moral y simbólica.

EL TEATRE EL MUSICAL PRESENTA UNA TEMPORADA QUE UNE DIVERSIDAD, REFLEXIÓN Y EMOCIÓN

REDACCIÓN: El Teatre El Musical arranca una nueva temporada marcada por la diversidad escénica y el compromiso con la creación contemporánea, combinando teatro, danza, música, poesía escénica y proyectos de mediación cultural. Entre los nombres destacados figuran Martín Flores Cárdenas con La fuerza de la gravedad (24 y 25 de octubre), La Calòrica con La brama del cérvol (1 de noviembre), Agrupación Señor Serrano con Historia del amor (29 y 30 de noviembre) y el regreso de Pont Flotant con Adolescència infinita (23 y 24 de enero). La danza tendrá un papel protagonista con Janet Novás, Premio Nacional de Danza 2025, que presentará Proto (SN1806) (22 de noviembre), y con Valencia Dancing Forward (12 de diciembre), plataforma de jóvenes talentos europeos. El TEM continúa abriendo caminos entre disciplinas con propuestas como Volumens (17 y 18 de octubre), que une música electrónica y arte visual, o Tributo de La Teta Calva (15 de noviembre). La programación también impulsa a nuevos dramaturgos y creadoras emergentes, con títulos como Paral·lel + Silla Verde/Cadira Verda (8 de noviembre), Visitas Sonoras (9 de noviembre) o Cómo hacer burpees (6 y 7 de diciembre). Entre las producciones premiadas destaca El día del Watusi (20 de diciembre), junto a Solar de Mos Maiorum (17 de enero), mientras que el Festival Muteo (13 y 14 de diciembre) reunirá obras de teatro visual y de objetos como Oráculo F.M. y Árbol de Arrels de Bosc. El ciclo Rimbomba (10 de enero) reafirma la poesía escénica como eje del proyecto artístico del TEM con las voces de Riki Blanco, Paloma Chen y Desatado. La nueva edición de Periscopi València (19 y 20 de noviembre) será otro de los hitos de la temporada, consolidando al TEM como foro de reflexión cultural y sostenible, con proyectos que vinculan creación y medioambiente. Con esta programación, el Teatre El Musical se consolida como un espacio de encuentro, pensamiento y acción, comprometido con la accesibilidad, la inclusión y la conexión con los Poblats Marítims, ofreciendo una temporada que emociona, transforma y refuerza el tejido cultural valenciano.   Programación TEM | Octubre 2025 – Enero 2026 Octubre Los Pfeiffer – La Troupe Malabó (4 oct) Smashed – Gandini Juggling (5 oct) Volumens – 9ª edición | 10º aniversario (17-18 oct) La fuerza de la gravedad – Martín Flores Cárdenas (24-25 oct) Noviembre La brama del cérvol – La Calòrica (1 nov) Silla Verde/Cadira Verda + Paral·lel – Tomás Verdú y Alida Molina (8 nov) Visitas Sonoras – Diàleg Obert (9 nov) Tributo – La Teta Calva (15 nov) Periscopi València – Foro de cultura y sostenibilidad (19-20 nov) Proto (SN1806) – Janet Novás (22 nov) Historia del amor – Agrupación Señor Serrano (29-30 nov) Diciembre Cómo hacer burpees – La Canadiense (6-7 dic) VDF2025 – Valencia Dancing Forward (12 dic) Oráculo F.M. – Vudú Teatro (13 dic) Árbol – Arrels de Bosc (14 dic) El día del Watusi – Cassandra Projectes Artístics (20 dic) Enero Rimbomba – Cicle de poesia viva (10 ene) Solar – Mos Maiorum (17 ene) Adolescència infinita – Pont Flotant (23-24 ene)

LAS AMARGAS LÁGRIMAS DE PETRA VON KANT: EL AMOR COMO CAMPO DE BATALLA

REDACCIÓN: En el universo de Rainer Werner Fassbinder, el amor nunca es una historia romántica: es una guerra fría de emociones, una partida de ajedrez entre deseo y poder. Pocas obras lo demuestran con tanta precisión como Las amargas lágrimas de Petra von Kant, estrenada en 1971 y convertida en película un año después. Ahora, más de medio siglo después, este clásico regresa al escenario del Teatro Olympia de València, bajo la dirección de Rakel Camacho, con Ana Torrent como protagonista. Y lo hace como lo haría la propia Petra: envuelta en seda, pero con el alma hecha jirones. Fassbinder escribió la obra durante un vuelo entre Berlín y Los Ángeles, en un arranque de lucidez feroz que condensó sus obsesiones más íntimas: el amor como forma de dominación, la dependencia afectiva, la soledad que se esconde tras el éxito. La historia es aparentemente sencilla: Petra von Kant, una diseñadora de moda célebre y egocéntrica, acaba de separarse de su segundo marido. Vive recluida en su estudio, rodeada de maniquíes, telas y una secretaria muda —Marlene— que la asiste con devoción sumisa. En ese universo de lujo y control aparece Karin, una joven de origen humilde, ambiciosa y carismática, que despierta en Petra un deseo absoluto. Fascinada por su juventud y su aparente inocencia, Petra decide convertirla en modelo… y, sin darse cuenta, también en su obsesión. La relación entre ambas se convierte en una coreografía cruel de manipulación y deseo. Karin se deja querer mientras aprende a dominar; Petra, cegada por el amor, se hunde en la desesperación más pura. Fassbinder disecciona ese vínculo como un entomólogo que observa a sus criaturas atrapadas en el cristal: sin compasión, pero con una belleza plástica que hipnotiza. Cada diálogo es una estocada. Cada silencio, una confesión. La adaptación cinematográfica de 1972, con Margit Carstensen en el papel de Petra y Irm Hermann como Marlene, es una de las películas más estilizadas y perturbadoras del cine alemán. Rodada íntegramente en una habitación, la cinta es un ejercicio de composición visual y emocional donde la cámara parece diseccionar los sentimientos con bisturí. Fassbinder convierte los objetos —un maniquí, una copa de vino, un mechón de pelo— en testigos del derrumbe interior de su protagonista. En su estética hay ecos de Douglas Sirk, del melodrama hollywoodense que el alemán adoraba y pervertía, pero también del teatro de Brecht y de la pintura barroca: belleza y crueldad, artificio y verdad. La nueva puesta en escena de Rakel Camacho traslada ese universo claustrofóbico al presente sin traicionar su esencia. Su dirección enfatiza los silencios, la tensión corporal, la mirada como arma y como herida. Ana Torrent ofrece una interpretación contenida y desgarradora, más sugerida que explícita, donde la fragilidad y la soberbia se confunden hasta volverse inseparables. El espacio escénico —mitad estudio de moda, mitad cárcel emocional— refuerza la idea de que el lujo no libera, sino que encierra. A través de Petra y Karin, Fassbinder nos habla del narcisismo contemporáneo, del deseo de ser amado no por quien somos, sino por la imagen que proyectamos. Nos habla de la necesidad —a veces tóxica— de ser vistos, validados, admirados. Y también del precio que se paga cuando el amor deja de ser una promesa y se convierte en un espejo donde solo queda reflejada la soledad. Las amargas lágrimas de Petra von Kant sigue siendo, cincuenta años después, una pieza adelantada a su tiempo: una tragedia íntima sobre el ego y la dependencia, pero también una obra sobre la emancipación femenina, la búsqueda de identidad y el dolor de saberse prisionera del propio deseo. En el Teatro Olympia, el texto de Fassbinder revive con toda su fuerza poética, su ironía devastadora y su intensidad emocional. Porque si algo nos enseñó Fassbinder es que el amor, cuando se mira de frente, siempre tiene un precio. Y Petra lo paga con lágrimas. Amargas, sí. Pero bellísimas.

EDITORIAL: EL RETO DEL PSPV

Arranca un nuevo curso político en el País Valencià y, de nuevo, la sombra de la DANA y sus consecuencias mortales planea sobre el gobierno de Carlos Mazón. El presidente no podrá desprenderse nunca de los 228 fallecidos bajo su mandato, como tampoco podrá esquivar la evidencia de una gestión marcada por la improvisación, el relato hueco y el marketing político. Pero que Mazón cargue con esa losa no significa que la oposición pueda limitarse a repetirla como si fuera su único argumento de desgaste. El PSPV corre un serio riesgo: reducir su estrategia política a un monotema. Es cierto que la catástrofe de la DANA es un punto débil que perseguirá al presidente durante toda la legislatura, pero la ciudadanía ya lo sabe, lo ha escuchado y lo ha interiorizado. Lo que no percibe con la misma nitidez es cuál es la propuesta alternativa que los socialistas quieren ofrecer frente al bloque conservador. Si el PSOE valenciano desea recuperar la Generalitat, necesita ir más allá de la denuncia constante y aportar un proyecto de futuro. Porque el País Valencià vive otros problemas igual de urgentes y cercanos. En Educación, se tambalean los recursos, las becas y la igualdad de oportunidades. En Sanidad, las listas de espera se eternizan, los profesionales reclaman medios y la ciudadanía percibe un deterioro constante de la atención. En vivienda, los precios disparados condenan a la juventud a la precariedad y expulsan a familias enteras de los centros urbanos. En Cultura, el retroceso es evidente: los apoyos institucionales se han debilitado y los proyectos se enfrentan a la incertidumbre de cada legislatura. Es ahí donde la oposición debería plantar cara con contundencia, constancia y capacidad de propuesta. El problema es que no basta con intervenir en Les Corts. La política parlamentaria tiene un alcance limitado y Mazón sabe jugar con ello: controla el relato, reparte culpas, alimenta titulares y logra que el debate no salga de la cámara. El PSPV debe traspasar ese marco, ganar visibilidad en la calle y construir complicidad social. No es suficiente con discursos correctos y mociones previsibles. Hace falta estar en los barrios, escuchar a la juventud sin expectativas, acompañar a los mayores que ven cómo se recortan sus servicios, dar voz a las familias que luchan contra la inflación y el mercado de la vivienda. Si la alternativa progresista no pisa el mismo terreno que pisa Mazón seguirá siendo invisible. El PP gobierna con comodidad gracias a la millonaria propaganda y a una oposición que se percibe apagada. Mientras Mazón se mueve con soltura en la política espectáculo, el PSPV necesita moverse en el terreno del día a día real de la gente. Ahí es donde se generan las adhesiones, donde se construyen mayorías sociales, donde se forja la alternativa. Seguir confiando en que la DANA bastará para derrotar al presidente es un error estratégico que puede condenar a la izquierda a otra legislatura en la oposición. Es evidente que la gestión de aquella catástrofe debe seguir señalándose, pero no puede convertirse en la única bandera. La contundencia debe extenderse a todos los ámbitos de la vida valenciana, con propuestas claras, con liderazgo, con capacidad de movilización. Y, sobre todo, con la convicción de que el cambio es posible. El nuevo curso político es, en realidad, una prueba de fuego. El PSPV debe decidir si quiere ser un mero notario de las desgracias del Consell o una verdadera alternativa con ambición y presencia social. Hasta ahora, se perciben dudas, vacilaciones, falta de confianza en sus propias posibilidades. Y una oposición que no cree en sí misma difícilmente convencerá a nadie más. Los valencianos no necesitan una oposición resignada, sino una oposición que crea en la victoria. Y esa es la primera batalla que los socialistas tienen que librar: la de convencerse a sí mismos. Porque si no reaccionan ya, si no ocupan todos los espacios que hoy deja vacíos el PP, Mazón seguirá gobernando mucho más tiempo del que ellos mismos imaginan.