Cartelera Turia

XI FESTIVAL DE CINEMA CIUTADÀ COMPROMÉS (FCCC 2025)

XI Festival de Cinema Ciutadà Compromés (FCCC 2025) Del 13 al 27 d’octubre, torna el FCCC, un festival que ja no necessita presentacions: onze edicions demostrant que el cinema pot ser molt més que entreteniment. El seu ADN és clar: drets humans, pau, igualtat, sostenibilitat i cultura en valencià. Però el que el fa únic és la seua voluntat d’activar consciències. Cada projecció va de la mà de debats, tallers i trobades entre creadors i públic. No és un festival que contemple des de la butaca, sinó que convida a pensar, a qüestionar i a actuar. Milers d’estudiants hi participaran, perquè el FCCC també és una escola d’empatia i pensament crític. Enguany destaca la secció dedicada a la DANA de 2024, amb peces que retraten el dolor, la memòria i la solidaritat després de la tragèdia: Tras la superficie, Volver a pasar i Voces de una calle. Obres que converteixen el cinema en un arxiu emocional col·lectiu.

Butoni Fest vol. 5: el festival on es fonen jove i veterà

Butoni Fest vol. 5: el festival on es fonen jove i veterà Del 13 al 21 de setembre de 2025, València, Alboraya i Manises s’ompliran d’energia creativa amb el Butoni Fest vol. 5, un festival cultural internacional que reivindica la sinergia, la co-creació i l’experimentació. Els joves cineastes projectaran les seues obres al costat de noms més consolidats; músics emergents compartiran escenari amb art visual i il·lustració; mentors i aspirants es trobaran per conversar, aprendre i reinventar. És un espai per trencar barreres i reinventar les possibles formes d’expressar-nos: cinema, música, imatge i acció es donen la mà en un festival que vol ser punt de trobada entre present i futur. Més que un festival, un laboratori cultural, i tu en pots ser part.

El Butoni Fest 2025: cine, música y cultura para encender València

El Butoni Fest ha vuelto, y lo ha hecho con fuerza. Del 13 al 21 de septiembre, este festival cultural internacional celebra su quinta edición en València, Manises y Alboraya, confirmando que no es solo un evento: es un territorio creativo donde se mezclan cine, música, juventud, tradición y riesgo. Un espacio donde los butonis dejan de asustar a los niños y pasan a animar a toda una ciudad. La fiesta empezó en Manises con el Butoni Fast Film, ese desafío cinematográfico que pone a prueba nervios, ingenio y resistencia: 48 horas para inventar, rodar y montar un corto de cinco minutos a partir de un objeto sorpresa. Un maratón audiovisual que demuestra que la creatividad no necesita grandes presupuestos, sino ganas, velocidad y mucha locura compartida. El domingo, el festival se trasladó a Alboraya con el Butoni Music Experience en la Casa de la Mar, un ciclo de conciertos que convirtió la playa en un escenario vibrante. Desde Isma Romero a Nôrte, pasando por Nuevo Berlín, Vaho y Clara DeMin, los artistas emergentes ofrecieron un viaje sonoro que fue del pop íntimo al rock eléctrico, con los Chicxs Boom DJs hilando el pulso entre actuaciones. Cultura gratuita, accesible y de calidad, que convierte al festival en una cita verdaderamente popular. Entre el 15 y el 20 de septiembre, llega el turno del cine, el corazón del Butoni Fest, con proyecciones en el Auditori Germanies de Manises y en los Cines Babel de València (aquí, con entrada simbólica de 3,5 €). La programación es amplia y variada: Sección Oficial y Sección Estudiantes, para descubrir tanto a cineastas consagrados como a nuevas voces. Sección La Terreta, que reivindica el talento local. Sección Ànima, dedicada a la animación. Aventuras, fan films, videoclips, fashion films, cine infantil y hasta una sección de gastronomía.Un mapa de estilos y géneros que convierte al festival en un escaparate internacional, pero con raíces profundamente valencianas. El broche llegará el 21 de septiembre en el Auditori Germanies con la gala de clausura. Primero, la proyección de los Fast Films, que siempre arrancan sonrisas y asombro. Después, la entrega de premios, con el mítico trofeo en forma de butoni y dotaciones económicas que refuerzan el compromiso con los creadores: 600 € para el mejor corto de la Sección Oficial, 300 € para estudiantes, 200 € para La Terreta y los Fast Films, y 100 € para videoclip y fashion film. Reconocimientos que no se quedan en lo simbólico, sino que ayudan a seguir creando. En solo cinco ediciones, el Butoni Fest se ha consolidado como una cita imprescindible para quienes entienden la cultura como un espacio vivo, plural y combativo. Un festival que no se encierra en una sala, sino que se reparte entre ciudades, playas y barrios, construyendo comunidad en cada esquina. Cine, música, debates y encuentros que recuerdan que la cultura no es un adorno: es la manera de mirarnos al espejo, de imaginar futuros posibles y de celebrar que, en València, el arte nunca descansa.

EL MÉTODO GRÖNHOLM: CUANDO LA OFICINA SE CONVIERTE EN RING

  Hay entrevistas de trabajo que son un trámite. Otras, un suplicio. Y luego está El método Grönholm, la obra de Jordi Galcerán que convierte el proceso de selección en un campo de batalla con reglas tan absurdas como crueles. El Teatro Talía de València se transforma, hasta el 28 de septiembre, en el escenario de este particular “juego de supervivencia laboral”, con cuatro aspirantes dispuestos a todo por un único y reluciente puesto en una multinacional. Los combatientes de esta contienda no llevan guantes de boxeo, pero sus armas son igual de contundentes: la mentira, la manipulación, la seducción y la puñalada trapera. Se trata de cuatro nombres conocidos de la escena valenciana —Jordi Ballester, Diego Braguinsky, Ferran Gadea y Rebeca Valls— que se meten en la piel de candidatos a directores de marketing. A simple vista, parecen iguales: corbata, ambición y sonrisa ensayada. Pero hay un detalle que dinamita el juego: uno de ellos no es candidato, sino infiltrado de la empresa, y descubrirlo es la primera de muchas vueltas de tuerca que propone la función. Galcerán escribió esta pieza como un mecanismo de relojería, premiado con un Max al Mejor Texto Teatral y convertido en un clásico contemporáneo que no envejece porque la materia prima sigue vigente: la feroz competencia por un empleo. Rebeca Valls, que además de actuar codirige el montaje junto a Gemma Miralles, lo define como “una comedia despiadada, pero divertidísima”, capaz de arrancar carcajadas durante una hora y media y, al mismo tiempo, dejar al espectador con la duda incómoda de hasta dónde llegaría él o ella en la misma situación. La producción lleva el sello de Olympia Metropolitana y Elpuntdelai, con Braguinsky y Pep Chiveli al frente de la producción ejecutiva. No es la primera vez que el Talía abre sus puertas a este método implacable: ya lo hizo durante la tercera y la sexta ola de la Covid. Ahora regresa en un contexto distinto, inaugurando la temporada del teatro en pleno agosto. Una apuesta que el propio Braguinsky aplaude: “Antes se programaba de octubre a mayo. Ahora los teatros abren todo el año, y nosotros estamos aquí para entretener a la gente”. Y vaya si entretienen. Porque lo que empieza como una entrevista se convierte en un ring de pelea. “Es una lucha encarnizada y sin piedad por conseguir un puesto de trabajo”, resume Braguinsky. “Y ahí la tragedia y la comedia se cruzan”. Ferran Gadea coincide en el placer que supone encarnar un texto que obliga a estar alerta de principio a fin: “Es una maravilla que te permite estar activo”. Y Jordi Ballester redondea la idea al hablar de un “reloj teatral que funciona a las mil maravillas”, donde todo encaja al segundo y nada sobra. La puesta en escena, sin embargo, no es un calco de versiones anteriores. Valls ha querido actualizar ciertos aspectos que le parecían “anticuados”, con especial atención a la escenografía. Incluso se comentó con Galcerán la posibilidad de introducir guiños valencianos en la forma de hablar o en los nombres de los personajes, aunque finalmente el texto se mantiene intacto. Lo que sí ha cambiado es la forma de contarlo: “Hemos dado con el tono exacto”, asegura Valls. “Se puede hacer muy en serio, como se hizo en el cine, o muy de comedia. Nosotros hemos logrado una comedia de relojería, para reírse, pero para irse a casa con la reflexión”. La reflexión, de hecho, es inevitable. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conseguir un empleo? ¿Dónde queda la ética cuando el premio es la supervivencia económica? ¿Cuánto de lo que vemos en escena ocurre en realidad, entre psicólogos de recursos humanos que inventan juegos cada vez más crueles para elegir al mejor depredador? Galcerán no da respuestas, pero las preguntas siguen zumbando en la cabeza mucho después de salir del teatro. Y mientras tanto, el público ríe. Porque la función engancha desde el minuto uno. Entre carcajadas, silencios incómodos y giros sorprendentes, los espectadores se convierten en cómplices de esta entrevista diabólica. Como dice Ballester, la clave está en no quedarse en la superficie: “Se podría hacer de mil maneras y muy superficial, pero aquí lo abordamos de manera profunda, con personajes de varias capas que sorprenden al espectador”. No es casualidad que El método Grönholm vuelva una y otra vez a los escenarios, en València y fuera. Como dice Ballester, “cuando salimos fuera, la gente nos aplaude de forma efusiva. Hacemos las cosas bien hechas”. Y esta producción, 100 % valenciana, lo demuestra con creces: un montaje afinado como un reloj suizo que arranca sonrisas, incomoda, y confirma que el teatro aquí se juega en primera división. Hasta el 28 de septiembre, el Talía es mucho más que un teatro: es una oficina sin paredes donde cuatro candidatos se dejan la piel —y la dignidad— por un empleo que quizá ni siquiera exista. El público, como un quinto aspirante invisible, asiste a la comedia, ríe, se divierte… y se lleva a casa la pregunta que nadie quiere responder: ¿qué habría hecho yo en su lugar?  

SHAGGY, EL EMBAJADOR GLOBAL DEL DANCEHALL, SINCRONIZA CON LA 30ª EDICIÓN DEL ROTOTOM SUNSPLASH LAS TRES DÉCADAS DE SU ‘BOOMBASTIC’

El proyecto ‘Move 4 Gaza’ toma impulso a través de una competición nacional de breakdance en Teen Yard para apoyar a cuatro colectivos palestinos que utilizan la cultura como vía de resistencia, y resiliencia, en la Franja Sonia Guajajara, ministra de los pueblos indígenas de Brasil, y Fernando Valladares, biólogo e investigador del CSIC, protagonizan en el Foro Social la sesión ‘Crisis climática: ¿estamos a tiempo?’ Burning Spear cerró anoche el cartel del Main Stage.  REDACCIÓN: Rototom Sunsplash recibe en la cuarta jornada de su ‘Celebrating Life’, el lema con el que conmemora sus tres décadas de trayectoria, al embajador mundial del dancehall: Shaggy. Actuará sobre el Main Stage tras su paso, pocas horas antes, de otra referente del género, Spice, en una clara muestra del viraje más rítmico del universo sonoro del festival. Símbolo de la evolución del reggae y el dancehall desde lo local a lo global, premiado con dos Grammy y nominado en ocho ocasiones a los galardones más relevantes de la industria, Shaggy sintoniza con los 30 de Rototom en una fecha simbólica también para su carrera: la del 30 aniversario del lanzamiento de Boombastic, el tema que le catapultó y le proyectó al mainstream internacional. Una popularidad a la que han contribuido también colaboraciones estelares como la plasmada junto a Sting en el álbum Just One Lifetime. Julian Marley, este domingo en Rototom Sunsplash.  En esta cuarta jornada, con la que Rototom acaricia el ecuador de su edición 2025, una de las más largas de su trayectoria, el festival presenta el estreno del proyecto live con banda Chalart58 & The Soul Adventurers. Un show que Chalart58 (productor de Manu Chao, Fermín Muguruza o Amparanoia) protagoniza junto a invitados como Roberto Sánchez, Matah, Sr Wilson, Morgana Souljah y el cantante inglés Joe Yorke. La puesta en escena sobre el Main Stage la completan Ijahman Levi, y su sonido profundamente introspectivo y espiritual, en un show junto a la igualmente mística banda Culture y la voz de Kenyatta Hill, hijo del exlíder de la formación Joseh Hill, al frente. Ana Tijoux, exponente del hip hop latinoamericano, anoche en Lion Stage.  La Dub Academy conectará directamente con la Reggae University este martes 19 de agosto: tras la proyección de ‘Bam Bam: The Sister Nancy Story’, la reconocida toaster jamaicana Sister Nancy -que liderará el cartel del escenario Dub Academy horas después- relatará los muchos desafíos que enfrentó como una de las pocas MCs femeninas que lograron destacar en la escena de los sound systems jamaicanos, así como la explotación que sufrió en su carrera discográfica. También en la Reggae University la sesión ‘Royal Blue’ acercará una conversación con Spice, la actual reina del dancehall, tras su show en el Main Stage un día antes. Por su parte, en esta cuarta jornada del festival Lion Stage recibirá a Mellow Mood desde Italia y a los mexicanos Antidoping, que actuarán también el 20 de agosto ante los internos del centro penitenciario de Albocàsser, en el marco de la colaboración del festival y su Fundación Exodus con Instituciones Penitenciarias, para llevar el espíritu del certamen a la población reclusa. Showcooking de cocina africana con la cooperativa Abarka.  Más reflexión colectiva, y constructiva, en el Teatre MunicipalEl Foro Social abordará este martes, 19 de agosto, la crisis climática a través de un debate urgente sobre el presente y futuro del planeta con Sonia Guajajara, ministra de los pueblos indígenas de Brasil, y Fernando Valladares, doctor en Ciencias Biológicas por la Complutense de Madrid e investigador del CSIC. Público en el Foro Social, que acoge el Teatre Municipal de Benicàssim.  Un diálogo titulado ‘Crisis climática: ¿estamos a tiempo?’ -moderado por la periodista independiente Brenda Chávez, del podcast de contracultura y crítica política ‘Carne Cruda’- en el que Guajajara aportará una visión clave desde los territorios indígenas, guardianes de la biodiversidad y a su vez comunidades especialmente vulnerables a los efectos de la crisis climática, poniendo el foco en los derechos de los pueblos originarios, la defensa de la Amazonía y la necesidad de incluir saberes tradicionales en las soluciones globales. Valladares acercará una visión científica rigurosa y actualizada sobre el estado del cambio climático, los impactos ya observables y las estrategias de mitigación y adaptación necesarias. Sonia Guajajara y Soy Tribu, en Pachamama este domingo.  Siguiendo este mismo perfil de acción social, y de compromiso con la paz y los derechos humanos, este martes levará anclas en Teen Yard el proyecto ‘Move 4 Gaza‘, una acción colectiva que lleva el espíritu de Palestina hasta el corazón del festival a través de tres propuestas culturales para mostrar una pequeña parcela de la vida cultural de Gaza y donar el 100% de lo recaudado a cuatro proyectos que siguen trabajando en la Franja. La acción programada para este martes en la zona para público adolescente es una competición de breakdance solidaria llamada ‘Get Down 4 Gaza’, con 16 parejas de baile de diferentes ciudades españolas. Toda la recaudación a través de esta y del resto de acciones que integran la iniciativa ‘Move 4 Gaza’ irá destinada a la escuela de danza Camps Breakers; la compañía Foursan Trouppe for Art, que trabaja para fortalecer la identidad cultural palestina a través del arte, de la danza folclórica del Dabke, el teatro y el cine; el colectivo Breaking 48, que utiliza el baile, en concreto el breakdance, como instrumento de resistencia cultural en la franja de Gaza; y Free Gaza Circus Center, que ofrece a la juventud palestina un espacio donde explorar, expresarse y experimentar la libertad desde las artes circenses. La actividad girará en las demás áreas extramusicales como Pachamama, donde Mariano Bueno presentará este martes (19.00 horas) su nuevo libro: ‘El agua es vida. El milagro azul’. Taller ‘La ciencia del helado’, en la primera sesión de Discovery Lab, ayer.  De la computación cuántica a los tips contra los ciberataques en Discovery LabDiscovery Lab seguirá su apuesta por la divulgación científica con una nueva sesión en la que su equipo de científicos mostrará un dinámico juego de

SAGUNT A ESCENA 2025: DEL TEATRO ROMANO AL TEATRO DEL ABSURDO

HIPÓLITO T. SÁNCHEZ: Sagunt a Escena nació como un escaparate de la cultura valenciana, mediterránea y plural. Este año, bajo la batuta del PP en la Conselleria de Cultura, se ha convertido en una postal en blanco y negro donde el valenciano apenas aparece y la crítica independiente es declarada persona non grata. La novedad más insultante: por primera vez en décadas, los críticos de Cartelera Turia —Nel Diago, Inma Garín y Silvia Hueso— no han recibido entradas para seguir y criticar los espectáculos. Un veto implícito, una maniobra que rompe una tradición histórica y que no puede explicarse como un simple “olvido administrativo”. En realidad, es la señal más clara de un cambio de modelo: un festival sin críticas incómodas, protegido del espejo donde se reflejan sus carencias. El valenciano, reducido a atrezzo De las dieciocho obras programadas, solo una es en valenciano, y ninguna en el Teatro Romano. Cero. Nada. Como si la lengua de Ausiàs March, Estellés o Fuster fuera un obstáculo escénico. Mientras tanto, el conseller «comegambas» José Antonio Rovira vende que fomenta “la cultura valenciana y las mujeres creadoras”. Pero los hechos lo contradicen: la lengua propia queda relegada a un rincón, tratada como atrezo exótico para que parezca que algo se hace, sin que en realidad se haga nada. La portavoz de Compromís per Sagunt, Maria Josep Picó, lo resume: “Este verano, el valenciano se queda a las puertas del Teatro Romano”. La presentación oficial en el Teatre Romà era la ocasión perfecta para escuchar al máximo responsable cultural de la Comunitat. Estaba previsto que Rovira acudiera. No fue. Su agenda lo llevó, en cambio, a la mascletà de Alicante. El resultado fue una rueda de prensa convertida en trinchera, donde asociaciones de actores, bailarines y profesionales interpelaron a la secretaria autonómica Pilar Tebar y al director general del IVC, Álvaro López-Jamar. Sin el capitán al mando, la escena fue un retrato perfecto de esta legislatura: cultura a la deriva, con los mandos intermedios conteniendo el temporal mientras el puente de mando se dedica a otros festejos. Recortes, precariedad y discursos vacíos Las quejas del sector fueron demoledoras: recortes presupuestarios, desaparición de direcciones independientes en festivales clave , falta de distribución de producciones propias.María Almudéver, presidenta de AAPV, desnudó la realidad de los contratos: “¿De cuántos días son esas contrataciones? De dos”. La respuesta institucional, en boca de María José Mora, fue que el IVC “está en continua escucha”. Escuchar sin actuar no es gestión: es simulacro. Por mucha sonrisa que le ponga. El patrón PP: cultura como decorado electoral Lo que pasa en Sagunt a Escena no es un caso aislado, sino parte de una estrategia cultural del PP que ya conocemos: vaciar de contenido las instituciones, reducir el apoyo a la creación local, concentrar las decisiones en pocos despachos y relegar la diversidad cultural a un gesto cosmético. En lugar de fortalecer a los creadores, se les precariza. En lugar de abrir los escenarios a todas las lenguas y formatos, se les uniformiza. En lugar de rendir cuentas, se venden planes estratégicos que nunca se presentan. Mazón prometió en 2024 un gran plan para “despejar el futuro” de la cultura valenciana; Rovira, en 2025, anunció una “reformulación” del IVC para impulsar “nuestras industrias culturales”. A día de hoy, nada. Ni plazos, ni medidas, ni recursos concretos. La excusa es que “la DANA cambió las prioridades”. La realidad: la cultura no está en la lista de prioridades. Sagunt a Escena como síntoma La exclusión de la crítica de Cartelera Turia, el arrinconamiento del valenciano, la ausencia del conseller y la falta de escucha real son piezas de un mismo puzle: una gestión cultural que prefiere festivales de cartón piedra a procesos vivos, que se incomoda con la disidencia y que usa la cultura como escaparate electoral más que como servicio público. Sagunt a Escena debería ser un puente entre el patrimonio clásico y la creación contemporánea valenciana. Este año, se parece más a una postal controlada, donde el aplauso está previsto y la crítica está fuera de plano. Y eso, para un festival con más de cuarenta años de historia, es una tragedia que ni Sófocles hubiera escrito tan previsible.

IV FESTIVAL AL CREPUSCLE. Port de Sagunt.Antes que anochezca

Antes que anochezca Ya lo señalamos en su momento a raíz del primer festival de artes escénicas impulsado por la Companyia Hongaresa de Teatre y asumido por la Concejalía de Cultura y Turismo de Sagunto, que tuvo muy buena acogida: la temporada oficial de los teatros tradicionales llega a su fin, comienza el buen tiempo y apetece disfrutar de experiencias artísticas al aire libre y sin los agobios del calor en las horas centrales del día. De tal modo que aprovechando la luz natural crepuscular del solsticio de verano, los organizadores del festival ofrecen al público local y a quienes se acercan al lugar, que esta vez ha sido el de los Jardines de la Gerencia del Port de Sagunt, una variada muestra de espectáculos teatrales y musicales, que en esta ocasión ha comenzado con Qué sabe nadie o las canciones de Penélope, un recital en el que los acordes al vibráfono de Salvador Chapi acompañan mágicamente las canciones entonadas por la incomparable actriz y cantante Lara Salvador, su hija. A actuación seguiría el estreno de una obra en catalán de Josep María Miró, celebrado dramaturgo al que se ha visto muy poco por estos lares, La majordoma, complejo y difícil soliloquio, magistralmente interpretado por Rosa Renom. Esa misma velada, ya anochecida, el cantautor cordobés (de Córdoba, Argentina) Marcelo Márquez nos deleitó a la guitarra con una serie de temas adscritos al folclore de su tierra algunos de los cuales eran poemas musicados de su propio padre o de Julio Cortázar. La cuarta actuación titulada Cordes al Crepuscle, corrió a cargo del Cuarteto de Cuerda Valencia, integrado por Paloma Castellar, Lola Bendicho, Loreto Vayá y Teresa Alamá, que deleitó a la concurrencia con un concierto de música clásica. Llegó después el turno de la propia Companyia Hongaresa con Piedra y encrucijada, ese lúcido montaje auto referencial de Paco Zarzoso, que ya en su día celebramos en esta misma publicación a raíz de su estreno en Valencia, con interpretación de Lola López y el propio Zarzoso, más el auxilio de Marcelo Márquez y Marcos Sproston, responsable también de la dirección escénica. La muestra concluyó con un espectáculo de Pablo Rosal, titulado A la fresca, que parecía haber sido escrito para ese magnífico escenario en el que se desarrolló la propia acción de la obra y donde la puesta en escena encajó como anillo al dedo, siendo la labor actoral del trío formado por Israel Frías, Alberto Berzal y Luis Rallo el plus que cautivó al agradecido público asistente que, sin duda, ya debe estar pensando en la próxima edición crepuscular, aunque por fortuna para la ciudad, bien pronto podrá disfrutar del infaltable Sagunt a Escena que comenzará en unos días. Buena iniciativa.

VIII VIHSIBLES FESTIVAL CAMBIA DE UBICACIÓN.

VIII Vihsibles Festival VIHsibles Festival 2025 cambia de ubicación: deniegan su celebración en la Plaza del Carmen de Valencia El festival se celebrará este sábado 14 de junio, pero en la Sala Jerusalem de Valencia Sala JesusalénSábado 14 de junio, 19:00h Festival gratuito de cultura queer y salud sexual. Actúan: SVSTO (techno satírico con Carla Parmenter, ex Las Bistecs) AKA Romea (cumbia queer desde Argentina) Svetlana (house, reggaetón, EDM y rumba) Ro Tirita (de Sudor Marika) Con desfile performativo de moda y Liz Dust como maestra de ceremonias.

EDITORIAL: LA CULTURA NO SE DOMESTICA

Algo se rompió en la gala. No fue el protocolo. No fue la estética. Fue la paciencia. Cuando parte del sector cultural valenciano, reunido en su noche grande, rompió a gritar “Mazón dimisión”, no solo estaba expresando una indignación política. Estaba rompiendo el pacto tácito del silencio, ese que durante años ha permitido al poder tratar la cultura como un escaparate, no como una herramienta crítica. Lo que ocurrió en esa gala no fue una anécdota. Fue un síntoma profundo de la deriva cultural del PP. De un gobierno que ha decidido dar la espalda a los creadores, intervenir programaciones, recortar presupuestos y aplicar una estrategia de poda ideológica en teatros, festivales y centros de producción. Un gobierno que ya no disimula: prefiere una cultura dócil antes que una libre. Los gritos que incomodaron al Palau de la Generalitat fueron, en realidad, un eco de un malestar creciente. Porque mientras se reducen ayudas, se congelan presupuestos y se clausuran voces, el Consell sigue colocando piezas fieles en puestos clave. Una de ellas es María José Mora, actual responsable de Artes Escénicas del Institut Valencià de Cultura. Su nombramiento no es nuevo —fue impulsado por Compromís durante su etapa en Dansa València—, pero su permanencia ahora incomoda incluso a los que antes la auparon. No por su profesionalidad, sino por su alineamiento acrítico con una política cultural cada vez más errática y desconectada del sector. La comunidad escénica, cansada de las promesas y de las fotos, ha empezado a hablar alto. Y cuando el teatro se levanta, el poder tiembla, porque sabe que lo simbólico es más potente que cualquier nota de prensa. Mazón ha optado por atrincherarse en su discurso vacío de libertad cultural, mientras ahoga a quienes no comulgan con su narrativa. Y quienes hasta hace poco callaban, hoy empiezan a señalar a los que sostienen ese sistema desde dentro, incluso a los que llegaron con otras siglas y hoy sirven de parapeto para una política que desprecia el arte cuando no le baila el agua. No es solo una cuestión de siglas. Es una cuestión de respeto. De entender que la cultura no es un premio, es un derecho. Y que quienes la crean no están al servicio de ningún partido, sino de la sociedad. La cultura valenciana no se calla. Y eso, por suerte, todavía no pueden evitarlo con un decreto.

CINEMA JOVE CELEBRA SU 40ª EDICIÓN CON LAS MIRADAS DE UNA JUVENTUD QUE BUSCA LIBERARSE

Del 19 al 28 de junio de 2025, València acoge la 40ª edición del Festival Internacional de Cine Cinema Jove, organizado por el Institut Valencià de Cultura (IVC). Esta edición reúne una sólida selección internacional de largometrajes, cortometrajes, series y narrativas experimentales, con una fuerte presencia valenciana y una clara apuesta por dar voz a una juventud inquieta, diversa y en busca de liberación. Largometrajes: entre la identidad, el conflicto y el deseo de liberarse La Sección Oficial de Largometrajes presenta historias que reflejan procesos de crecimiento, autodescubrimiento y lucha por la autonomía personal en contextos sociales hostiles. Entre ellas, Tiger’s Pond, de Natesh Hegde, relata la historia de una adolescente agredida sexualmente que se enfrenta al intento de silencio impuesto por su aldea. También destacan The Botanist, de Jing Yi, sobre un niño kazajo que encuentra refugio emocional entre las plantas; y That Summer in Paris, de Valentine Cadic, donde una joven normanda viaja a la capital francesa durante los Juegos Olímpicos de 2024 en busca de sí misma. Otras propuestas, como Honeymoon, de la ucraniana Zhanna Ozirna, reflejan el miedo y el desarraigo tras la guerra, mientras que Fwends, de Sophie Somerville, ofrece una tierna visión sobre la amistad reencontrada. En Bunnylovr, de Katarina Zhu, una ‘cam girl’ intenta escapar de una relación tóxica y recomponer el vínculo con su padre moribundo. La maternidad también se convierte en campo de batalla emocional en Montages of a Modern Motherhood, de Oliver Siu Kuen Chan, y Bad Girl, de Varsha Bharath, presenta a una joven brahmana enfrentada a las normas opresivas de su entorno familiar. Cierra esta selección Measures for a Funeral, de Sofia Bohdanowicz, una pieza introspectiva sobre una estudiante obsesionada con una violinista olvidada. Cortometrajes: diversidad formal y presencia valenciana Cinema Jove vuelve a consolidarse como plataforma de nuevos talentos con una nutrida presencia de cortos de gran calidad. Entre ellos destacan obras portuguesas como It Shouldn’t Rain Tomorrow, de Maria Trigo Teixeira; Bad for a Moment, de Daniel Soares, mención especial en Cannes; y Percebes, de Alexandra Ramires y Laura Gonçalves, premiado en Annecy. Desde Francia llegan títulos como Devenir Fantôme, de Marion Le Taillandier; After the very end, de Miriam Furniss-Yacoubi; y Blanche, de Joanne Rakotoarisoa. Especial protagonismo tienen los cineastas valencianos, con estrenos como Videoclub 2001, de Guillermo Polo; 13 gatos, de David Gaspar; Lleó, de Alba Just; Sandra Mora y Carolina Gómez, que también presentan obras este año. Desde el resto del Estado destaca Puriykachay, primer corto animado de Rocío Quillahuaman, desarrollado en la Real Academia de España en Roma. Entre los internacionales, The Body, de la australiana Louris van de Geer, llega tras su paso por la Quincena de Realizadores de Cannes. Series: diversidad de géneros y apuestas internacionales La Sección Oficial de series incluye propuestas tan variadas como Oxygen masks will (not) drop automatically, de Marcelo Gomes, sobre la epidemia de VIH en Brasil; Maria: the unknown Callas, serie griega protagonizada por Cleopatra Eleftheriadou; At the end of the night, una historia iraní sobre separación; N00b, drama adolescente neozelandés; y My dead mom, comedia negra canadiense sobre una joven marcada por su madre incluso después de muerta. Entre las propuestas españolas destaca Primeras, serie de animación que rescata a trece mujeres pioneras, y Perdiendo el juicio, drama judicial de Atresmedia. También se presenta Favàritx, un ‘thriller’ rodado en Menorca y València sobre un asesino en serie, distribuido por HBO Max. Narrativas experimentales: memoria, ruralidad y pedagogía alternativa La sección más innovadora del festival, dedicada a nuevos lenguajes, aborda este año temas como la educación alternativa, la memoria histórica y la reivindicación rural. Luna, de Pablo Casanueva, revisita la historia de su familia marcada por la barbarie; Te separas mucho, de Paula Veleiro López, indaga en el duelo emocional a lo largo de dos generaciones; Grup natural, de Nina Solà, ofrece una mirada a modelos educativos alternativos; y Corre o vento recupera la memoria de resistencia de una aldea gallega, Vilar do Courel.