Cartelera Turia

Two-panel image suggesting power dynamics: a tiny man in a suit stands between the legs of a larger figure, both in blue business attire, against a dark background.

MATHILDE INVERNON EN LA MUTANT 15 Y 16.

Mathilde Invernon lleva a La Mutant una «danza subversiva» sobre la masculinidad excesiva.La artista francoespañola radicada en Suiza Mathilde Invernon recala en La Mutant de València los próximos días 15 y 16 de mayo con una pieza de «danza subversiva» donde se invierten los roles de género, ‘Bell End’.

Three women in Renaissance-style dresses (red, orange, green) perform on a theater stage with raised arms.

LA TERNURA: Shakespeare, humor y naufragios emocionales en el Teatre Talía

REDACCIÓN: Entre naufragios, disfraces, islas perdidas y personajes empeñados en huir del amor, el Teatre Talia de València acoge uno de los grandes acontecimientos teatrales de la temporada: el estreno de La Ternura, la célebre comedia de Alfredo Sanzol que conquistó público y crítica hasta convertirse en uno de los fenómenos escénicos más importantes del teatro español reciente. La producción, impulsada por Olympia Metropolitana junto a El Punt de la I, podrá verse del 20 de mayo al 28 de junio y supone además una nueva apuesta por acercar al público valenciano textos contemporáneos que ya forman parte del repertorio esencial de la escena española actual. Hablar de La Ternura es hablar también del regreso de la gran comedia teatral entendida no como un entretenimiento superficial, sino como un artefacto inteligente, emocional y profundamente humano. Alfredo Sanzol, uno de los dramaturgos y directores más importantes de las últimas décadas en España, construyó aquí una pieza que bebe claramente del universo shakespeariano, especialmente de obras como La Tempestad, Noche de Reyes o Mucho ruido y pocas nueces. Pero lejos de limitarse a un homenaje académico, el autor transforma esos códigos clásicos en una comedia moderna llena de ironía, deseo, contradicciones y heridas emocionales reconocibles para cualquier espectador contemporáneo. La historia arranca con una premisa tan absurda como brillante. La reina Esmeralda, una mujer desencantada con los hombres y con el poder que estos han ejercido sobre su vida, decide huir junto a sus dos hijas hacia una isla desierta para vivir alejadas para siempre del universo masculino. Para lograrlo provoca un naufragio gracias a sus habilidades mágicas y desembarca en un territorio aparentemente aislado del mundo. Lo que ignoran es que esa isla ya está habitada por un leñador y sus dos hijos, quienes llevan años escondidos allí precisamente para no volver a relacionarse jamás con ninguna mujer. El choque entre ambos mundos desencadena una cascada de malentendidos, identidades ocultas, disfraces y tensiones amorosas que convierten la función en una maquinaria cómica de precisión casi perfecta. Pero como sucede en las mejores comedias clásicas, detrás del humor y del juego teatral aparece una reflexión mucho más profunda sobre el miedo, la vulnerabilidad y la necesidad humana de conectar con los demás. Porque La Ternura no habla realmente de hombres contra mujeres. Habla del miedo al sufrimiento. Del impulso de encerrarnos emocionalmente después de las decepciones. De esa tentación contemporánea de blindarnos frente al daño afectivo levantando muros, ironías o distancias de seguridad. Y precisamente ahí reside buena parte de la belleza de la obra: en reivindicar la ternura no como algo ingenuo o débil, sino como un acto de valentía. En un tiempo marcado por el cinismo permanente, las relaciones líquidas y cierta incapacidad colectiva para mostrarse vulnerable, la obra de Sanzol funciona casi como una pequeña rebelión emocional. Sus personajes se esconden tras disfraces físicos y emocionales para evitar el dolor, pero terminan descubriendo que vivir sin amar también implica una forma silenciosa de derrota. La producción valenciana está dirigida por Rebeca Valls, una de las figuras más reconocidas del teatro valenciano contemporáneo, que afronta el reto de trasladar al escenario esa mezcla delicadísima entre ritmo de comedia clásica, poesía emocional y caos sentimental que define el universo de Sanzol. El reparto, formado por intérpretes como Jordi Ballester, Diego Braguinsky, Paloma Vidal, Paula Braguinsky o Bruno Tamarit, se mueve además en un registro muy físico y coral donde el trabajo actoral resulta fundamental para sostener el tono vibrante y lúdico de la función. Uno de los mayores aciertos de La Ternura es precisamente su capacidad para hacer convivir diferentes capas de lectura. El público puede disfrutarla simplemente como una comedia disparatada llena de situaciones hilarantes, diálogos afilados y ritmo frenético. Pero también como una reflexión sofisticada sobre las relaciones humanas, el deseo, el miedo y la dificultad de convivir con nuestras propias contradicciones emocionales. Y quizá por eso la obra ha conectado tan profundamente con espectadores tan distintos desde su estreno original. Porque bajo su apariencia luminosa y festiva esconde preguntas incómodas que atraviesan nuestra época: ¿hasta qué punto nos protegemos demasiado? ¿Cuánto miedo hay detrás de quienes aseguran no necesitar a nadie? ¿Es posible amar sin aceptar antes nuestra propia fragilidad?

Side profile of a man with short dark hair and a mustache, wearing a shiny gold metallic cape and looking downward.

¡Jácara, el siglo de Oro se desata en Valencia.

REDACCIÓN: Hay espectáculos que no vienen a ocupar un hueco en la cartelera sino a descolocarla entera, a moverla unos centímetros hacia otro lugar. Y eso es exactamente lo que hace ¡Jácara!, la nueva creación de Alberto Velasco que aterriza en València como una especie de fiesta escénica sin filtros donde el teatro, la danza, la música, la poesía y el cabaret se mezclan hasta volverse indistinguibles, como si todo formara parte de un mismo impulso vital, de un mismo latido que conecta épocas, cuerpos e identidades. Porque aquí el Siglo de Oro no se contempla con reverencia sino que se abre en canal, se sacude el polvo y se devuelve al presente con toda su carga de ambigüedad, picardía y transgresión. Algo que resulta especialmente revelador en un momento en el que seguimos leyendo aquellos textos desde una mirada demasiado ordenada, demasiado normativa, como si nunca hubieran estado atravesados por el deseo, el disfraz o la tensión constante entre lo que se es y lo que se aparenta. Y sin embargo estaban llenos de eso. De personajes que cambiaban de identidad, de mujeres vestidas de hombres, de hombres jugando a ser otra cosa, de cuerpos que ya entonces se escapaban de cualquier etiqueta. Solo que durante siglos se decidió no mirar ahí, o mirar de reojo. Y Velasco hace justo lo contrario: coger todo ese material latente, hacerlo visible y convertirlo en el centro de la experiencia escénica, como si de repente todas esas historias ocultas reclamaran su espacio con una mezcla de humor, belleza y una cierta insolencia muy consciente de lo que está haciendo. Porque ¡Jácara! no es un ejercicio académico ni una revisión museística del pasado sino un acto profundamente vivo que dialoga con el presente desde el cuerpo, desde la escena y desde una libertad que atraviesa todo el espectáculo. Lo masculino y lo femenino dejan de ser categorías cerradas y empiezan a diluirse en algo más amplio, más complejo y más honesto. Algo que tiene que ver con lo diverso, con lo inestable y con esa idea de identidad que nunca termina de fijarse del todo. Y en ese sentido la propuesta funciona como un puente entre tiempos, entre sensibilidades, entre textos clásicos y miradas contemporáneas, pero también como una celebración de todos aquellos cuerpos que históricamente han quedado fuera del relato oficial. Los llamados cuerpos imposibles, que aquí no solo aparecen sino que ocupan el centro del escenario con una naturalidad desarmante, respirando, bailando, riéndose y reclamando su lugar sin necesidad de justificar nada. Ahí es donde el espectáculo encuentra una de sus mayores virtudes: en esa capacidad de convertir lo que durante mucho tiempo fue marginal en algo luminoso, compartido, incluso gozoso. Porque hay mucho goce en ¡Jácara!, mucho disfrute de la escena entendida como espacio de libertad, como territorio donde todo puede suceder, donde el tiempo se pliega y donde el espectador es invitado a dejarse llevar más que a entenderlo todo. Y todo eso sin renunciar al humor, a la ironía, a ese tono juguetón que atraviesa el espectáculo y que conecta directamente con el origen popular de la jácara como género, esa forma de teatro breve, satírico y festivo que se colaba en los entreactos del Siglo de Oro y que el público reclamaba a gritos como quien pide más vida, más espectáculo, más desorden.

Theater poster for 'Un viaje sin retorno' showing a smiling woman on the left and a man on the right.

“Un viaje sin retorno” homenajea en La Rambleta a los cómicos de España de la posguerra.

REDACCIÓN: La Rambleta acoge este 8 de mayo ‘Un viaje sin retorno’, una comedia dramática protagonizada por Ana Ruiz y Alex Gadea, bajo la dirección del prestigioso y prolífico director Ernesto Caballero. La obra propone un viaje a la España de los años cincuenta, donde dos artistas, Chelito y Federico, se adentran en el “fascinante y frágil mundo del espectáculo, del que no consiguen salir ilesos”. ‘Un viaje sin retorno’ narra la historia de dos personas corrientes que, por accidente, entran en el universo artístico y descubren que el triunfo también puede traer pérdidas, renuncias y sueños rotos, según ha explicado la sala en un comunicado. Ambientada en la España de posguerra, la pieza revive la música de la época mediante el personaje de Chelito Gallardo, una artista de aquel momento, y ofrece una mirada íntima a la vida de los artistas itinerantes que recorrían pueblos y ciudades tratando de ganarse la vida sobre los escenarios. El autor, Alex Gadea, explica que la obra “nace de la necesidad de recordar cómo vivían los cómicos hace más de setenta años y de rendir homenaje a quienes mantuvieron vivo el teatro incluso en los momentos más difíciles”. El texto rescata la figura de aquellos artistas que recorrían la España rural llevando el teatro, música y esperanza a lugares marcados por la escasez y la incertidumbre. La propuesta aborda temas universales como la emigración forzada, el amor, la ambición, la pérdida, el éxito y el fracaso, y parte “de una premisa clara: el éxito no siempre es un buen compañero de viaje”. Como advierte uno de sus mensajes centrales: “Cuidado con lo que sueñas, porque los sueños se pueden cumplir”. La dirección corre a cargo de Ernesto Caballero, figura clave del teatro español contemporáneo y exdirector del Centro Dramático Nacional, responsable de numerosos montajes y galardonado con premios como el Valle-Inclán y el Max. Caballero subraya el “valor emocional” del proyecto, que conecta la memoria íntima con la historia colectiva de un país en reconstrucción, mostrando a sus protagonistas no como héroes, sino como artistas vulnerables y perseverantes. El montaje está protagonizado por Ana Ruiz, actriz con una sólida trayectoria en teatro, televisión y musicales, y por Alex Gadea, intérprete valenciano ampliamente conocido por sus trabajos en televisión, cine y escena, quien además firma la autoría del texto como un proyecto “profundamente personal”. ‘Un viaje sin retorno’ invita al público a reflexionar sobre el precio del éxito y el valor de los sueños en un contexto social marcado por la necesidad y la esperanza.

Crowd of protesters holding colorful banners and flags in front of a brick government building, wearing yellow and green shirts under a blue sky with umbrellas nearby.

EDITORAL: HAY MOTIVO

No suele ocurrir que un colectivo tan poco dado a los gestos extremos como el profesorado se plantee una huelga indefinida. No es un sector impulsivo. Al contrario: acostumbra a resistir, a aguantar, a estirar los recursos hasta donde no llegan. Por eso, cuando el 77% de los docentes valencianos afirma estar dispuesto a movilizarse, conviene dejar de hablar de “conflicto” y empezar a hablar de problema serio. Los datos no son una anécdota. Casi 10.000 profesores han participado en una consulta impulsada por los sindicatos y la conclusión es clara: la huelga no es una amenaza retórica, es una posibilidad real que puede arrancar el 11 de mayo. No hay división significativa, no hay dudas de fondo. Hay cansancio. Y, sobre todo, hay una sensación bastante extendida de que al otro lado no hay nadie escuchando. Porque lo que está en juego no es solo una subida salarial. Eso sería reducir el conflicto a una cuestión contable, y no lo es. El profesorado lleva meses —algunos dirían años— reclamando algo más básico: condiciones dignas para trabajar. Menos burocracia, plantillas suficientes, estabilidad, reconocimiento. En resumen, poder dar clase sin tener que sobrevivir a la administración. La respuesta de la Conselleria de Educación, dirigida por Carmen Ortí, ha sido una mezcla de buenas palabras y aplazamientos. Promesas de diálogo, sí. Intenciones, también. Pero propuestas concretas, ninguna. Todo queda supeditado a unos presupuestos que no llegan, a un calendario que no existe y a una negociación que siempre parece empezar mañana. Mientras tanto, el mensaje implícito es peligroso: paciencia. Siempre paciencia. Como si el profesorado no llevara ya demasiado tiempo sosteniendo un sistema que funciona más por inercia que por planificación. Como si el desgaste no tuviera consecuencias. La situación se agrava cuando desde la administración se apela a la “responsabilidad” de los docentes para no perjudicar al alumnado. Un argumento que, utilizado así, roza el chantaje emocional. Porque precisamente son los profesores quienes garantizan cada día que ese derecho a la educación se cumpla, incluso en condiciones que distan mucho de ser las ideales. Y lo hacen con servicios mínimos, con sobrecarga de trabajo y con salarios que siguen por debajo de otras comunidades. La huelga, por tanto, no es el problema. Es el síntoma. Y si se llega a ella, será porque todas las vías anteriores han fracasado. Porque el diálogo se ha quedado en la foto y no ha pasado al contenido. Porque la política educativa ha optado por ganar tiempo en lugar de afrontar los conflictos. Hay, además, un elemento que no conviene olvidar: el desgaste no es solo laboral, también es simbólico. Casos recientes, como la dimisión del subdirector general Jordi Martí tras la polémica por sus declaraciones y publicaciones denigrantes hacia el profesorado, han contribuido a erosionar aún más la relación entre administración y docentes. No es solo una cuestión de gestión, es también de respeto. En este contexto, la huelga aparece como último recurso. No como estrategia, sino como salida. La pregunta ya no es si habrá movilizaciones. La pregunta es por qué se ha llegado hasta aquí. Y la respuesta, aunque incómoda, es bastante evidente: porque no se ha querido escuchar a tiempo. Hay motivo. Y de sobra.

Skyline Benidorm Film Festival: el corto como campo de batalla creativo

En paralelo, el audiovisual encuentra su epicentro en Benidorm. El Skyline Benidorm Film Festival celebra su décima edición consolidándose como algo más que un escaparate: es un laboratorio donde se cruzan generaciones, estilos y urgencias narrativas. Del 18 al 25 de abril, la ciudad se convierte en ese lugar donde el cortometraje deja de ser una antesala para convertirse en protagonista. Dentro de este ecosistema, PRISMA – Industry Encounters funciona como el corazón industrial del festival, reuniendo a guionistas, productores, distribuidores y prensa en un espacio donde las ideas buscan convertirse en proyectos reales. Aquí no hay glamour impostado, hay trabajo, dudas, encuentros y, sobre todo, la sensación de que el cine sigue siendo un oficio colectivo.

Pet Shop Boys aterrizan en el Roig Arena el 23 de julio con su primer concierto en España en 2026

El dúo británico repasará los grandes éxitos de sus 40 años de carrera en un concierto que forma parte de la gira “Dreamworld: The Greatest Hits Live”, que solo hará parada en Valencia y Santander. Ya está abierto un registro en la web de Roig Arena para acceder a la preventa exclusiva que tendrá lugar el jueves 26 de marzo a partir de las 10h. La venta general será el viernes 27 de marzo a las 10h en la web www.roigarena.com. Valencia, 25 de marzo de 2026.- El dúo británico Pet Shop Boys actuará el 23 de julio en Roig Arena en un concierto que celebrará cuatro décadas de grandes éxitos y que se enmarca en la gira “Dreamworld: The Greatest Hits Live”. Será su primer concierto en España en 2026 -al que le seguirá su actuación en un festival de Santander- y marcará, además, su regreso a la capital del Turia diecinueve años después. Desde su incorporación a Parlophone Records en 1985, el dúo integrado por Neil Tennant y Chris Lowe ha colocado 22 singles en el Top 10 de Reino Unido, logrando cuatro números uno. Han publicado 15 álbumes de estudio, que se han posicionado en lo alto de las listas en todo el mundo y han sido incluidos en el Libro Guinness de los Récords como el dúo británico más exitoso de la historia. Sus conciertos se caracterizan por su propuesta de “pop musical theatre”, de la que han formado parte directores, diseñadores y artistas como Derek Jarman, David Alden y David Fielding, Zaha Hadid, Sam Taylor-Wood, Es Devlin o Tom Scutt. Durante su carrera, Pet Shop Boys han sido cabezas de cartel de multitud de festivales, entre los que se encuentra Glastonbury, Primavera Sound y Sónar Barcelona. En 2009, los BRIT Awards los premiaron con el premio “Outstanding Contribution to Music”. Además de colaborar como autores y productores con artistas de la talla de Madonna, David Bowie o Noel Gallagher, Pet Shop Boys también son autores del musical del West End de Londres “Closer to Heaven”.

Crónica de la 29ª edición del Festival de cine de Málaga: El Festival inabarcable

LAURA PÉREZ (Enviada Especial) : Málaga despliega todo su esplendor un año más, en la víspera de cumplir sus 30 años de existencia, algo que ocurrirá -si nadie lo impide- en marzo de 2027. Yo solo les pido que muevan de nuevo las fechas y las hagan coincidir todavía más con las fallas de Valencia. La ciudad andaluza nos recibe con un tiempo inestable (ni frío ni calor) que causará más de un constipado. Y lo hace en el fin de semana del 8M, Día Internacional de la Mujer, algo que a sus programadores no se les pasó por alto. Esta 29ª edición cuenta con una amplia representación femenina en la dirección, tanto en Sección Oficial como en las paralelas, además de contar muchos relatos en sus películas que protagonizan mujeres. Mi llegada a Málaga fue precisamente el día 8, y este año me tuve que ausentar de la manifestación para entrar a las salas de cine. Como el certamen me llevaba dos días de adelanto, así como varios compañeros periodistas, no pude evitar iniciar un sondeo en petit comité para ver cómo había arrancado una edición que cuenta con una gran competencia consigo misma en cuanto a su edición anterior -recordemos que la pasada edición fue la de Sorda,La quinta portuguesa, La furia… películas que han arrasado de algún modo u otro en la temporada de premios-. Por el Cervantes y salas derivadas ya han pasado los equipos de sección oficial como Altas Capacidades, Corredora y la inaugural, Calle Málaga, que hace honor a la ciudad. La primera la dirige Víctor García Leon, que se ríe de nuevo de las miserias del ser humano, en este caso de la clase media progresista con pretensiones de subir de escalón social. Corredora es la ópera prima de Laura García Alonso (tras rodar varios cortometrajes) y es una solvente cinta que habla de la salud mental, la cultura del esfuerzo y la importancia de tener una red de apoyos. Por ahora, se dice se comenta, que podría entrar en el palmarés sin despeinarse. Calle Málaga, dirigida por Maryam Touzani, fue el filme inaugural y es una comedia amable que protagoniza una tremenda Carmen Maura, como siempre. Seguramente funcione muy bien entre el gran público en taquilla, y es una buena forma para arrancar un certamen y abrir boca con una buena dosis de risas amables. El festival avanzó hacia su primera semana y entonces llegó la última película de Ángeles González-Sinde, Después de Kim. La ex ministra y guionista adapta su propia novela en una cinta que mezcla tonos y géneros con un resultado un tanto irregular, que sin embargo logran resolver con elegancia dos grandes intérpretes como son Dario Grandinetti y Adriana Ozores. Ambientada en la luminosa Benidorm, la película cuenta la historia de un ex matrimonio no tan bien avenido que deben superar la muerte de su única hija y, además,localizar a su nieto supuestamente secuestrado por una banda rusa. Sin olvidar la cuota de cine latioamericano que el festival se reserva en casi todas sus secciones, especialmente en la competitiva, una de las más destacables ha sido Hangar Rojo, del chileno Juan Pablo Sallato. Rodada en un contrastadísimo blanco y negro, la pelicula retrata con sobriedad y buen pulso narrativo los días del golpe de estado chileno en septiembre de 1973. Pero Hangar Rojo se aleja del caos social y coloca el foco en el capitán Jorge Silva y su dilema moral frente al conflicto (de hecho, se basa en sus textos reales), algo que interpreta magistralmente el actor Nicolas Zárate. Pero no solo de largometrajes de ficción viven los festivales. Y es que la (excesivamente) amplia programación del festival de Málaga de este año ofrece documentales y cortometrajes para todos los gustos. A priori esto sería una gran noticia, pero entre los corrillos de periodistas se comenta estos días que es tan extensa la parrilla del festival que es imposible abarcarlo todo. Y este hecho que es totalmente cierto solo hace que la promoción de las películas se diluya entre tantísima información y tanta oferta, consiguiendo como suele pasar, que el pez grande se coma al pequeño. Continuando con algunas cintas destacadas, se presentó en un pase especial de documentales Back in Time!, una película que firma nuestro ex compañero de Turia, Sigfrid Monleón. Monleón junto a Manuel Bellido, quienes rescatan la memoria de Torremolinos en los 70, cuando la ciudad acogió a las mejores bandas de rock nacional, en un ambiente de apertura y libertad que nada tiene que envidiar a la movida madrileña. También pudimos ver otros documentales como El Mapa para tocarte, un drama muy personal de la cineasta canaria Mercedes Afonso, y Hasta encontrarte, de Daniel Posada, en este caso un drama colectivo; ambos documentales son muy recomendables. De la sección más latina, alcancé a ver la interesante Bye, bye paraíso, un largometraje costarricense de la directora Kim Elizondo Navarro, que habla con respeto y cierta crudeza de la situación de muchas mujeres de mediana edad en su país, y cómo éstas se enfrentan a la soledad y a la precariedad de todas las maneras que están a su alcance. Todavía queda mucho festival, pocas energías, pero estaremos atentos a ver que dice el jurado y como nos presenta su palmarés.

RENOVAR EL VINCLE SOCIAL DE LA UNIVERSITAT A TRAVÉS DE LA CULTURA I EL PATRIMONI

Albert Moncusí Ferré Professor de Ciències Socials, candidat a vicerector de Cultura, Esports i Vincle Social en l’equip de Juan Luis Gandía a la Universitat de València. ALBERT MONCUSÍ FERRÉ:Què evoca la paraula “universitat”? Què és el primer que suggereix? És clar que pot dependre de l’experiència de cadascú, però us convide a fer un senzill exercici: poseu la paraula a un navegador per a cercar imatges. Veureu que predominen fotografies d’edificis d’aspecte antic i monumental. La grandesa i el prestigi semblen valors associats a una institució que, durant segles, ha estat considerada, sobretot, un temple de coneixement. En són testimoni els edificis d’universitats centenàries i bona part del seu contingut com són llibres i documents, gravats, mobiliari i complements, teixits, insígnies, minerals, fòssils, plantes i arbres amb les seues classificacions, equipament tecnològic i instrumental científic que ha quedat obsolet. També ho testimonien rituals i tot d’elements que els investeixen de simbolisme siguen cants com el Gaudeamus igitur o el Veni Creator, objectes com les beques, els birrets o les medalles o pràctiques com les processons, les lliçons magistrals o les tres voltes funeràries. I li passa a la cultura i al patrimoni cultural una cosa semblant: se’l reconeix clarament en manifestacions especials de caràcter arquitectònic, artístic o històric que tenen valor especial i únic. De fet, les universitats són llocs privilegiats de creació, preservació i difusió d’aquest tipus de béns. Aquest fil d’història i tradició i aquesta manera d’entendre la universitat, la cultura i el patrimoni, han arribat als nostres dies i condensen i expressen valors importants i lloables. Ara bé, sobre la capa que han conformat s’han anat bastint nous objectes i noves pràctiques i significats que hi dialoguen. Nous aparells i creacions, nous instruments, fons patrimonials que es lleguen, noves maneres d’estudiar, investigar i comunicar es van sumant al fil històric. La universitat en general, com a institució, i les universitats en particular (i específicament les universitats públiques), són avui organitzacions dinàmiques i obertes a la societat de la qual formen part com a referent i també com a servei. Un vincle uneix la universitat amb el teixit social i amb les diverses persones i organitzacions que el composen i li donen vitalitat. És el del coneixement que la universitat s’ha especialitzat en generar, preservar i difondre, però que només té sentit si és compartit amb la resta de la societat en forma d’aprenentatge i, fins i tot, cocreació. En aquest vincle hi tenen un paper central la cultura i el patrimoni i es concreta en activitats d’investigació, formatives i culturals a dins de la universitat i per tot el seu territori de referència i també en l’esforç de conservació patrimonial i de suport a una producció i una difusió cultural actualitzades constantment. I el vincle ens porta al creixement a través de l’experiència, la memòria, la creativitat i la innovació compartides entre persones amb històries, trajectòries i orígens diversos. Al capdavall, ara i abans, la universitat arrela en una espurna de curiositat per saber i aprendre que es transmet generació rere generació i que es difon arreu de la societat per generar noves inquietuds i noves formes d’aprendre. Especialistes i estudiantat de diferents àrees i disciplines científiques treballem, amb el suport inestimable del Personal Tècnic d’Administració Gestió de Serveis, per a generar, transmetre i transferir coneixement. Totes i tots compartim un vincle social que renovem mitjançant l’activitat crítica (a través del debat raonat), científica (per mitjà del mètode), creativa (amb la innovació i la imaginació), acadèmica (a través de la integració de sabers diversos) i compromesa amb l’actualitat (en particular, amb les problemàtiques que la marquen). Així, una mateixa cultura impregna tota l’activitat de la nostra institució condensant valors i pràctiques. La Universitat de València és un bon exemple de com els museus, les col·leccions, les arts en totes les seues manifestacions, les exposicions, les publicacions, les biblioteques i tots els espais de diversos campus poden estar al servei d’alimentar aquesta cultura i renovar el vincle de la institució amb la resta de la societat. És un referent d’activitat cultural i de presència al territori. La universitat té una llarga trajectòria i un camí per davant que pot recórrer amb garanties si els que conformem la comunitat universitària i els qui, desde la resta de la societat, el comparteixen amb nosaltres, som més conscients de tot el que generem i si ho articulem per a un aprenenatge social més ric. La discussió oberta i crítica, la creativitat, el mètode, els sabers i el compromís social són carta de naturalesa de la universitat, conformen la cultura en i de la institució i enforteixen el seu vincle amb la resta de la societat. Aquesta és la base d’una universitat que responga als temps actuals i que pose en valor la seua programació cultural i la seua activitat patrimonialitzadora per a renovar el vincle que suposa un projecte compartit d’aprenentatge col·lectiu.