Cartelera Turia

TURIA NÚMERO 2.774 TODO EL OCIO Y CULTURA DE LA COMUNITAT VALENCIANA

TURIA: Vamos a cumplir próximamente 53 añitos ininterrumpidos en los kioskos y ahora en descarga digital suscribiéndote en esta misma página. Desde primera hora de la mañana del jueves ( nos avanzamos por el festivo) como siempre en kioskos y descarga aquí.

50 ANIVERSARIO DE BONNIE AND CLYDE

TURIA: Escena final de la pelicula Bonnie and Clyde (Arthur Penn) con Faye Dunaway y Warren Beatty DE 1967.Un clásico del género de atracos de bancos, ambientado en la época entre las dos guerras. El protagonismo del automóvil como medio de huir de una población a otra constituye un avance de las futuras road movies, las películas cuya acción se desarrolla en la carretera. La relación sentimental entre los protagonistas es otro elemento diferencial respecto a las habituales películas de atracadores. Fue el filme que lanzó a Faye Dunaway al estrellato.

LOS ÓSCAR: VAYA NOCHECITA

DIEGO GALÁN: La diferencia horaria nos mata. Es difícil no dar cabezadas mientras se acerca la madrugada y en la tele los ganadores siguen desfilando sus aburridos agradecimientos a tíos, padres, amantes SUSCRIBIRSE

CRÍTICA DE MOONLIGHT, GANADORA DEL OSCAR A LA MEJOR PELÍCULA: LOS PERSONAJES Y NADA MÁS

PEDRO URIS: Las películas norteamericanas cargadas de nominaciones a los Oscars siguen llegando a las pantallas españolas. Tras La la land y Manchester by the sea, ahora se estrena Moonlight, al igual que las anteriores un auténtico cine de autor, aunque venga publicitada con un sello de independiente que más bien resulta engañoso si atendemos a todas las resonancias que tiene esta venerada palabra. La película, en la que sus responsables, el realizador, Barry Jenkins, y el autor de la obra que inspira el film, Alvin McCraney, reconocen importantes rasgos autobiográficos, narra tres etapas de la vida (niñez, adolescencia y primera madurez) de un protagonista incómodo y nada convencional, un muchacho de raza negra y orientación homosexual, hijo de madre drogadicta y vecino de un barrio marcado por el tráfico de drogas. Un formato complicado, ya que implica unas amplias elipsis temporales que el espectador debe recomponer con los datos de salida y de entrada que unen cada episodio, que el cineasta sabe manejar con gran habilidad logrando así el primero de los muchos puntos a su favor que se anota. Y lo anotamos como tanto a favor porque, a buen seguro, que muchos  coincidiríamos en la historia imaginada a causa de la precisión de los datos que nos proporciona del personaje y su entorno en cada uno de esos momentos. Casi como si no tuviera otra opción que la de pasar fatalmente de una situación a otra, con la (acertada) excepción de ese final en la que nuestro chico, ya convertido en hombre, se aparta del camino marcado y quizás encuentre la puerta de salida hacia otra vida. La sutileza y la delicadeza con que describe a los personajes y sus reacciones acaban constituyendo la esencia misma de la película, pues la historia recorre unos pasos que pueden ser comunes a otras muchas pero alcanza la gracia de la singularidad por esa precisión con que crea y maneja a sus personajes. Esa historia les pertenece a ellos y a nadie más. Puede que alguno resulte un tanto tosco o convencional, como el matón de la escuela, pero todo el resto se mueve dentro de la excelencia: el ambiguo dealer del principio, la madre del protagonista, el amigo de la infancia, la propia chica del primero, todos ellos desbordantes de humanidad y complejidad, tanto que no nos sorprendería encontrarlos sentados a nuestro lado en la butaca del cine. Y es que no hay que olvidar que sin unos personajes bien construidos y bien desarrollados (actores incluidos, por supuesto) nunca habrá una buena historia. Esta película es la prueba, tanto que los personajes terminan constituyendo la historia misma.

PREESTRENO DE NECKAN CON 50 ENTRADAS PARA LOS LECTORES

TURIA: Cartelera Turia y Babel os invitan al preestreno de la película Neckan, de Gonzalo Tapia, con la presencia del actor Pablo Rivero. Os ofrecemos 50 entradas gratuitas presentando el cupón de canje del número en papel o Turia Online.

EMPAR MARCO, NUEVA DIRECTORA GENERAL DE RTVV

TURIA: El consejo rector de la Corporació Valenciana de Mitjans ha elegido a Empar Marco para dirigir la nueva radiotelevisión. Se ha impuesto a Salvador Enguix y Josep Ramón Lluch. Han hecho falta más de diez horas de deliveración y varias votaciones para encontrar el quorum necesario de 6 votos. La corresponsal de TV3 fue escogida pasadas las diez de la noche. El siguiente paso es la votación en Les Corts que deberá ser como mínimo por mayoría absoluta.

SOY SEXY Y LO SÉ

JUSTO SERNA: Me fascina y me repele The Young Pope (2016), una realización televisiva de Paolo Sorrentino para HBO.

LA SITUACIÓN DE LOS DRAMATURGOS VALENCIANOS

JOSÉ MANUEL RAMBLA: Decía Juan el Evangelista que en el principio fue la palabra. Si esto es aplicable en los orígenes de eso que se vino en llamar el Gran Teatro del Mundo, parece fuera de toda duda que tiene plena vigencia para ese otro teatro más mundano, el que se materializa sobre el escenario en medio de tantas dificultades que su existencia resulta tan milagrosa como el acto de creación divino. Tal vez esto explique las entre los términos demiurgo y dramaturgo. Aunque esta no es la única coincidencia. Porque si Nietzsche nos anunció la muerte del primero, el segundo no goza de demasiada buena salud. Así nos lo advierte el Consell Valencià de Cultura (CVC) que recientemente publicó un informe sobre la situación de los dramaturgos valencianos. Y es que, como señala el documento, su carácter híbrido, a caballo entre el teatro y la creación literaria, les ha convertido especialmente vulnerable a la crisis que arrastra tanto el sector de las artes escénicas como el de la edición. Una situación agravada en los últimos años por la crisis económica, a la que en el caso valenciano se sumó el cierre de RTVV, frustrando así una salida creativa y económica en el sector audiovisual. El órgano consultivo, tras escuchar la opinión de la Associació Valenciana d’Escriptores i Escriptors Teatrals (AVEET), llama la atención en su radiografía la marginación que el colectivo viene sufriendo en unas líneas de producción que priman los texto clásicos respecto a los nuevos autores, acrecentada por los recortes registrados en los teatros público. Por ello insta a la Subdirecció de Teatre i Dansa del Institut Valencià de Cultura a que concrete líneas de producción que tenga presente la pluralidad del panorama dramatúrgico valenciano. En esta línea, el CVC destaca la necesidad de visibilizar a las escritoras valencianas. Y es que pese a su peso en el colectivo, su presencia en las producciones públicas casi es inexistente. De hecho, en la última década solo hay constancia de una obra escrita por una autora valenciana, la pieza breve de Rosa Molero incluida en el montaje El cuarto paso producido en 2006 por Teatres de la Generalitat. Solo recientemente el Institut Valencià de Cultura presentaba en la Muestra de Autores Contemporáneos de Alicante –y, posteriormente, en el Teatro Rialto- la producción La armonía del silencia de Lola Blasco. Una nota prácticamente anecdótica para una nómina de autoras no ha dejado consolidarse con nombres como, entre otros, los de Begoña Tena, Paula Llorens, Patricia Pardo, Guadalupe Sáez, Iaia Cárdenas o Mafalda Bellido. Sin duda, son muchos las dificultades para el sector. Y sin duda las raquíticas ayudas públicas para la creación, su carácter de pseudopremios para obras ya acabadas en lugar de en proceso de escritura, o los retrasos en su convocatoria, no son las menores. Aunque, sin duda, el aspecto más decepcionante sigue siendo la falta de sensibilidad para llevar a escena la producción de estos autores, especialmente en unos teatros públicos de los que se esperaría mayor compromiso. El CVC se hace eco de algunas de las reivindicaciones que desde hace tiempo vienen planteando la AVEET. Propuestas como la creación de comisiones de lectura por los centros de producción teatral o la necesidad de aprovechar sinergias. Porque estamos ante un bagaje colectivo que, como destaca Xavier Puchades en su estudio de la dramaturgia valenciana, no ha dejado de crecer desde aquella primera promoción salida del teatro independiente de los 70 y 80 con nombres como Sanchis Sinisterra, Rodolf y Josep Lluis Sirera o Manolo Molins. Una comunidad que se enriqueció en los 90 con autores como Carles Alberola, Chema Cardeña o Paco Zarzoso, obligados a menudo a compaginar escritura, dirección e interpretación. O con las aportaciones de una generación nacida con el siglo al calor en gran medida de circuitos alternativos o iniciativas como Russafa Escènica. Creadores que no han dejado de acumular reconocimiento fuera del País Valenciano. Éxitos como los de Víctor Sánchez en los Max, o Lola Blasco, reciente Premio Nacional de Literatura Dramática 2016, así lo demuestran. Por desgracia también nos vuelven a confirmar la vigencia de aquella sentencia que desde tiempos inmemoriales insiste en recordarnos que nadie es profeta en su tierra.

EL CINE DE GOEBBELS: ANÁLISIS DEL CINE NAZI DE MARCO DA COSTA

ABELARDO MUÑOZ: Los antecedentes: a partir de 1933, los nazis controlan la industria del cine en Alemania. Con Lang y los demás huidos, la UFA, con Goebbels al frente, se depura de progresistas para cumplir una función propagandística en defensa del nuevo y agresivo régimen. Es lógico pensar que lo que salió de ahí es un horror y que es mejor pasar página y quedarse con la gloria del maravilloso cine expresionista de la Weimar. No piensa así el investigador Marco de Acosta, que ha compuesto un libro esencial (*) para comprender el sentido que tuvo la industria del cine nazi, sobre todo en el papel de engañar a su propio pueblo. Estructurado cronológicamente de 1933 a 1945, el libro es una selección de las películas más representativas del periodo, con sus fichas respectivas y sus sinopsis, acompañadas por un análisis sociológico y artístico del producto. Como complemento, el autor nos deleita con despieces que cuentan anécdotas y asuntos hasta ahora inéditos. La película de 1933, Viktor und viktoria, es la primera sorpresa. La producción de Blake Edwards de 1982 está basada en esa película y a pesar de que Goebbels era ya ministro de propaganda en 1933 asombra que se colara una temática tan dudosa en los cines alemanes. Oro, de 1934, es otra rareza que interpretó Brigitte Helm, la actriz de Metropolis (1927). La Helms no quiso volver a trabajar con Lang después de esa película y rechazó el papel protagonista de El Ángel Azul. Es esta historia del cine nazi, una historia de intrigantes mujeres, divas que pasaron por el agujero negro del nazismo con diversa suerte. Desde el caso de Leni Riefensthal y su El Triunfo de la Voluntad, (1935), excepción absoluta que ha pasado a la historia como una obra maestra, dentro de la dominante mediocridad del resto de producciones nazis. También la muerte de Renate Müller, una de las grandes intérpretes del cine nazi y que se suicidaría, presuntamente obligada por la Gestapo. O la actriz icono del expresionismo, Lil Dagover, intérprete de Jane, en El gabinete del Doctor Caligari (1921) que fue muy premiada en la larga noche hitleriana. El estudio incluye una pintoresca lista de películas premiadas en el Festival de Venecia, bajo control fascista entre 1936 y 1942. Asimismo otra lista de las producciones prohibidas por los nazis y posteriormente la censura aliada sobre la producción alemana. Da Costa aborda la polémica producida en la posguerra sobre la conveniencia o no de mantener en las pantallas el cine producido en la época nazi. La desnazificación de la industria. Los aliados incluyeron unas trescientas películas en la lista negra (se habían producido 1.200 películas entre 1933 y 1945). La Fundación Murnau mantiene en la actualidad el veto a unas cuarenta películas que solo se pueden contemplar con condiciones. Entre ellas El judío Süs (1940), “la película antijudía por excelencia” según Goebbels; infumable panfleto racista como se podrá suponer, o GPU, (1941) de Karl Ritter, malvada película antibolchevique, repleta de mentiras y violaciones de niñas alemanas inocentes. El libro de este profesor de lengua española en Turquía, también incluye peras en dulce como la que recuerda las simpatías nazis del legendario magnate Henry Ford I (1863-1947), antisemita confeso; el mismísimo Hitler tenía como libro de cabecera el panfleto escrito por el magnate, The International Jew, publicado en 1920, contra la familia Rothschild. Especialmente escalofriante es la producción de 1941, Yo acuso, dirigida por Welfgang Liebeneiner, que justificaba el asesinato de los enfermos mentales en todos los hospitales de Alemania. La siniestra Aktion T4, que implicó la muerte de miles de enfermos. El libro cuenta con una lista fotográfica de directores, actores y actrices de la época, además de interesante documentación gráfica. Material indispensable para estudiosos de la historia del cine.

CRÍTICA MÚSICA: Proyecto Blackstar.– Sala Russafa

CARLOS PÉREZ DE ZIRIZA: Hay que echarle arrestos (por no decir algo más contundente) para marcarse una reinterpretación en toda regla del Blackstar de David Bowie sin caer en el ridículo. Quizá sea una cuestión de que solo quien sabe bien lo que es la pérdida, y además lleva años escapando -como de la peste- de la autocomplaciente nostalgia (como el propio Bowie) está realmente capacitado para rendirle un homenaje tan magnético como afortunadamente distante de esa fatigante moda de las bandas tributo, más temible que las diez plagas de Egipto. El valenciano Remi Carreres (Glamour, Comité Cisne, Jean Montag, Coleccionistas) comparte ambas trazas con el músico al que idolatra desde hace décadas, y aparte de eso reconoce que su proyecto, nacido del fermento de un álbum al que considera uno de los cinco mejores de Bowie (sería interesante testar si esa opinión es compartida por el grueso de sus incondicionales, una vez pasado el duelo), y que por motivos obvios nunca su autor pudo llevar al escenario, no es más que “uno de los múltiples universos Blackstar.” Pero qué pedazo de universo, cabría decir. El homenaje que orquestó fue un fascinante juegos de espejos que, caso de haberse celebrado en Madrid o Barcelona, llevaría semanas reeditando crónicas en medios de diverso pelaje y poniendo en ebullición las redes sociales (no hay más que ver el eco mediático que recabó el tributo barcelonés de enero pasado en Razzmatazz, desde una óptica mucho más convencional). Pero aquí somos así, ya se sabe. Con el sostén procurado por el propio Remi Carreres al bajo, Epi Neuraska a las programaciones (y a los imponentes visuales) y Dani Cardona a la batería, puede decirse que dos músicos mayúsculos capitalizaron esta genuina aproximación del epitafio de Bowie a su propio terreno: la cavernosa voz de Samuel Reina (no por ello exenta de registros bien distintos) y el saxo de Pablo Pérez Soriano. Ninguno de los dos trató de emular punto por punto ni el instranferible timbre vocal del Duque Blanco ni el sesgo jazz del instrumento de Donny McCaslin, sino de mirar a las canciones de Blackstar de tú a tú, conscientes de que el respeto no pasa por la mímesis despersonalizada, sino por la somatización de sus preceptos desde un prisma propio. La ausencia de parlamentos, o de concesiones cara a la galería en forma de un bis tan gratuito que nadie necesitaba (tan solo “When I Met You”, surgida de las sesiones del mismo disco y ahora publicada en el EP No Plan, se intercaló en la sucesión cronológica del temario del álbum) recalcaron el solemne respeto con el que debía abordarse una obra de tal calado, sobre cuyo osado abordaje por parte de estos cinco músicos valencianos no hace falta extenderse mucho más: es mejor que vayan a verlo el 4 de marzo, cuando vuelvan a interpretarlo en la misma sala.